ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE POLÍTICA Y CORRUPCIÓN - PARP

Desde Chiapas, México
Fecha: 10/Nov.2014


Algunas Reflexiones Sobre Política y Corrupción
Pilar Arroyo R.P
Instituto Bartolomé Las Casas

En el actual proceso electoral este tema sigue estando muy presente. Corrupción política es usar los bienes públicos y la red de relaciones del Estado para provecho privado. La filósofa Cecilia Tovar nos dice que “La corrupción desvirtúa la actividad política, que es la gestión de bienes públicos en vistas al bien común, utilizándolos para el provecho privado, sea de personas o de un grupo”(1).Sin embargo cuando los medios tratan el tema de corrupción, prima el sensacionalismo. Le llaman corrupción a cualquier cosa “no pasar pensión alimenticia”, “emitir ordenanzas y no asignar presupuesto”, “no hacer caso a lo que la población dice”, etc., dando la impresión que la corrupción ha invadido todo el escenario político.

Últimamente vimos este tipo de proceder en el caso del Gobierno Regional de Ancash, la impresión que terminaron transmitiendo es que para lo único que ha servido la descentralización es para descentralizar la corrupción. Dicha percepción fue asimilada por la Opinión Pública. Una encuesta de Ipsos Apoyo, de junio del 2014 encuentra que 56% piensa que la creación de los gobiernos regionales ha sido negativa para el país, y 61% piensa que ha sido negativa para su región (2).

Por eso José Ugaz, el recordado Procurador en el caso Fujimori Montesinos, nos recuerda que “Hoy no tenemos un Estado sometido a los designios del crimen organizado. Tenemos caudillos locales abusando del poder para beneficio propio y de los integrantes de sus bandas. Este era un escenario muy previsible. La corrupción florece donde hay monopolio del poder, discrecionalidad en su ejercicio y débil o nula rendición de cuentas (…) esto no quiere decir que la regionalización fue una mala decisión política. Por el contrario, donde se ha implementado correctamente, ha mostrado sus bondades. Ha sido caldo de cultivo para prácticas corruptas donde se ejecutó con falta de control, transparencia y contrapesos”(3).

Nos parece que esta sensación de que hoy la corrupción política se ha desbordado puede deberse a que:

1. Hoy se visibiliza más y hay menos tolerancia frente a ella

A nuestro parecer, no es que hoy haya más corrupción que antes, sino que hoy hay una mayor visibilización del tema, así como una menor tolerancia de la población. Por eso es que ha entrado con fuerza en la agenda pública. Y eso en sí es algo positivo, pues la toma de conciencia pone las bases para afrontar el problema.

Y esta es una tendencia mundial. Como bien afirma el sociólogo español Manuel Castells, pionero en el estudio de la globalización, “la corrupción política, entendida como la venta ilegal de servicios por parte de políticos y funcionarios a cambio de un beneficio personal o para el partido (o ambos), es una característica habitual de los sistemas políticos a lo largo de la historia (…) aunque la corrupción no haya aumentado significativamente en la historia reciente (es más probable lo contrario), lo que ha aumentado ha sido la publicidad de la corrupción, la percepción de la corrupción y el impacto de dicha percepción en la confianza política”(4).

Que también se refleja en nuestro país. La VIII encuesta nacional sobre percepciones de la corrupción en el Perú de ProÉtica, (agosto 2013) señala que el nivel de tolerancia frente a la corrupción ha disminuido en el país. Hoy la población tiene una mayor sensibilidad frente al tema. Por ello la corrupción es vista ligeramente debajo de la inseguridad ciudadana, como uno de los dos principales problemas que le preocupan al 44% de los peruanos.

Sin embargo, siendo esto cierto, todavía es muy frecuente que parte del electorado vote sin tener en cuenta la honestidad de los candidatos. Es por eso que los obispos peruanos señalan que “Mediante el voto debemos expresar qué tipo de representantes queremos, y sancionar (negándoles nuestro voto) a quienes defraudaron nuestras expectativas, ya sea porque no cumplieron lo ofrecido, porque demostraron ser corruptos, o porque solamente se preocuparon por sus propios intereses. Hay entre nosotros una expresión que es inaceptable: "No importa que robe, con tal que haga obras". Ese dicho sólo perpetúa la corrupción en el país y la injusta distribución de los bienes”(5).

2.-La influencia de los medios de comunicación

Hay que tener en cuenta que ahora prima la política vía medios de comunicación, donde más importante que las ideas es la imagen del candidato, y la acusación de corrupción se ha convertido en una potente arma para demoler la imagen de los adversarios políticos. Castells dice que “Los medios de comunicación de masa (especialmente la TV) son hoy políticamente centrales en la política”. El señala que “la política mediática tiene sus reglas, a saber, la personalización de los liderazgos y la credibilidad de personas y siglas como valor fundamental en la formación de la opinión de los ciudadanos. Si lo esencial para ganar el apoyo popular es establecer dicha credibilidad, el arma de lucha política esencial es destruir la credibilidad del adversario (…) el debate político aparece dominado cada vez más por las denuncias, contra-denuncias y desmentidos sobre la corrupción y abusos de poder de la clase política” (6).

Para el autor “La cobertura de las noticias sobre escándalos políticos tiene un impacto mayor en un entorno de medios audiovisuales omnipresentes típico de nuestra sociedad” Y agrega que “la destrucción de un líder político mediante la filtración, invención, presentación y propagación de una conducta escandalosa que se le pueda atribuir, ya sea personalmente o por asociación, es el objetivo último de la política del escándalo” (7).

Por ejemplo, en las elecciones limeñas vemos cómo los adversarios de la actual alcaldesa (entre los que se encuentran la mayoría de medios de comunicación) buscan a toda costa ligarla a supuestos actos de corrupción, dado que una de sus mayores fortalezas como candidata es su honestidad e integridad. Hasta el Contralor de la República se ha prestado a dicha campaña. Por eso, coincidimos con el parlamentario andino, Alberto Adriánzen cuando señala que “Es evidente que el Contralor ha querido dañar la imagen de la alcaldesa Susana Villarán. La pregunta es ¿para quién trabaja políticamente Khoury? ¿Para el APRA, para Solidaridad Nacional?”(8).

3.- La influencia del neoliberalismo

La corrupción política se ha convertido en el chivo expiatorio ideal de los organismos financieros internacionales (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo, etc.) para desviar el descontento de la población frente al llamado Consenso de Washington, que impuso el modelo neoliberal en toda la región. Así los problemas que dicho modelo ha generado (concentración de la riqueza en pocas manos, poca generación de empleo decente, mala calidad de los servicios públicos, “privatización del estado” en función de los intereses empresariales, depredación de la naturaleza por el extractivismo, etc.) se cargan más bien a la responsabilidad de los políticos corruptos.

Recordemos que el neoliberalismo tiene un discurso que limita el papel de la política, los partidos y del Estado como fuente de solución de los problemas que aquejan la vida cotidiana de la población. El neoliberalismo ha sostenido reiteradamente (hasta hacerlo sentido común) que una de las grandes trabas para el progreso de nuestras naciones son la política y los políticos. En esta forma de pensar la política es superflua y lo que vale es la llamada "eficiencia técnica" en el ordenamiento social, especialmente en el manejo de la economía, pasando a segundo plano (y a veces ignorando) las consecuencias y criterios sociales o éticos en las políticas económicas que se implementan.

En palabras de Manuel Antonio Garretón (chileno) el neoliberalismo intenta “negar la política (…) sustituye la acción colectiva por la razón tecnocrática, donde la lógica de mercado parece aplastar cualquier otra dimensión de la sociedad. Esta tendencia se acompaña en los últimos tiempos con una visión de la política que contribuye a despolitizar aún más la sociedad al plantearse como su único contenido el “resolver los problemas concretos de la gente”, sin tener en cuenta (invisibilizando) los proyectos de sociedad en juego(9).

Los neoliberales olvidan que, como dicen C. Lecaros y J. Ribas “El mercado es un ámbito concreto de las relaciones humanas en donde los recursos naturales, humanos, financieros, tecnológicos se asignan también con criterios políticos, sociales, culturales y ambientales. Es un ámbito en el que se mueven intereses de todo tipo” (10).

No solo el discurso neoliberal es enemigo de los movimientos políticos y la política, sino que el tipo de modelo económico que propugna genera que haya crecimiento sin distribución, lo que contribuye a deslegitimar aún más a la política.

Como señala el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el modelo neoliberal genera una exclusión que deslegitima a la política y debilita la democracia. La incapacidad de redistribuir y hacer participar mediante el mercado al conjunto de la población, conduce a una crisis general de legitimidad. Por eso muchos estudiosos señalan la persistencia de un modelo económico excluyente como el factor central de la fragilidad de las instituciones democráticas y del descrédito de los partidos.

4.- El debate sobre los derechos de propiedad intelectual

El tema de la corrupción también le es funcional a las empresas multinacionales para imponer su punto de vista en el tema del pago de derechos de propiedad intelectual (TRIPS). Por eso ponen en un mismo saco la corrupción política, con la compra de materiales reproducidos (disco, fotocopias de libros, programas de computación etc.) sin pagar derechos de autor. Piratería le llaman ellos y hacen una gran labor de lobby (incidencia) para convencer de ello a los forjadores de opinión y para lograr que las autoridades den normas que penalicen dicha actividad.

En cambio otros recuerdan que a nivel mundial hay un gran debate al respecto, dada la abusiva aplicación de las normas de propiedad intelectual propias de la era industrial a la era informática. Por eso justifican la reproducción del material mencionado líneas arriba como una necesaria acción de “socialización del conocimiento”.

5.- La forma como se ha tratado mediáticamente el caso de los candidatos con sentencias judiciales

Esta percepción de una política y políticos totalmente malogrados por la corrupción, se ha visto reforzada en esta campaña electoral con el tema de la presencia en diversas listas partidarias de candidatos que tienen sentencias judiciales por diversos motivos. Los diarios han estado dando una amplia cobertura a este hecho. Sin embargo, la mayoría de ellos lo han hecho en forma sensacionalista y descontextualizada. No habiendo mencionado que frente al universo de candidatos (105,991) este tipo de candidatos representan el 1.3% del total, incluso por debajo del promedio de otras elecciones, donde dicho porcentaje bordeaba el 1.7% (2010), y sin embargo el tema pasó desapercibido.

Como bien señala el analista Carlos Meléndez “El problema con estos datos -con repercusión internacional- es que no pasan un análisis elemental y serio. Omiten un dato clave para entender la magnitud de las cifras: la proporcionalidad de los denunciados respecto al total de postulantes a cargos públicos en los comicios de octubre, que suman 105.991. Es decir, se prefirió decir "345 candidatos con sentencia vigente", en vez de "0,32%". Se publicó la cifra de "115 asociados al narco" y no se mencionó que representaban el 0,1%. No es lo mismo decir "8 violadores" que 0,007%. Ninguna de las cifras reportadas llega siquiera al 0,5% del total de postulantes (11).

Queremos precisar nuestro comentario, no nos parece mal que haya una vigilancia ciudadana al respecto, pero nos preocupa que un mal manejo del tema ayude a desprestigiar aún más la política frente al electorado.

6.- Al descontento generalizado frente a los políticos

Todo lo dicho anteriormente, alimenta día a día un descontento generalizado de la población con la política y los políticos. En nuestros viajes por las regiones (sea en el norte, en el centro o en el sur, en la costa, en la sierra o en la selva) encontramos importantes sectores de la población que rechazan todas las opciones electorales que se presentan en su localidad, y que se sienten cansados, hastiados e impotentes, de siempre tener que votar por el llamado “mal menor” y que incluso piensan ilusamente que podrían viciar su voto para manifestar su discrepancia, ignorando que en la forma de conteo de nuestras elecciones, estos no tienen mayor impacto.

LiubaKogan, Jefa del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Pacífico, resume bien este sentir, ella nos dice “Leo periódicos, consulto redes sociales y me siento como desdichada, desorientada y abrumada por tanta palabra e imagen sin sentido. No le creo a nadie, sospecho de todos y me cuesta creer que las propuestas para mejorar nuestra ciudad que lanzan nuestros candidatos y candidatas sean viables, se sustenten en estudios técnicos, tengan un equipo idóneo para realizarlas o el apoyo político para salir airosos (…) Pero lo peor de todo es que el desánimo me lleva a rogar que, como en una serie de dibujos animados, vayan enfrentándose hasta quedar dos oponentes, pero con planes de gobierno sustentados por equipos de trabajos serios. No creo estar hoy día especialmente pesimista, pero quienes no tenemos intereses políticos claros o una agenda política ideologizada nos encontramos desubicados, desilusionados, descreídos y tristes”.

Y continúa “Hay algo que se pudre en Dinamarca”. Podemos tomarnos prestadas las palabras de Shakespeare: Hay algo que se pudre en el Perú y es nuestra clase política. Y bueno, llamarla “clase política” es bastante (…) Pero pensar en tener que ir a votar para las elecciones municipales y distritales ya me está generando desazón. ¿Qué hago con mi voto?(12). ¿Qué vas a hacer tú con tu voto? ¿Cómo te vas a informar debidamente?

Resumimos nuestro argumento central: La corrupción política es un problema real y complejo, y nos parece que es un deber cívico aprovechar el actual proceso electoral para limpiar la escena política de tanto corrupto que pulula por allí. Sin embargo, nos preocupa que no se reconozca que la visibilización de la misma y la disminución de la tolerancia de la población frente a ella son avances en la lucha contra este flagelo, y más bien den la impresión que hoy hay más corrupción que antes, lo que aumenta la desafección de la población hacia la política y los políticos.
Por otro lado, nos parece que también es importante reconocer la “agenda oculta” detrás del tema, tanto de los medios de comunicación, de algunos representantes y funcionarios políticos y del empresariado. Tenemos que ver la manera de informarnos por otros medios y de no quedarnos con la versión que nos dan.

Notas:
1 ) C. Tovar Ética para la Vida Ciudadana (Lima, IBC-CEP, 2008) p.33.
2 ) Opinión Data, año 14, número 180 (16 de junio del 2014) p.3
3 ) “La corrupción de ahora ¿Hay alguna semejanza con la liderada por Fujimori y Montesinos?” El Comercio, 4 de agosto de 2014
4 ) Manuel Castells Comunicación y Poder (Madrid, Alianza Editorial, 2009) pp. 329 y 379-380.
5 ) Conferencia Episcopal Peruana Mensaje de los Obispos del Perú “Servidores del Bien Común” Una reflexión pastoral frente al próximo proceso electoral, 20 de agosto del 2014.
6) M.Castells “Prologo, Panorama de la Era de la Información en América Latina: ¿Es Sostenible la Globalización” en F. Calderón (Coord.) ¿Es Sostenible la Globalización en América Latina? Debates con Manuel Castells Vol. I (Santiago de Chile, PNUD-FCE, 2003) p.34
7 )Castells Comunicación … p.382 .
8 ) “¿Para quién trabaja el contralor?” en Diario UNO, 24 de agosto del 2014.
9) Manuel Antonio Garretón “La Transformación de la Acción Colectiva en América Latina” en Revista de la CEPAL n. 76 (abril 2002) p. 13.
10) “La “Nueva Arquitectura” financiera y las búsquedas del Banco Mundial” en Realidad # 75 (San Salvador, UCA, mayo-junio 2000) pp.345-362.
11 )“Vigilancia sin "full HD" Distorsión de percepciones en la campaña electoral” en El Comercio, 30 de agosto del 2014
12 ) ¡No quiero ir a votar! ¡¿Y tú?! En El Comercio (3 de setiembre del 2014). Se puede bajar de http://elcomercio.pe/opinion/rincon-del-autor/no-quiero-ir-votar-y-tu-liuba-kogan-noticia-1754198

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