EN EL CRUDISTÁN RESIDE LA ESPERANZA DEL CERCANO ORIENTE Y DE ASIA CENTRAL - BLR

Desde Brasil
11/Enero/2015


En el Curdistán reside la esperanza del Cercano Oriente y de Asia Central
Por Bruno Lima Rocha


En tiempos de barbaridades promovidas por la acción  del Estado Islámico de Irak y del Levante (ISIS), la resistencia en Kobane, tercera ciudad más importante de los curdos, localizada en la frontera entre la Siria (o lo que de ella resta) y de la República de Turquía, refuerza la esperanza, de una sociedad no sectaria y democrática en el Cercano Oriente, y con influencias hasta Asia Central. Las fuerzas política que intervienen en este proceso, destaco dos organizaciones políticas y sus respectivas versiones militares curdas. Una, más antigua, es el Partido de los Trabajadores del Curdistán (PKK). Otra fuerza son las Unidades de Protección del Pueblo Curdo (YPG es la sigla a partir de la original en árabe), con especial destaque por su ala femenina, el YPJ, compuesto por más de 7000 milicianas.

El YPG/YPJ es la expresión militar de las fuerzas populares en esta región, cuyo nombre en curdo, Rojava, ahora recorre el planeta, a través de portales alternativos. Es la fuerza política que da base a las organización de los tres cantones de Rojava es el PYD (Partido de la Unión Democrática). Fundado en 2003 y fruto de las nuevas conexiones políticas, sociales y de distintos credos religiosos, derivadas de la reorientación estratégica del PKK, esta fuerza política tiene la hegemonía de las relaciones de poder duro en la región y, a partir de esta condición, recibe a los demás grupos étnico-religiosos en igualdad de derechos civiles, sociales y políticos.  

En la milicia de mayoría curda, están afiliados combatientes de diversas confesiones (asirios, yazidis, cristianos, alevis, armenios, árabes sunitas y chiitas, turcos de izquierda) para organizar la resistencia en Kobane. El YPG/YPJ no es el brazo armado del PYD, pero sí son las fuerzas regulares de Rojava como territorio autónomo – semi-independiente – operando en la práctica como un auto-gobierno regional desde la rebelión curda de 2012.

La autonomía de Rojava, se da con la victoria militar de las milicias del YPG/YPJ, contra fuerzas integristas de la Al-Nusra y del Ejército Libre de la Siria en la llamada Batalla de Ras Al-Ayn (Serêkanî en curdo). Esta larga batalla tuvo tres fases, la primera de 8 de noviembre a 17 de diciembre de 2012, la segunda de 17 de enero a 19 de febrero de 2013 y la tercera, como  fase final fue los días 16 y 17 de julio de 2013. Al final, fue firmado un acuerdo de cese de fuego con el Ejército Libre de la Siria (FSA de la sigla en inglés) y reconocida la soberanía curda por la más importante fuerza de oposición al clan Assad.

Después del control territorial de más de la mitad de la frontera de la *esfacelada Siria y con  Turquía, los reveses en combates contra el Frente Al-Nusra (ramificación de la Al-Qaeda en la guerra civil siria) y contra el ISIS, se estableció organizar la confederación, en un conjunto de cantones en el Curdistán sirio, totalizando 5 municipios (cantones), 5 ciudades y cerca de 100 pueblos. En este artículo, nos atenemos a la naturaleza del PKK y su concepción visible.
En el análisis que sigue, el tema lo centraremos  en la llamada Revolución de Rojava, como el proyecto político inclusivo y la democracia directa en el Curdistán. 

El PKK cuando fundado (1974, aún sin esta denominación), contenía elementos estalinistas, e intentaba ser parte de un vía,  de apoyo de los grupos de izquierda de la región, que también respondían al esquema, de la Guerra Fría en los países árabes e islámicos. Cuando de su formación inicial, la denominación del subtítulo (1978) y el comienzo de la insurgencia contra el gobierno turco (en 1984), a Turquía aún era dominada por la élite laica, militar y kemalista. Esta élite, cuya ala derecha  promovió una dictadura de corte *fascista y contenía hordas de extrema-derecha conocidos como Lobos Grises es compuesta por seguidores de Kamal Ataturk y la generación de oficiales, que se creó en el país con la disolución del Imperio Otomano, después de ser derrotado en la 1ª Guerra Mundial.

En esa época había un periodo de Bipolaridad, combatir a estas organizaciones en el Curdistán dentro de Turquía, las que se planteaban, como mínimo tres objetivos indirectos: - hacer guerra en el interior de un país miembro de la OTAN; - alcanzar un Estado cuyas recetas del turismo ya eran importantes; - trabajar dentro de la comunidad de emigrantes "turcas" (aunque fueran curdos) dentro de Alemania. Siendo el objetivo estratégico de estas propuestas, construir un enclave curdo, dotado de una concepción a la izquierda y con un pasillo libre para las áreas curdas de la Siria y de Irak. Pero, hay que resaltarse la transformación ideológica y estratégica de esta fuerza política y su ala militar HPG (Fuerza de Defensa del Pueblo) desde el cambio de concepción de su líder histórico.

El pensamiento corriente del PKK, correcto que atiende a una orientación casi que filosófica del líder y fundador Abdullah Ocalan (Apo), basado en el municipalismo libertario cuya visión que sería es el confederalismo democrático. El proyecto político ganó cuerpo y vida en la denominada la Primavera Árabe y la denominada  guerra civil siria. Con la fragmentación de la soberanía jurídica sobre el territorio del Estado gobernado por el clan Assad, hubo la oportunidad de una insurrección popular, anti-Baath y también contra los avances del integrismo islámico, financiado por las monarquías árabes de Golfo.

Hay de reconocerse dos realidades, una verdad y otra como dificultad. Comencemos por la segunda; hay algún lapso – sería una exageración caracterizar como abismo - de comprensión entre el liderazgo de los miembros del partido legal, en el parlamento turco (DBP, Partido Democrático de las Regiones) y las fuerzas guerrilleras del HPG operando en la frontera con la Siria. Ya la verdad está en la organicidad de las decisiones. En la declaración del 11º congreso del partido, realizado entre los días 5 y 13 de septiembre de 2014, con la presencia de 125 delegados de las cuatro regiones del Curdistán y del extranjero, los conceptos arriba citados constan como línea céntrica de la organización.

La Revolución de Rojava tiene oportunidad de ser victoriosa, con el debido soporte y  la reconocida hegemonía del PYD y de las milicias del YPG y YPJ. Tales estructuras bajo la influencia directas de PKK y del liderazgo de Ocalan,  pueden vencer militarmente al ISIS, pero no pueden vencer solos. Si esto ocurre, la disputa siguiente es intentar hacer valer esta realidad  política, en una región donde un Estado secular ya sería un enorme avance para la humanidad. Las demandas del auto-gobierno de Rojava, son una especie de estatuto de autonomía regional.

Esta organización social está sustentada en formas de participación directa, con igualdad de derechos entre los habitantes de diversas colectividades étnico-culturales. En esta condición igualitaria,  están los plenos derechos de género, libertad religiosa, pero con subordinación de estas autoridades para los consejos populares y las autoridades electas. Entiendo que si estas relaciones sociales llegan a ser estables,  dentro de un espacio geográfico con soberanía jurídica y con capacidad de autodefensa en todos los niveles, estaríamos en el límite del posible y deseable dentro del mundo islámico.

La superación tanto de la teocracia, como del confesionalismo político, ya es muy importante, con democracia directa – o aún semi-directa – y plenos derechos para las mujeres (como veremos en otros textos de la serie del Curdistán), estamos delante de una nueva posibilidad de vida en esta sociedad. Dentro de esta lógica, el PKK es una gran esperanza para los pueblos de Cercano Oriente y de Asia Central. Estas realizaciones pueden tener condiciones de influencia mundial.

blimarocha@gmail.com
Publicación Barómetro



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