EL GOBERNADOR AGUIRRE CUMPLE CON LA CNDH - RHP


DESDE MÉXICO
28 NOVIEMBRE 2012


El Gobernador Aguirre Cumple con la CNDH; Disculpas no Aceptadas
Rodrigo Huerta Peguero

El gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero realizó en este puerto el pasado día miércoles un acto de disculpas a las víctimas de la represión y asesinato cometido por servidores públicos de la entidad y del gobierno federal en contra de estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa ‘Isidro Burgos’ donde en forma irresponsable uniformados accionaron sus armas y dieron muerte a dos normalistas. Durante la agresión, se incendió una gasolinera en donde falleció un empleado de la empresa distribuidora. El saldo fue de tres muertos, varios heridos, otros más detenidos, golpeados, amenazados y desaparecidos (momentáneamente).

La disculpa pública que tuvo que afrontar el gobernador Aguirre no tuvo destinatarios directos sino indirectos, pues en el evento, efectuado en el puerto de Acapulco en un salón particular del Centro Internacional, asistieron cientos de personas, la mayoría representantes de la burocracia de los tres niveles de gobierno y solo unos cuantos familiares del empleado asesinado, lo cual promovió una serie de comentarios adversos por la ausencia total de estudiantes, familiares u representantes de la normal de Ayotzinapa, lo cual se percibió como un total rechazo a esta medida más política que moral y que como se sabe bien, en nada abona al ejercicio de la legalidad.
El esfuerzo desgastante del gobernador Aguirre se suma al ya de por sí disminuido bono democrático que obtuvo para asumir de nueva cuenta la gubernatura y que poco a poco ha ido despilfarrando a causa de los errores, pifias o abuso de poder de muchos y variados colaboradores y ex colaboradores miembros del primer círculo de su gabinete legal.

Los familiares de las víctimas así como los estudiantes y autoridades de la normal rural de Ayotzinapa externaron su rechazo a aceptar la disculpa del gobernador Aguirre, pues enfatizan que éste ha actuado en forma dilatada y sesgada para ejecutar las recomendaciones emitidas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y ha intervenido en forma poco aseada para inhibir que en el poder legislativo lleve adelante el proceso de juicio político contra los funcionarios estatales que fueron separados del cargo por su sobre actuación en este incidente fatal del 12 de Diciembre del 2011.

Y no solo eso, sino que debemos de agregar que el propio ejecutivo, quien sabe el porqué o los porqués, solicitó que se abra una nueva investigación del caso bajo el argumento de que quienes ejercieron violencia y victimaron a los normalistas fueron elementos de la secretaría de seguridad pública federal destacamentados en el lugar de los hechos. Esta petición no tiene otra finalidad mas que dilatar la acción de la justicia y el cumplimiento de la recomendación de la CNDH.

Bien se podrá decir que el Congreso del estado es un poder autónomo e independiente y que lo que haga o deje de hacer será responsabilidad única de los legisladores, lo cual podríamos decir que es una apreciación correcta desde el punto de vista legal, pero no político, pues para nadie es un secreto que en el estado de Guerrero la separación de poderes todavía sigue siendo una quimera.

Por lo tanto, a casi un año de aquel fatídico día, el gobernador Aguirre tuvo que acatar una decisión de la CNDH y mas por cuestiones políticas que de orden moral, externó las disculpas y con ello aceptó que su gobierno actuó mal, que tuvo errores y por lo tanto admite las consecuencias que esto trajo consigo. Mas sin embargo, si revisamos el discurso del ejecutivo estatal, esté es un documento político-político, ausente de un ejercicio de constricción y menos de humildad lo cual lo hizo menos verosímil.

En descargo a esta actuación fallida y a las disculpaos no aceptadas, el gobernador Aguirre informó ampliamente de todas y cada una de las acciones tomadas por su gobierno para evitar que acontecimientos como estos se vuelvan a repetir y que también se ha hecho responsable de los daños causados por los funcionarios irresponsables y poco diligentes—unos renunciados y otros en ejercicio—que provocaron este hecho fatal y lamentable.

Asimismo se anunciaron una serie de iniciativas de ley para que el Congreso local las debata y las apruebe cuanto antes y entre estas iniciativas se incluyó la que versa sobre la tortura, que como bien se ha denunciado una y otra vez, es práctica común de los cuerpos policiacos de la entidad y sobre todo los que se dedican a la investigación. Esta iniciativa es en respuesta (a bote pronto) de organizaciones de derechos humanos, avaladas por organismos de derechos humanos internacional.

Los guerrerenses no queremos gobiernos teocráticos y menos gobiernos populistas—negación del gobierno popular—quienes pretenden que con elevar oraciones u otorgar utensilios materiales a los pueblos, los delitos y los abusos van a desaparecer. Esto no lo ha logrado desentrañar el gobernador Aguirre, pero ciertamente esto que decimos lo ha hecho, aconsejado seguramente por quienes visten sotana o son agentes de la antidemocracia.

Sin embargo, con todo y que el gobernador tuvo que pasar un rato incómodo—porque a nadie le gusta pedir disculpas y menos públicamente—hoy está en manos del Congreso del estado el accionar en sentido positivo para que tanto las iniciativas como las recomendaciones hechas por la CNDH se cumplan a cabalidad y se muestre y demuestre que hay voluntad para reconvenir y para reconciliar, pues estos eventos se dan en este sentido y por ello hará falta que esta voluntad del mandatario estatal no se extinga sino hasta que la justicia se haga presente y logre resarcir los daños causados por un gobierno omiso, irresponsable y abusivo.

Esto es así porque de lo contrario, la CNDH no hubiese emitido las recomendaciones que hizo llegar al gobierno de Guerrero y mucho menos el gobernador Aguirre hubiera aceptado pedir disculpas públicas a víctimas de la represión y a la sociedad guerrerense en su conjunto. Las disculpas se dan en función del error cometido, aunque bien podríamos decir que lo mejor hubiese sido pedir perdón por las tres personas que perdieron la vida en un acto que nunca debió escalar estos índices de violencia y menos provenientes de parte de quienes deberían estar prestos para otorgar seguridad pública a todos sin distingo alguno.

Hay que recordarle al gobernador Aguirre que la reflexión, la discusión y las decisiones que se tomen desde el poder tienen que venir sustentadas no solo en el ejercicio de la ley sino con un alto contenido humano y moral que es lo que nos lleva irremediablemente a construir una sociedad mas unida, predispuesta, propositiva y sobre todo tolerante y democrática. Que no le vendan más espejitos con un futuro próspero incluido, pues pueden ser los mismos culpables del retroceso y la culminación de un caminar exitoso.

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