Mostrando entradas con la etiqueta PENTÁGONO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PENTÁGONO. Mostrar todas las entradas

EL PENTÁGONO Y EL CAMBIO CLIMÁTICO - SF

Desde Estados Unidos
20/Septiembre/2014


El Pentágono y el cambio climático
Por Sara Flounders

Hay un elefante en el debate sobre el clima que por exigencia de los Estados Unidos no puede ser discutido y ni siquiera reconocido. Este acuerdo de ignorar al elefante es ahora la base aceptada de todas las negociaciones internacionales sobre el cambio climático.

Es bien sabido que el Pentágono, la maquinaria militar de Estados Unidos, es el consumidor institucional más grande del mundo de productos derivados del petróleo y el peor contaminante a nivel mundial de las emisiones de gases de efecto invernadero y muchos otros contaminantes tóxicos. Sin embargo, el Pentágono tiene una exención total en todos los acuerdos internacionales sobre el clima.

Desde de las negociaciones de los Acuerdos de Kioto o el Protocolo de Kioto en 1998, en un esfuerzo por ganar el cumplimiento estadounidense, todas las operaciones militares de EUA en todo el mundo y dentro del territorio estadounidense han estado exentas de medición y de los acuerdos sobre la reducción. El Congreso de Estados Unidos aprobó una disposición explícita que garantiza exenciones militares estadounidenses. (Interpress Service, 20 de mayo de 1998)

La exención militar total de Estados Unidos a partir de los cálculos de emisiones de gases de efecto invernadero incluye a más de 1.000 bases estadounidenses en más de 130 países por todo el mundo, sus 6.000 instalaciones en los EUA, sus portaaviones y sus aviones jet. También se excluyen sus pruebas de armas y todas las operaciones multilaterales como la OTAN-- comandado por Estados Unidos; y la Africom, la alianza militar de Estados Unidos que ahora cubre a África. La disposición también exime las actividades sancionadas por la ONU/EUA en los "mantenimientos de la paz" y las "ayudas humanitarias".

Después de obtener esta gigante concesión, el gobierno de Estados Unidos aún se negó a firmar el Acuerdo de Kioto, saboteando así años de esfuerzo internacional para forjar un acuerdo.

Las disposiciones del Protocolo de Kioto sin embargo, se convirtieron en la base de todas las futuras reuniones internacionales propuestas sobre un tratado climático, incluyendo Copenhague 2009, Cancún 2010, Durban 2011, Doha 2012 y la próxima 21ª Conferencia de las Naciones Unidas de las Partes sobre Cambio Climático que se celebrará en París en 2015.

En todas las conferencias internacionales anteriores era una y otra vez el gobierno de Estados Unidos el que saboteaba las reuniones y se negaba a respetar cualquier tratado. El gobierno de Obama el 27 de agosto volvió a confirmar que en la próxima reunión de septiembre de la ONU en Nueva York, preparatoria para la reunión del 2015 en París, podría presentarse sólo un acuerdo no vinculante.

Papel de las/os activistas de base

A menos que las/os activistas ambientalistas a nivel de base desafíen esta exención de la máquina militar estadounidense y comiencen a centrarse en la fuente más peligrosa del calentamiento global y el cambio climático, el movimiento va a perderse en generalidades vagas, esperanzas utópicas y acuerdos sin dientes.

La única esperanza de que el flujo masivo en septiembre en la ciudad de Nueva York pueda tener un impacto, es si las voces independientes pueden empezar a desafiar conscientemente al mayor contaminador mundial.

La exposición de los terribles costos sociales del militarismo estadounidense también debe ser parte del desafío. El papel militar de Washington actúa para reforzar constantemente a todos los niveles, el aparato estatal represivo.

Durante décadas, y a un ritmo acelerado desde el 2001, el ejército ha proporcionado un sinfín de equipos de guerra a la policía de municipios y estados, a unidades de la Guardia Nacional y a las oficinas del sheriff. La juventud de las naciones oprimidas dentro de los EUA se ha convertido en blancos de un estado policial extremadamente extendido. Las imágenes recientes de tanques y de la policía blindada en Ferguson, en el estado de Misuri, confirmaron a millones los resultados de esta política racista.

La exposición de la devastación de las guerras estadounidenses en Irak, Afganistán y Libia es esencial. Estas guerras de Estados Unidos han esparcido cientos de toneladas de residuos radiactivos procedentes de misiles con uranio empobrecido. Han contaminado el suelo y el agua de vastas regiones bajo la ocupación estadounidense con benceno y tricloroetileno,  resultado de las operaciones de la base aérea, y de perclorato, un ingrediente tóxico en los cohetes.

Más de 1.000 instalaciones militares en los EUA están contaminadas con éstos tóxicos. Las bases militares encabezan la lista de sitios contaminados del Superfund*. Las comunidades más pobres, especialmente las comunidades de color, son las más gravemente afectadas por este continuo envenenamiento militar.

Es esencial el conectar la exención del Pentágono de las negociaciones internacionales con su papel principal como protector y expansionista del poder corporativo a escala global. Las corporaciones más poderosas y rentables son las corporaciones petroleras y militares. Estos son los otros contaminantes principales.

Pentágono admite cambio climático

A diferencia de los fanáticos derechistas y los que niegan el cambio climático en el Congreso, el Pentágono no niega el impacto devastador que el cambio climático tendrá en todos los aspectos de la vida en el planeta.

Sus propios estudios publicados confirman el peligro. Pero los oficiales de Estados Unidos se han comprometido a lo que ellos llaman "dominación de espectro completo". Así que cada estudio del cambio climático por los planificadores militares se basa en evaluar cómo aprovechar la crisis futura para afianzar el poder corporativo estadounidense más firmemente y proteger al sistema capitalista irracional que ha creado esta crisis que amenaza a toda la humanidad.

Los estudios del Pentágono no son sobre los planes para entregar ayuda de emergencia ante los desastres climáticos como inundaciones, sequías, hambrunas, epidemias, tifones, tornados, huracanes, tormentas de hielo, escasez de agua y daños a la infraestructura. Los planes de sus colegios de guerra y sus grupos de estudio son sobre cómo extraer concesiones políticas sobre derechos de atraque y futuro acceso militar en el tiempo cuando un país está asediado por grandes necesidades de emergencia.

Por ejemplo, el Departamento de Defensa de Estados Unidos publica cada cuatro años una Revisión Cuadrienal de Defensa (Quadrennial Defense Review, QDR). Este es un esquema amplio de la estrategia militar de Estados Unidos. (tinyurl.com/pn4awm8)

El QDR 2014 describe la amenaza del cambio climático como "una vulnerabilidad muy grave de seguridad nacional". Al igual que el QDR 2010, plantea el problema de cómo mantener la hegemonía militar global de Estados Unidos frente a las cada vez peores perturbaciones climáticas globales.

La casta militar se centra en mantener el dominio de Wall Street y las relaciones de propiedad capitalista durante una crisis. Hay preocupación por preservar la autoridad de sus títeres, aliados y colaboradores. El informe subraya la importancia de desarrollar nuevas políticas, estrategias y planes.

"El cambio climático plantea otro reto importante para Estados Unidos y el mundo en general. A medida que aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero, los niveles del mar suben, aumentan las temperaturas globales promedio y se aceleran los patrones climáticos severos.

"Los impactos del cambio climático pueden aumentar la frecuencia, escala y complejidad de las misiones futuras, incluyendo la ayuda de la defensa a las autoridades civiles. … La disponibilidad operacional del Departamento depende del libre acceso al entrenamiento en  tierra, aire y mar".

La planificación militar y corporativa cruelmente se centra en la manera de tomar ventaja de los cambios que amenazan la vida.

Un ejemplo muy alarmante es la "Estrategia Nacional para la Región del Ártico". Este informe de la Casa Blanca comienza elogiando al Ártico como "un lugar extraordinario". Pero rápidamente define la necesidad de centrarse en las prioridades estratégicas para satisfacer los futuros retos y oportunidades.

La esencia del informe es que al derretirse la capa de hielo polar, el "nuevo entorno ártico" significa que "los recursos oceánicos están más fácilmente accesibles al disminuir el hielo del mar". Esta es una oportunidad para acceder a la vasta fuente sin explotar de petróleo, gas y recursos minerales y aumentar el flujo de combustibles fósiles. En otras palabras, grandes ganancias para las grandes petroleras. (tinyurl.com/cw2dvhk)

El Centro de Análisis Navales también ha preparado informes ominosos de la política estadounidense en este periodo de crisis climática global. Once generales y almirantes jubilados se reunieron en el 2007 para examinar las implicaciones del cambio climático a la seguridad.

En el 2014, este centro de investigación y desarrollo financiado por fondos federales produjo un estudio titulado "Seguridad nacional y los riesgos acelerados del cambio climático". El estudio estaba encabezado por Michael Chertoff, ex secretario de seguridad nacional y Leon Panetta, ex secretario de defensa. Este informe considera el cambio climático como la fuente de inestabilidad internacional y la mayor amenaza para el orden establecido capitalista.

Este estudio, una vez más, no es sobre cómo utilizar la enorme capacidad tecnológica de la maquinaria militar de EUA para proporcionar soluciones o asistencia de emergencia. Todo se plantea en términos de seguridad nacional frente a supuestas y potenciales amenazas terroristas.

"En África, Asia y el Medio Oriente, ya estamos viendo cómo los impactos de fenómenos meteorológicos extremos, tales como sequías prolongadas e inundaciones - y la resultante escasez de alimentos, la desertificación, el desplazamiento de la población y la migración masiva, y la elevación del nivel del mar - están planteando desafíos a la seguridad a los gobiernos de estas regiones. Vemos a estas tendencias crecer y acelerarse.

"El cambio climático actúa como un multiplicador de la amenaza de inestabilidad en algunas de las regiones más volátiles del mundo. … Plantea una grave amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos".

El informe insta a "la mejora de la potencia de combate de EUA" y la "evaluación del impacto en instalaciones militares de EUA en todo el mundo debido al aumento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos". (Tinyurl.com/lreswx8)

Basado en estos informes y en el papel destructivo y egoísta de EUA en cada reunión climática en más de 20 años, está claro que el poder corporativo de Estados Unidos y la monstruosa maquinaria militar que ha financiado expropiando más de la mitad del presupuesto federal cada año desde hace décadas, es un enemigo de los pueblos del mundo y una amenaza para todas las formas de vida en el planeta. Esto debe convertirse en foco para activistas ambientalistas clasistas. Esto contribuiría enormemente a la comprensión de la fuente y las soluciones reales a esta crisis global.


* Superfund es el programa del gobierno federal el cual se encarga de limpiar, mejorar o restaurar los sitios que contienen desperdicios peligrosos y los cuales están sin control. (http://www.epa.gov/superfund/spanish/)

LOS PROBLEMAS DE TÍO SAM - PF

Desde Age. Internacional
07/Diciembre/2013


Los problemas del “Tío Sam”
Pedro Fuentes

En los inicios del 2005 fue publicado un excelente artículo “Tio Sam el estafador global” en donde de Gunder Frank hacía una radiografía muy acertada de la política del imperio americano. El decía que “el poder del Tío Sam reposa sobre dos pilares: el dólar de papel y el Pentágono. Uno apoya al otro, pero la vulnerabilidad de cada uno es también un talón de Aquiles que amenaza la viabilidad del otro”. Decía también que el “tío” estaba quedando desnudo por la ascensión vertiginosa de su deuda externa (gran parte por los gastos militares) y la declinación del dólar.

Fue un importante texto premonitorio  de la crisis que estalló en el 2007. Tiene mucha actualidad, ya que coloca el tema de la fragilidad (y el resquebrajamiento) de esos dos pilares que están en el centro de los problemas del Tío Sam.

Vale la pena releerlo ahora, cuando ya ha pasado una semana que la administración pública de los EEUU está parcialmente cerrada. El “cierre” a quien más afecta es a trabajadores estatales que están en sus casas y a la población pobre que no puede acceder a recursos mínimos del estado. Pero esta situación es también muy grave para las clases dominantes; el “Tío Sam” esta bajo la amenaza de hacer un default, o sea entrar en cesación de pagos si antes del 17 de octubre los republicanos no votan el aumento del tope de endeudamiento del gobierno. Y si los EEUU, que son el país más endeudado, no pagan a China, a Alemania.., al resto del mundo.., se para la economía mundial.

Esta amenaza ya es un golpe muy fuerte a cierta recuperación económica que había comenzado luego de la larga recesión abierta en el 2007. La crisis actual no está provocada por los “excesos” de Wall Street sino por el sistema político de Washington, que a la vista del mundo, ya no funciona como antes; como se escribía en el New York Times “ahora funciona a la italiana”. Lo concreto es que la crisis económica y política se han retroalimentado mutuamente y muestran que no estamos ante un episodio coyuntural sino ante un nuevo capítulo de una crisis más global que afecta a la clase dominante de los EEUU y del mundo desde el 2007.

¿Alguien podría esperar que el peligro del default se haya hecho presente en el país (que todos reconocemos), es el más importante por su peso preponderante económico y político en el mundo? Si bien lo más probable es que no se llegue a la cesación de pagos y se logre algún acuerdo mínimo, ya es una crisis inédita en la historia de EEUU que muestra las fisuras que se han abierto en la burguesía imperialista. Hubo otras crisis de este tipo pero ninguna de esta magnitud. 

La polarización entre los partidos es muy fuerte.

Los republicanos y demócratas responden ambos a los grandes poderes económicos que dominan los EEUU. Por eso siempre se decía que era un solo cuerpo con dos cabezas y que este era el secreto de la estabilidad política del régimen norteamericano. Había diferencias y contradicciones entre los dos partidos pero nunca se había llegado a la situación de ahora en la cual la fracción republicana denominada Tea Party, que cuenta solo con unos 40 diputados, ha ejercido tremendo poder político para producir el impasse que vive EEUU.

No se trata de una insensatez, una locura de un grupo fundamentalista desclasado y de ultra derecha que por su propia cuenta emprendió una cruzada contra el plan de salud de Obama. Detrás de estos movimientos hay profundas razones de clase de sectores burgueses y una creciente polarización social.

Como ha sucedido muchas veces en el mundo, cuando producto de la polarización social los regímenes burgueses parlamentarios se desestabilizan o tienen crisis, la gran burguesía (en este caso un sector que está con los republicanos), deja correr a la ultraderecha para utilizarla para sus fines. Valga como ejemplo lo que sucedió con el grupo fascista de Aurora Dorada en Grecia, que mata a inmigrantes y que hasta hace poco era bien tolerada por el gobierno de la Nueva Democracia como una forma preventiva de parar a la izquierda. Salvando las distancias tienen sus semejanzas con el Tea Party, aunque en Grecia se trata de un grupo fascista que está por fuera del régimen y en los EEUU un grupo ultraderechista que cohabita en el límite del régimen.

Si bien el conjunto del plan económico de Obama está muy lejos de ser socializante o keynesiano; se trata de un presupuesto que está al servicio de los intereses de la gran patronal, recorta servicios públicos y contiene muchas medidas de austeridad. Dentro de este plan, global está el “Obamacard” que es una ayuda financiera a un sector de la población desamparada (alrededor de 40 millones) para que pueda acceder a un plan de salud de los grandes prestadores privados.

El Tea Party se apoya en un sector social que la crisis polarizó hacia la derecha y que no quiere saber nada de compartir planos de salud con sectores que aún no lo tienen. Pero también detrás de esto hay un sector de la gran patronal que está llevando la crisis al extremo para dejar un freno puesto preventivamente  para que esto no vaya a más. Es decir, está reaccionando para poner una barrera preventiva a todo populismo y  concesiones al pueblo que puedan surgir en este período de polarización y crisis. No es descabellado pensar de esa manera ya que, en medio de la crisis grave que se vive, pueden surgir procesos de ese tipo.

Pero el Tío Sam también sufre problemas en el otro pilar que menciona Gunder Frank, en su hegemonía mundial que tiene que mantener a partir de su poderío militar. Este otro pilar también está funcionando mal. EEUU hizo en estos días dos operaciones comando; una en Libia para capturar un militante de Al Queda y otra en Somalia donde estaba atrás de objetivos parecidos y fracasó.

Si en las acciones comando (tipo Rambo), no le fue tan mal, la catástrofe de su política militar se vio en Siria. Obama hizo una larga y firme cruzada internacional para intervenir en ese país. Obama se jugó todas las cartas a los bombardeos pero de un día a otro, tuvo que cambiar de opinión para terminar firmando un pacto con Rusia que favorece a Assad. Así sumo un nuevo traspié político militar a los que ya sufrió en Irak y Afganistán.

Lenin decía que la “crisis en las alturas”, eran una de las características de una situación revolucionaria. Esa crisis existe, aunque estamos lejos de una situación revolucionaria mundial y menos aún en los EEUU. Si bien en el mundo hay muchos procesos de lucha (incluso revoluciones) y hay resistencias muy fuertes, no vivimos a escala mundial una ofensiva sostenida del movimiento de masas. Y esto vale aún más para los EEUU. No hay una alternativa a la crisis del capitalismo y en los EEUU no se avizora en lo inmediato la posibilidad de un partido independiente que represente los intereses de los trabajadores, los inmigrantes y los negros.


Pero a pesar de ello la crisis de los de arriba es muy fuerte y esta visto que no se resuelve. Y si el Tío Sam está con muchos problemas tampoco hay algún pariente en el mundo que lo suplante. Y entonces, si la crisis ya dura seis años y parece ser aún larga, ¿porque no vamos a apostar a que en medio de esta prolongada crisis surja esa alternativa? Es lo que esperamos…
LA REVISTA LEMA @2008 NO SE HACE RESPONSABLE DE LAS OPINIONES AQUÍ VERTIDAS; ÉSTAS SON ÚNICAMENTE EXCLUSIVAS DE QUIEN LAS FIRMA.