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DESARROLLO LOCAL Y GEOPOLÍTICA DEL PODER - REAA

Desde Venezuela
Fecha: 11/Julio/2016


Alquimia Política
Desarrollo Local Y Geopolítica Del Poder
Por Ramón E. Azócar A.

La geopolítica del Poder, significa la vinculación, en el marco de una geografía que delimita la existencia de un Estado, de la historia y la política, en razón del dominio y ejercicio del poder. Es un Poder sobre los territorios y los habitantes, es una combinación de ciencia, política y geografía, pero, en el caso venezolano, es un Poder cuyos filamentos legales plantean extensión y ramificación de su incidencia en un colectivo organizado bajo la Ley y figura del Poder Popular.  Desde la perspectiva politológica, es un método de análisis geográfico de situaciones sociopolíticas concretas, en cuanto están en un espacio local donde interactúan y conviven.

En un sentido puntual, volcando la atención al Segundo Plan de Desarrollo Social y Económico de la República Bolivariana de Venezuela (2013-2019), el desarrollo local presenta algunas características, que reflejan la importancia del desarrollo endógeno: (a) Se trata de dar cuenta de las particularidades regionales y nacionales potenciando sus fuerzas propias; (b) Impulsar la transformación de los recursos naturales, construyendo cadenas productivas, eslabonando la producción-distribución y consumo; (c) Aprovechamiento eficiente de la infraestructura y capacidad instalada; (d) Incorporación de la población excluida; (e) Adopción de nuevo estilo de vida y de consumo; (g) Desarrollo de nuevas formas de organización tanto productiva como social; y (i) Construcción de redes productivas de diversos tamaños y estructuras tecnológicas, como pueden ser las microempresas y cooperativas.

A totas estas, haciendo un poco de historia sobre el origen del término desarrollo local, éste surge en el continente europeo, como respuesta a la crisis económica de principios del siglo XX; la palabra local no debe ser confundida como es sinónimo de pequeño, ni alude necesariamente a diminuto o reducido. El término adquiere tiene una connotación hacia lo socio-territorial que pasa a definirse como un ámbito comprendido por un proceso de desarrollo en curso, en general cuando este proceso está pensado, planeado, promovido o inducido. Cuando se hace alusión a desarrollo local, se hace referencia, a procesos de desarrollo que ocurren en espacios transformación., y en la mayoría de los casos tales espacios son municipales o micro regionales.

En el ámbito académico, varias disciplinas absorben el tema del desarrollo local, como corrientes de investigación pura. La economía, la sociología, la antropología, la ciencia política, entre otras; en donde se dan exploraciones que permiten modelar temarios complejos como el Desarrollo Local Endógeno, Desarrollo Local Integrado y Desarrollo con un Enfoque Local que pueden, a su vez, reunirse en un solo concepto o modelo con las tres características.

En este sentido, el Desarrollo Local Endógeno, definido como un proceso tendente a incrementar el bienestar de la comunidad mediante el establecimiento de actividades económicas y socioculturales, es utilizando como modelo que adquiere un papel preponderante en las nuevas fórmulas de colaboración empresarial y de participación social. El Desarrollo Local Integrado, por su parte, hace especial hincapié en la integración de todas las potencialidades de aprovechamiento de los recursos existentes en la zona.  El Desarrollo Local abarca una política global que incluya aspectos de descentralización administrativa, organización de la población, ordenación del territorio y dotación de infraestructuras y servicios, entre otros.

Sin embargo, en campo de las ciencias sociales ha estado invadido de conceptos y determinaciones que auguran una percepción del desarrollo local mucho más allá de la geografía humana y territorial; el desarrollo local se muestra como un  proceso por el que se organiza el futuro de un territorio, como resultado de la planeación llevada a cabo por los diferentes agentes locales que intervienen en el proceso, con el fin de aprovechar los recursos humanos y materiales de un determinado territorio, manteniendo una negociación o diálogo con los agentes económicos, sociales y políticos del mismo. El desarrollo implica la búsqueda del bienestar social y la mejora de la calidad de vida de la comunidad local y concierne a múltiples factores, tanto públicos como privados que deben movilizar los numerosos factores, para responder a la estrategia de desarrollo previamente consensuada.

E concreto, el desarrollo local es un complejo proceso de concertación entre los agentes, sectores y fuerzas, que interactúan dentro de los límites de un territorio determinado con el propósito de impulsar un proyecto común que combine la generación de crecimiento económico, equidad, cambio social y cultural, sustentabilidad ecológica, enfoque de género, calidad y equilibrio espacial y territorial con el fin de elevar la calidad de vida y el bienestar de cada familia y ciudadano(a) que viven en ese territorio o localidad. Más aún implica la concertación con agentes regionales, nacionales e internacionales cuya contribución enriquece y fortalece ese proceso que tiene una lógica interna, que avanza de manera gradual pero no dinámica ni lineal, que le da sentido a las distintas actividades y acciones que realizan los diferentes actores.

Desde el punto de vista sistémico, la percepción de localidad se aprecia como un conjunto de elementos en interacción dinámica, localizado dentro de los límites de un espacio físico determinado, organizados en función de un fin; el espacio local, se compone de un conjunto de subsistemas en interacción dinámica entre sí y con su medio ambiente, cuya finalidad es la satisfacción de las necesidades no solo de las personas que viven y/o trabajan en esta localidad, sino de las necesidades e intereses de los diferentes subsistemas que forman parte del sistema local.

Sistémicamente, el desarrollo local es un modo de promover el desarrollo que toma en cuenta el papel de todos los factores necesarios para convertir en dinámicas las potencialidades que pueden identificarse al examinar una unidad socio-territorial delimitada; al desarrollo local le corresponde permitir tomar en cuenta las necesidades inmateriales, sociales, culturales y psicológicas de las personas consideradas en la escala de su lugar de vida.

En este aspecto, valga hacer referencia a lo expuesto por Enrique Gallicchio (2006), en su ensayo sobre “Desarrollo local en América Latina”, en el cual presenta seis versiones de cómo se ve lo local desde la visión de desarrollo:  desarrollo local como participación, que se refiere a que en líneas generales deben tener en cuenta que a esta altura de los procesos la participación es cada vez más pragmática, y asociada a la obtención de recursos y voluntades políticas para llevar adelante las propuestas generadas por la población.

La visión neoliberal del desarrollo local, la cual propone amplísimos procesos de desarrollo local llevados adelante en la década del '90 especialmente en países como Argentina, Perú, Bolivia y casi toda América Central, han estado teñidos de una lógica de desarticulación del Estado Nacional y un traslado de Competencias, de forma más o menos difusa, a los gobiernos y actores locales; la descentralización, en su visión más instrumental y menos política operó como agenda de los organismos multilaterales, como un elemento central de todo su accionar; el desarrollo local como municipalismo, donde se vislumbra un contexto que hace necesario fortalecer los municipios en un nuevo rol.

Como actores de desarrollo y no ya como meros prestadores de servicios; el desarrollo local como desarrollo económico local, donde se crea una tendencia muy fuerte ha visto al desarrollo local exclusivamente en su dimensión económica; el desarrollo local como ordenamiento territorial, impulsado desde la experiencia de la cooperación europea, generando un accionar de proyectos de ordenamiento territorial como la nueva panacea para el desarrollo local; en general se parte del supuesto de que el territorio no está lo suficientemente ordenado para generar un nuevo modelo de desarrollo y, en distintas modalidades, se promueve una estrategia de construcción de una visión estratégica del territorio que termina pretendiendo promover procesos de desarrollo local mucho más que procesos de ordenamiento del territorio en sentido estricto; y el desarrollo local como forma de análisis social, que trata de una visión más neutra del desarrollo local, en el sentido de que lo ve más como una herramienta de análisis que como un instrumento de cambio social.

En concreto, el desarrollo hace referencia al impulso de un proceso de cambio socio económico y cultural cuyo atributo básico es la integridad en la distribución de los recursos producidos en una sociedad; el desarrollo local, en el caso del espacio comunal que se ha propuesto por Ley Orgánica en Venezuela,,  permite crear dinámicas nuevas, relacionar sectores diversos, coordinar instituciones, articular actores varios, la estrategia territorial permite reforzar las bases de enraizamiento de un grupo y desde allí orientar la mirada hacia su realidad, conocer los recursos y límites propios, para luego aprender a mirar al otro, a las otras comunidades, aprender a formar redes, a articularse, a comparar situaciones, a solidarizarse con otros.

azocarramon1968@gmail.com
Publicación Barómetro
internacional.barometro@gmail.com


A NUEVE MESES DE LA TRÁGICA DESAPARICIÓN DE LOS 43 NORMALISTAS DE AYOTZINAPA - CVM

Desde Barómetro Internacional
Fecha: 28/Junio/2015
 

A Nueve Meses De La Trágica Desaparición De Los 43 Normalistas Ayotzinapa
Carmen Victoria Montes 

México es considerado el segundo país con ciudades más violentas de Latinoamérica, de acuerdo con el informe 2015 publicado por la ONG mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, mejor conocida como “Seguridad, Justicia y Paz”. Aunado a esta problemática, también presenta altos niveles de pobreza calculada en el 46%, y de pobreza extrema el 11%, de acuerdo con datos publicados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Ayotzinapa, que es una población del estado mexicano de Guerrero, localizada en la ciudad de Tixtla de Guerrero, no escapa de esta realidad.

Una de las alternativas planteadas en la década de los 20 por los gobiernos posrevolucionarios de México, para darle oportunidades a las comunidades más pobres de acceder a una educación que ayudara al mejoramiento de sus vidas, fue crear las  escuelas normales rurales. Actualmente estas escuelas, (agrupadas en la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México-FECSM), luchan por sobrevivir y este es el motivo por el cual, todos los años los normalistas salen a las calles a efectuar sus protestas para exigirles a los gobiernos estatales que abran la convocatoria de nuevos ingresos para seguir operando, así como también el envío de los recursos financieros.

El 26 de septiembre de 2014, 43 estudiantes de la escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos que se encontraban en  esta lucha desaparecieron tras ser atacado por la policía municipal de Iguala, estado Guerrero (sur de México). Según información de la Procuraduría General de la República, los estudiantes que fueron detenidos por la policía municipal, fueron entregados al Cartel de Guerreros Unidos. Esta agrupación afirma que los estudiantes fueron asesinados e incinerados  en un basurero del municipio Cocula; pese a conocerse esta trágica noticia hasta la fecha sólo se han hallado los restos del normalista Alexander Mora Venancio.

La Procuraduría General de la República informó que por este caso están detenidos 48 policías municipales de Iguala, 16 de Cocula y 10 integrantes de Guerreros Unidos. También tienen responsabilidad, el exalcalde de Iguala; José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, ambos privados de libertad, acusados de homicidio y crimen organizado.

Los familiares de las victimas de Ayotzinapa, continúan su lucha incansable por hallarlos con vida y que las autoridades mexicanas hagan justicia. En razón de ello, han efectuado diversas actividades para hacer sentir su voz y que este caso no quede en el olvido. El pasado 26 de mayo, se cumplieron ocho meses de la triste desaparición de los 43 estudiantes de la normalista, por lo que los familiares de las víctimas y diferentes organizaciones realizaron movilizaciones en las principales avenidas de la capital mexicana para denunciar los hechos. Previo a ello, el 23 de mayo, un colectivo de familiares de víctimas, junto con un estudiante superviviente, retomaron la Caravana Sudamericana 43, un recorrido por Argentina, Brasil y Uruguay con el objetivo de difundir los hechos, así como también buscar la solidaridad en dichas regiones.

El caso de Iguala es un reflejo de la situación de violencia, inseguridad y de  violación de los derechos humanos que atraviesa México. Según informe de la Procuraduría General de la República (PGR), que comprende desde el 1 de diciembre de 2006 hasta el 28 de febrero de 2015, en este país se hallaron 174 fosas clandestinas, localizadas en 16 de los 32 estados. Guerrero, encabeza la lista con 79 tumbas ilegales y 199 cuerpos; le siguen Jalisco, con 37 fosas y 75 cadáveres, y Tamaulipas, con 15 fosas y 125 restos humanos.

El caso de la desaparición de los 43 estudiantes Ayotzinapa, merece toda la solidaridad de las naciones de la región y de los organismos internacionales, que se unan en una sola voz y repudien de manera contundente estos graves hechos violatorios de los derechos humanos. Es inconcebible que México siendo un país que recibe tantos recursos de parte de los Estados Unidos, estimados para este año en $119 millones, a través de la Iniciativa Mérida (tratado internacional de seguridad establecido por los Estados Unidos en acuerdo con México y los países de Centroamérica para combatir el narcotráfico y el crimen organizado), esta nación no haya emitido declaraciones sobre este lamentable caso, como lo hace constantemente con su intromisión en los asuntos internos de la República Bolivariana de Venezuela, por hechos considerados más graves y donde se encuentra involucrada la delincuencia organizada, que representan un peligro no sólo para la seguridad de México, sino de sus países vecinos.

“Sembremos la semilla de la libertad en el campo virgen del corazón de los jóvenes (…) El deber es enseñar a nuestros alumnos a ser libres.”

Maestro Raúl Isidro Burgos 
Publicación Barómetro
Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores. internacional.barometro@gmail.com
 

ABUNDANTE DOCILIDAD - AMM

Desde México
20/Septiembre/2014


Abundante docilidad
Alberto Medina Méndez

Algunas naciones con múltiples posibilidades demoran demasiado en evolucionar. No lo hacen al ritmo que deberían. A veces ni arrancan ese vital proceso de desarrollo que dicen anhelar. En varios de esos países las riquezas naturales están por todas partes y las oportunidades disponibles son excesivamente evidentes.

Escoger las ideas incorrectas es parte sustancial de la explicación. Cuando se selecciona el camino inadecuado, el destino es el esperable y no otro. Si el presente no satisface es porque se ha transitado por una senda repleta de consignas falsas. Lo que se creía que conducía hacia el progreso no lo ha logrado, al menos no en la proporción deseada.

Pero también ilustra este momento, la excesiva sumisión de una sociedad que tiene más paciencia que ambición. Teniendo la chance de prosperar deliberadamente espera. No lo hace sin querer. Tiene plena conciencia de que su pasividad implica como consecuencia inevitable este presente.

Las sociedades que avanzan son más exigentes. Sus ciudadanos son menos tolerantes con lo imperfecto. No soportan la corrupción, ni se dejan engañar con tanta facilidad. Y cuando eso eventualmente sucede, tratan de aprender del error, señalando con claridad su absoluta disconformidad.

Los ciudadanos prefieren seguir en esa realidad virtual cuya inconfundible cualidad es su eterna esperanza. Sueñan con la oportunidad de torcer el rumbo. Piensan que se presentará casi mágicamente esa ocasión. Siguen creyendo en la ilusión de que la democracia que tanto veneran sirve por sí misma para superarse, sin comprender que eso funciona solo si la actitud cívica es la apropiada.

El cambio solo ocurrirá cuando se modifique sustancialmente la postura de los ciudadanos. La política no es más que una mera extensión de la vida en comunidad. Cuando la ciudadanía abandone la comodidad del silencio y deje de mirar para otro lado frente a cada despropósito, será entonces la ocasión de dar el giro tantas veces reclamado, pero casi nunca exigido.

Es la sociedad la que debe liderar este proceso de cambio y no la actividad política. Cuando la comunidad decida ser impiadosa con el error de sus dirigentes, será entonces el tiempo de cambiar la historia. Antes no.

Los ciudadanos de los países que han dado pasos firmes en el sendero acertado son menos obedientes. Y eso se verifica no solo en el campo de la política, sino en lo cotidiano. Ellos son habitantes que esperan más de sus semejantes. Exigen excelente trato si son clientes, respeto en todas las relaciones interpersonales y amabilidad en sus vínculos personales.

Quien no se ajusta a esas reglas no consigue desarrollar. No es una obligación formal, sino una norma no escrita de convivencia que permite valorizar a los mejores y relegar a los que no son parte de esa dinámica.

Esa conducta frente a todo no garantiza elegir el camino correcto, ni siquiera a la hora de optar por las ideas necesarias para prosperar, pero asegura que ante el fracaso se tiene capacidad de aprendizaje.

No se trata de encontrar un método infalible. De hecho no existe tal cosa como el mundo de las certezas en esto de tomar decisiones. Justamente por eso importa tanto tener el talento de maniobrar, para lo cual resulta central darse cuenta, asumir el error y reaccionar a la velocidad precisa para retomar la ruta que lleva hacia los objetivos esperados.

No es tarea sencilla semejante desafío. Volverse exigente es una gimnasia que empieza siendo individual, para luego convertirse en una característica social que se difunde por etapas y que resulta irresistible.

No hay que caer en el derrotismo de suponer que es imposible. Mucho menos en la trampa de asumir con resignación que solo es mero atributo cultural incorregible. De hecho quienes pasan de residir en comunidades mansas para luego radicarse en otras más rigurosas, aprenden con rapidez las nuevas reglas y se apropian de esa rutina con total convicción.

El primer paso es asumir el problema. Entenderlo, comprenderlo en toda su dimensión, para luego intentar convertirlo en un hábito, replicarlo en el entorno e instalarlo como costumbre natural en la vida en comunidad.

La clase política seguirá haciendo de las suyas si la sociedad no revisa sus actuales paradigmas. Ellos pueden manipular todo, mentir de modo serial, abusar de su poder, asignarse privilegios y delinquir crónicamente sin siquiera ofrecer algo como compensación. La calidad de los dirigentes se transforma solo cuando la gente es capaz de expulsar a los peores, y desde entonces lidiar únicamente con los que cumplen con cierto estándar.

Si se desea progresar, si realmente se espera vivir en una sociedad mejor, habrá que hacer los deberes primero. Una postura cívica responsable antecede a lo que se espera conseguir. Cuando la regla general es dejarse aplastar de forma cotidiana, permitir el saqueo como experiencia diario y la propuesta permanente es seguir en lo mismo, el resultado está a la vista. Una parte relevante de ese gran cambio que todos pretenden pasa por dejar de lado esta patética historia de abundante docilidad.


albertomedinamendez@gmail.com
LA REVISTA LEMA @2008 NO SE HACE RESPONSABLE DE LAS OPINIONES AQUÍ VERTIDAS; ÉSTAS SON ÚNICAMENTE EXCLUSIVAS DE QUIEN LAS FIRMA.