Desde
Venezuela
Fecha:
08/Nov./2014
Monstruos, esquizofrenia, incompetencia, violencia sin
sentido y caos
Las Caras De Una Geopolítica Brutal
Miguel Guaglianone
El
surrealismo que parece mostrar el antetítulo surge meramente de colocar en
sucesión algunas de las caras de la actual política exterior estadounidense en
el mundo, que está llevando a nuestro globalizado planeta a una situación que
apunta directamente a la devastación y el colapso final.
Los monstruos
Mary
Shelley, narradora, dramaturga, ensayista y esposa del también escritor y poeta
Percy Shelley, escribió en 1815 la novela Frankenstein o el moderno Prometeo,
dónde relató la creación de un monstruo por parte del científico Víctor
Frankenstein y cómo ese monstruo generó una voluntad propia y se rebeló contra
su creador, quien se vio obligado a perseguirlo para intentar darle muerte.
Algo muy similar viene sucediendo hace varias décadas con los poderes que
manejan los EEUU y sus intenciones de control mundial.
Una
larga serie de “monstruos” han sido creados, estimulados, promovidos y
financiados por la Casa Blanca, el Pentágono y las Agencias de Inteligencia,
para ser herramientas de sus intereses hegemónicos a lo ancho de todo el mundo.
La lista es larga, y casi todos esos monstruos han seguido el camino de
Frankenstein, han rechazado la tutela de su creador y tomado sus propias
decisiones y aquel ha debido combatirlos y en varios casos eliminarlos. Para
capturar a Antonio Noriega fue necesaria la invasión a un país latinoamericano
acompañada de muerte y destrucción; para matar a Saddam Hussein necesitaron una
guerra total de devastación en Irak; para acabar con Bin Laden bastó con un
comando especial violando la soberanía de Pakistán. Pero si bien en principio
el creador lograba matar o anular a sus monstruos, en los últimos tiempos viene
fracasando sistemáticamente en hacerlo y aquellos sobreviven y actúan.
Las
distintas facciones armadas por los EEUU y la OTAN para tumbar a Kadaffi por
ejemplo, se han vuelto tan incontrolables que no solo han llegado a matar
diplomáticos estadounidenses, sino que han convertido lo que fuera el
Estado-nación libio en un territorio abierto, sin más organización ni ley que
el enfrentamiento entre ellas.
Su
último monstruo, el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), promovido y financiado por Washington primero
para ser un brazo armado en la Primera Guerra del Golfo y más tarde para
combatir el gobierno de Bashar Al-Assad en Siria se ha transformado en un gran
dolor de cabeza para sus promotores, ya que no sólo desarrolló una agenda
propia a mediano y largo plazo que incluye la instalación de un Califato al
estilo de los antiguos imperios árabes, sino que respalda esa intención con
sucesivos éxitos militares (frente a combatientes poderosos como el ejército de
Siria que hace varios años viene derrotando a los mercenarios y grupos
fundamentalistas que intentan derrocarlo con el apoyo de EEUU, o las milicias
kurdas en Irak, que fueron capaces de resistir el propio Saddam Hussein en la
cima de su poder) y con la progresiva anexión de territorios para su expansión
y consolidación.
Parafraseando
a Don Juan, “Los monstruos que vos creáis, gozan de buena salud”
Esquizofrenia y disociación
Algunas
formas de la esquizofrenia, y el Trastorno de Identidad Disociativo, –graves enfermedades mentales–
se caracterizan por desarrollar en los individuos una doble o múltiple
personalidad. Una persona puede ser a la vez dos personas diferentes, con
conductas, ideas y visiones del mundo distintas. El poder central en los EEUU
hace tiempo viene sufriendo una enfermedad de este tipo. En la actualidad el
mejor representante de ello es el propio presidente Barak Obama.
Por
un lado este personaje tiene una “personalidad mediática” que lo muestra a
través de las cadenas corporativas de medios como un “humanista progresista”,
convencido de que los Estados Unidos tienen un Destino Manifiesto que los
obliga a intervenir en el resto del mundo para llevar a los “pueblos bárbaros”
los valores civilizados de la Democracia y los Derechos Humanos. Ese hombre
tiene un discurso de muy clara dicción y de imagen razonable y comprensiva y se
presenta como un adalid del progreso de la Humanidad y la búsqueda de un mundo
mejor. Al mejor estilo esquizofrénico, define siempre un mundo presente que no
es el real, sino aquel que se ajusta a sus intenciones y propósitos.
Por
otro lado está el Barak Obama que señala en una lista que le proporcionan sus
Agencias de Inteligencia a quienes serán el blanco de “asesinatos selectivos”,
el que envía drones a atacar países que no son enemigos y que siempre dejan
bajas civiles inocentes (“daños colaterales” inevitables en la defensa de los
intereses de los EEUU). El mismo hombre que contempla por TV desde la Casa
Blanca el asesinato de Bin Laden y su familia como si fuera un “reality show”
cualquiera y sale muy complacido; el que respalda automáticamente el genocidio
que el Estado de Israel realiza en la Franja de Gaza; el que da la orden
directa a su aviación de bombardear poblaciones civiles; o en forma más
indirecta ordena a su “brazo armado” de la OTAN devastar un país o llevarnos a
todos a una nueva posibilidad de guerra nuclear con la intervención en Ucrania
y el cerco progresivo a la Federación Rusa.
Incompetencia
En
el año 1969 el Dr. Laurence J. Peter escribió su libro “El Principio de Peter”
donde, estudiando las estructuras jerárquicas del poder, mostró en forma muy
clara y amena como “En una jerarquía, todo integrante asciende hasta llegar a
su nivel de Incompetencia (la nata sube hasta cortarse)”. Sus corolarios
llegaban a conclusiones inquietantes, uno de ellos sobre todo mostraba como
toda jerarquía tiende inevitablemente a estar manejada por incompetentes.
Esto
parece estar pasando hoy en los gobiernos de los Estados Unidos, sobre todo en
los últimos de George W. Bush y Barak Obama. Pareciera que a la primera
magistratura de la gran potencia han llegado finalmente personas con un alto
nivel de incompetencia, sin importar cual sea su imagen pública. Esto se
trasluce en las sucesivas “metidas de pata” que los gobiernos de la Casa Blanca
vienen realizando recurrentemente en los últimos tiempos.
Ejemplos
sobran y en lo que respecta a guerras, los éxitos de las intervenciones armadas
que EEUU realizó en todo el mundo a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial
empezaron a convertirse en fracasos a partir de la derrota en Vietnam y vienen
haciéndose sistemáticos. Las “guerras nunca ganadas” de Afganistán e Irak son
paradigmas al respecto. Los fiascos en las intervenciones de nuevo tipo pueden
ejemplificarse con Libia, donde aún hoy el objetivo de apoderarse de su
petróleo no ha podido ser cumplido (lo que queda de Libia solo produce el 20%
del crudo que producía cuando Kaddafi). Sólo la balcanización y el caos ha sido
el resultado de sus intervenciones, como en la propia Libia, en Ucrania o en
Irak. En los dos primeros casos, cualquier análisis político previo serio
mostraba que no era posible provocar rupturas institucionales en estos
Estados-nación sometidos a grandes tensiones internas, sin provocar
inevitablemente su balcanización. Hacer desaparecer a Kadaffi y a Yanukovich,
que eran los factores estabilizadores de esas tensiones, provocó un efecto
centrífugo que cualquiera con “dos dedos de frente” o un mínimo de competencia
hubiera previsto fácilmente. La incompetencia también se muestra en la
imposición de gobiernos “títeres” sin ningún tipo de apoyo interno, destinados
al fracaso. En otras épocas los EEUU buscaban en las sociedades que intervenían
a factores de poder internos que pudieran mantener “gobiernos amigos” estables,
hoy no sólo no son capaces de lograrlo, sino que muestran que ni siquiera lo
tienen en cuenta antes de actuar.
Violencia sin sentido y caos
Todas
las acciones anteriores provocan unos resultados finales terribles. Los Estados
Unidos desatan con brutalidad sobre el mundo actual una violencia sin sentido
que no solo no concreta sus planes de dominación, sino que provoca un caos
generalizado y deja detrás solamente una secuela de muerte y destrucción e
imprevistos “efectos dominó”. El “elefante en una cristalería” o el “mono con
una hojilla de afeitar” parecen ser las metáforas indicadas (con el perdón de
los elefantes y los monos). Las consecuencias las pagamos todos los habitantes
del planeta, un planeta tan globalizado e interdependiente que los muertos en
Irak o Palestina golpean de inmediato en Latinoamérica o en la Polinesia. Todo
el sistema parece estar en estado caótico, con las impredecibles consecuencias
que esto implica.
¿Por qué?
Lo
que hay detrás de estas erráticas estrategias pareciera ser un cierto sentido
de desesperación e impotencia. La caída de la influencia de los EEUU en el
mundo y el surgimiento de nuevos actores en la escena geopolítica parecen
inevitables. Esto llega a provocarles un comportamiento compulsivo, repitiendo
monótonamente la brutalidad y la violencia en un clásico ejemplo de “huída
hacia delante”.
La
historia nos muestra que cuando los Imperios entran en su fase de
desintegración este comportamiento errático es característico. Basta estudiar
los sucesos del Imperio Romano entre el 250 y el 350 D.C. (con la breve
excepción del período de Adriano) para encontrarnos con esa violencia sin
sentido como única respuesta a la pérdida del poder interno y externo. Este
ejemplo se repite cuando estudiamos los colapsos y desintegraciones de otros
Imperios.
Lamentablemente
este análisis nos lleva a nuestro futuro inmediato. La desintegración de los
imperios ha sido siempre seguida por oscuros períodos de terror y caos sin
control, que los historiadores llaman interregnos. Estos períodos pueden llegar
a ser prolongados, hasta que comienzan a aparecer nuevas estructuras de poder e
instituciones que restauran los procesos sociales y políticos desaparecidos.
Todo parece indicar que estamos dirigiéndonos hacia allí. Corremos el riesgo
que el colapso nos arrastre a todos.
Por
eso la tarea consiste hoy en prepararnos para resistir la dispersión.
Consolidar las nuevas estructuras sociopolíticas de poder nacientes y promover
las visiones culturales propias y los sistemas de valores alternativos que
surgen del seno de nuestros pueblos emergentes, como las armas más adecuadas
para enfrentar la situación.
miguelguaglianone@gmail.com
Publicación Barómetro 15-09-14
Los contenidos de los análisis publicados por
Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores. Gracias.
internacional.barometro@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario