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LA GENERACIÓN DEL CAOS; CAEN LOS PRECIOS DEL PETRÓLEO - MG

Desde Venezuela
Fecha: 10/Nov.2014

La Generalización del Caos; Caen los Precios del Petróleo
Miguel Guaglianone

Como si el desbarajuste de intervenciones, guerras y devastación que recorre el mundo no fuera suficiente, se agrega ahora un nuevo factor desestabilizador en el panorama geopolítico mundial. El petróleo, que muchos consideran el principal factor oculto detrás de toda esta disparatada situación, sufre de golpe una caída de sus precios.

El costo del barril de crudo, que oscilaba cerca de los cien dólares, llega de golpe al orden de los ochenta en los mercados internacionales. Cuando se intenta descubrir la razón de esta caída las cosas se vuelven muy complejas. En primer lugar parece haber un convenio secreto entre Arabia Saudita y los Estados Unidos para mantener una oferta creciente. El Reino saudí ha incrementado violentamente su producción (hace ya tiempo que no respeta ningún tipo de cuotas) y los Estados Unidos mantienen al máximo su oferta basada en la producción de esquisto, que les interesa hacer valer como forma de seguir siendo un productor importante, habiendo agotado ya los sistemas convencionales. El otro factor que parece estar operando es el Estado Islámico, quien según parece gana alrededor de dos millones de dólares diarios vendiendo clandestinamente el petróleo que obtiene de los campos sirios que controla a un precio entre treinta y treinta y cinco dólares el barril.

Siempre es posible pensar que esta es una oportunidad especial para las grandes corporaciones para asestar un golpe final a la últimamente tan venida a menos OPEP, que durante muchos años ha funcionado como un verdadero mecanismo regulador de los precios del crudo.

Sin embargo, cuando se empieza a profundizar, el análisis nos lleva más allá de toda lógica. Veamos ¿Quiénes se benefician hoy con la caída de los precios del petróleo?

¿Los Estados Unidos para mantener su condición de productores a como dé lugar? Sin embargo con esta situación se han colocado muy cerca de los límites posibles. Si el precio del barril baja de los 78 dólares que es el costo de extracción del crudo de esquisto, entonces toda esta forzada producción que los EEUU vienen haciendo (a un tremendo precio ecológico) deja de ser rentable y debería suspenderse, quebrando toda la forzada oferta que vienen realizando. Por otro lado a nivel internacional, quien más se beneficia directamente con la baja de los precios es China, que puede adquirir con mayor facilidad la energía que necesita. Así, los EEUU estarían beneficiando directamente a su principal adversario económico en el enfrentamiento que tienen por la supremacía global. Claro que también se producen algunas consecuencias favorables a sus políticas imperiales, como por ejemplo con las complicaciones que esta caída de precios trae a países como Venezuela, cuya estabilidad económica tiene relación con precios internacionales estables y justos.

¿Será Arabia Saudita un beneficiario? Aunque en principio puedan producir y vender más petróleo barato, es un sistema de muy corto plazo. La baja de los precios no aumentará significativamente la demanda, sobre todo con un mundo desarrollado que se encuentra en plena crisis económica.

¿Serán las grandes corporaciones las beneficiarias de esta caída de los precios? Si bien como decíamos esta puede ser la oportunidad para dar el golpe de muerte a la OPEP, a las corporaciones tampoco las favorece demasiado. La Exxon acaba de firmar con Rusia unos convenios muy importantes para explotar nuevas e importantes reservas en el Ártico, pero que no serán rentables a menos que el precio del barril esté cercano a los ciento veinte dólares. Se caen grandes inversiones posibles frente a un mercado en posible recesión, que es el que menos beneficia a las corporaciones.

En definitiva, cuanto más se profundiza más se descubre todo lo absurdo de la situación. Si los precios continúan bajando, no hay ganadores. Esta es una situación para todos de perder-perder. Los pocos beneficios que algunos pudieran sacar se ven acompañados de consecuencias desastrosas para ellos mismos. No hablemos de sus efectos sobre todo el sistema financiero internacional, que viene siendo afectado por una crisis sistémica que lo hace de una debilidad extrema y al que una posible recesión general pondría al borde del colapso.

Todo parece indicar que el planeta sigue sumergido en la vorágine del sistema del caos. Las políticas y acciones que vienen siendo aplicadas no sólo no producen los resultados esperados, sino que generan alternativas nuevas que multiplican los efectos no previstos y generan inmensos y contraproducentes “efectos dominó”.

Mientras sufre estas consecuencias, todo el sistema geopolítico global está conmovido por nuevos y profundos cambios en constante reacomodo, que lo están llevando desde el mundo unipolar hacia un verdadero mundo multipolar. La situación de esta transición es tensa, despareja y confrontadora. El parto por la nueva era no va a ser fácil, nos va a exigir el máximo esfuerzo, la constancia absoluta y la unión de todos aquellos que crean en la necesidad de un mundo mejor.

miguelguaglianone@gmail.com


Publicación Barómetro 27-10-14
Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores. Gracias. internacional.barometro@gmail.com
                                                                                                                                                                                                              

LAS CARAS DE UNA GEOPOLÍTICA BRUTAL - MG

Desde Venezuela
Fecha: 08/Nov./2014


Monstruos, esquizofrenia, incompetencia, violencia sin sentido y caos
Las Caras De Una Geopolítica Brutal
Miguel Guaglianone

El surrealismo que parece mostrar el antetítulo surge meramente de colocar en sucesión algunas de las caras de la actual política exterior estadounidense en el mundo, que está llevando a nuestro globalizado planeta a una situación que apunta directamente a la devastación y el colapso final.

Los monstruos

Mary Shelley, narradora, dramaturga, ensayista y esposa del también escritor y poeta Percy Shelley, escribió en 1815 la novela Frankenstein o el moderno Prometeo, dónde relató la creación de un monstruo por parte del científico Víctor Frankenstein y cómo ese monstruo generó una voluntad propia y se rebeló contra su creador, quien se vio obligado a perseguirlo para intentar darle muerte. Algo muy similar viene sucediendo hace varias décadas con los poderes que manejan los EEUU y sus intenciones de control mundial.

Una larga serie de “monstruos” han sido creados, estimulados, promovidos y financiados por la Casa Blanca, el Pentágono y las Agencias de Inteligencia, para ser herramientas de sus intereses hegemónicos a lo ancho de todo el mundo. La lista es larga, y casi todos esos monstruos han seguido el camino de Frankenstein, han rechazado la tutela de su creador y tomado sus propias decisiones y aquel ha debido combatirlos y en varios casos eliminarlos. Para capturar a Antonio Noriega fue necesaria la invasión a un país latinoamericano acompañada de muerte y destrucción; para matar a Saddam Hussein necesitaron una guerra total de devastación en Irak; para acabar con Bin Laden bastó con un comando especial violando la soberanía de Pakistán. Pero si bien en principio el creador lograba matar o anular a sus monstruos, en los últimos tiempos viene fracasando sistemáticamente en hacerlo y aquellos sobreviven y actúan.

Las distintas facciones armadas por los EEUU y la OTAN para tumbar a Kadaffi por ejemplo, se han vuelto tan incontrolables que no solo han llegado a matar diplomáticos estadounidenses, sino que han convertido lo que fuera el Estado-nación libio en un territorio abierto, sin más organización ni ley que el enfrentamiento entre ellas.

Su último monstruo, el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL),  promovido y financiado por Washington primero para ser un brazo armado en la Primera Guerra del Golfo y más tarde para combatir el gobierno de Bashar Al-Assad en Siria se ha transformado en un gran dolor de cabeza para sus promotores, ya que no sólo desarrolló una agenda propia a mediano y largo plazo que incluye la instalación de un Califato al estilo de los antiguos imperios árabes, sino que respalda esa intención con sucesivos éxitos militares (frente a combatientes poderosos como el ejército de Siria que hace varios años viene derrotando a los mercenarios y grupos fundamentalistas que intentan derrocarlo con el apoyo de EEUU, o las milicias kurdas en Irak, que fueron capaces de resistir el propio Saddam Hussein en la cima de su poder) y con la progresiva anexión de territorios para su expansión y consolidación.

Parafraseando a Don Juan, “Los monstruos que vos creáis, gozan de buena salud”

Esquizofrenia y disociación

Algunas formas de la esquizofrenia, y el Trastorno de Identidad Disociativo,               –graves enfermedades mentales– se caracterizan por desarrollar en los individuos una doble o múltiple personalidad. Una persona puede ser a la vez dos personas diferentes, con conductas, ideas y visiones del mundo distintas. El poder central en los EEUU hace tiempo viene sufriendo una enfermedad de este tipo. En la actualidad el mejor representante de ello es el propio presidente Barak Obama.

Por un lado este personaje tiene una “personalidad mediática” que lo muestra a través de las cadenas corporativas de medios como un “humanista progresista”, convencido de que los Estados Unidos tienen un Destino Manifiesto que los obliga a intervenir en el resto del mundo para llevar a los “pueblos bárbaros” los valores civilizados de la Democracia y los Derechos Humanos. Ese hombre tiene un discurso de muy clara dicción y de imagen razonable y comprensiva y se presenta como un adalid del progreso de la Humanidad y la búsqueda de un mundo mejor. Al mejor estilo esquizofrénico, define siempre un mundo presente que no es el real, sino aquel que se ajusta a sus intenciones y propósitos.

Por otro lado está el Barak Obama que señala en una lista que le proporcionan sus Agencias de Inteligencia a quienes serán el blanco de “asesinatos selectivos”, el que envía drones a atacar países que no son enemigos y que siempre dejan bajas civiles inocentes (“daños colaterales” inevitables en la defensa de los intereses de los EEUU). El mismo hombre que contempla por TV desde la Casa Blanca el asesinato de Bin Laden y su familia como si fuera un “reality show” cualquiera y sale muy complacido; el que respalda automáticamente el genocidio que el Estado de Israel realiza en la Franja de Gaza; el que da la orden directa a su aviación de bombardear poblaciones civiles; o en forma más indirecta ordena a su “brazo armado” de la OTAN devastar un país o llevarnos a todos a una nueva posibilidad de guerra nuclear con la intervención en Ucrania y el cerco progresivo a la Federación Rusa.

Incompetencia

En el año 1969 el Dr. Laurence J. Peter escribió su libro “El Principio de Peter” donde, estudiando las estructuras jerárquicas del poder, mostró en forma muy clara y amena como “En una jerarquía, todo integrante asciende hasta llegar a su nivel de Incompetencia (la nata sube hasta cortarse)”. Sus corolarios llegaban a conclusiones inquietantes, uno de ellos sobre todo mostraba como toda jerarquía tiende inevitablemente a estar manejada por incompetentes.

Esto parece estar pasando hoy en los gobiernos de los Estados Unidos, sobre todo en los últimos de George W. Bush y Barak Obama. Pareciera que a la primera magistratura de la gran potencia han llegado finalmente personas con un alto nivel de incompetencia, sin importar cual sea su imagen pública. Esto se trasluce en las sucesivas “metidas de pata” que los gobiernos de la Casa Blanca vienen realizando recurrentemente en los últimos tiempos.

Ejemplos sobran y en lo que respecta a guerras, los éxitos de las intervenciones armadas que EEUU realizó en todo el mundo a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial empezaron a convertirse en fracasos a partir de la derrota en Vietnam y vienen haciéndose sistemáticos. Las “guerras nunca ganadas” de Afganistán e Irak son paradigmas al respecto. Los fiascos en las intervenciones de nuevo tipo pueden ejemplificarse con Libia, donde aún hoy el objetivo de apoderarse de su petróleo no ha podido ser cumplido (lo que queda de Libia solo produce el 20% del crudo que producía cuando Kaddafi). Sólo la balcanización y el caos ha sido el resultado de sus intervenciones, como en la propia Libia, en Ucrania o en Irak. En los dos primeros casos, cualquier análisis político previo serio mostraba que no era posible provocar rupturas institucionales en estos Estados-nación sometidos a grandes tensiones internas, sin provocar inevitablemente su balcanización. Hacer desaparecer a Kadaffi y a Yanukovich, que eran los factores estabilizadores de esas tensiones, provocó un efecto centrífugo que cualquiera con “dos dedos de frente” o un mínimo de competencia hubiera previsto fácilmente. La incompetencia también se muestra en la imposición de gobiernos “títeres” sin ningún tipo de apoyo interno, destinados al fracaso. En otras épocas los EEUU buscaban en las sociedades que intervenían a factores de poder internos que pudieran mantener “gobiernos amigos” estables, hoy no sólo no son capaces de lograrlo, sino que muestran que ni siquiera lo tienen en cuenta antes de actuar.

Violencia sin sentido y caos

Todas las acciones anteriores provocan unos resultados finales terribles. Los Estados Unidos desatan con brutalidad sobre el mundo actual una violencia sin sentido que no solo no concreta sus planes de dominación, sino que provoca un caos generalizado y deja detrás solamente una secuela de muerte y destrucción e imprevistos “efectos dominó”. El “elefante en una cristalería” o el “mono con una hojilla de afeitar” parecen ser las metáforas indicadas (con el perdón de los elefantes y los monos). Las consecuencias las pagamos todos los habitantes del planeta, un planeta tan globalizado e interdependiente que los muertos en Irak o Palestina golpean de inmediato en Latinoamérica o en la Polinesia. Todo el sistema parece estar en estado caótico, con las impredecibles consecuencias que esto implica.

¿Por qué?

Lo que hay detrás de estas erráticas estrategias pareciera ser un cierto sentido de desesperación e impotencia. La caída de la influencia de los EEUU en el mundo y el surgimiento de nuevos actores en la escena geopolítica parecen inevitables. Esto llega a provocarles un comportamiento compulsivo, repitiendo monótonamente la brutalidad y la violencia en un clásico ejemplo de “huída hacia delante”.

La historia nos muestra que cuando los Imperios entran en su fase de desintegración este comportamiento errático es característico. Basta estudiar los sucesos del Imperio Romano entre el 250 y el 350 D.C. (con la breve excepción del período de Adriano) para encontrarnos con esa violencia sin sentido como única respuesta a la pérdida del poder interno y externo. Este ejemplo se repite cuando estudiamos los colapsos y desintegraciones de otros Imperios.

Lamentablemente este análisis nos lleva a nuestro futuro inmediato. La desintegración de los imperios ha sido siempre seguida por oscuros períodos de terror y caos sin control, que los historiadores llaman interregnos. Estos períodos pueden llegar a ser prolongados, hasta que comienzan a aparecer nuevas estructuras de poder e instituciones que restauran los procesos sociales y políticos desaparecidos. Todo parece indicar que estamos dirigiéndonos hacia allí. Corremos el riesgo que el colapso nos arrastre a todos.

Por eso la tarea consiste hoy en prepararnos para resistir la dispersión. Consolidar las nuevas estructuras sociopolíticas de poder nacientes y promover las visiones culturales propias y los sistemas de valores alternativos que surgen del seno de nuestros pueblos emergentes, como las armas más adecuadas para enfrentar la situación.

miguelguaglianone@gmail.com
Publicación Barómetro 15-09-14
Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores. Gracias. internacional.barometro@gmail.com

                                                                                                       

UCRANIA: LA ESPIRAL CENTRÍFUGA DEL CAOS - MG

25/Abril/2014
Desde Venezuela


Ucrania, la espiral centrífuga del caos
Miguel Guaglianone

En un análisis anterior  veíamos como en Ucrania la intervención extranjera que planificó y estimuló la desestabilización del gobierno de Victor Yanukovih y provocó el "golpe suave" -que no solo lo destituyó sino que puso en el gobierno a un variopinto grupo integrado por elementos que van desde el fascismo de la ultraderecha hasta las elites más corruptas del país- generó un escenario social de tendencia a la balcanización, en un país tradicionalmente sometido a fuertes tensiones internas.  La intervención de los factores externos y la toma poder por un gobierno improvisado que no cuenta con ningún respaldo popular sino solo con el apoyo de potencias extranjeras, provocó la potenciación de los factores segregacionistas y la aparición de potentes fuerzas centrífugas que tienden a la destrucción del estado-nación ucraniano.

El proceso ha seguido adelante y el escenario previsto está lamentablemente configurándose rápidamente. El caos interno, la falta de poder real del gobierno impuesto, las nubes de tormenta que se presentan en el panorama económico y social, están creando las mejores condiciones para una especie de "explosión" (o implosión y colapso) de las estructuras de poder del estado ucraniano.

Crimea

La secesión de Crimea ha sido el primer paso. Una región que ha pertenecido tradicionalmente a Rusia, que se incorporó a Ucrania a partir de una decisión administrativa de 1954 de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y que desde 1992 se convirtiera en una "República Autónoma" todavía formando parte del Estado ucraniano, realizó apenas consolidado el Golpe de Estado en Kiev un referéndum popular que decidió por absoluta mayoría su nueva anexión a Rusia.
A pesar de la condena a ese referéndum por parte de los Estados Unidos y Europa (que sin embargo en el caso de Yugoeslavia habían promovido y defendido el referéndum en Kosovo que decidió su autonomía), y de que bajo su presión la Asamblea General de las Naciones Unidas lo declarara inválido, en poco menos de un mes Crimea ha pasado a pertenecer nuevamente a Rusia, sin tener tampoco ningún peso las ridículas "sanciones" impuestas al gobierno de Putin por Occidente.
Era previsible que Rusia no fuera a permitirse perder el control de la península de Crimea, estando anclada en el puerto de Sebastopol su gran flota del Oeste con acceso desde allí a la salida a través del Mar Mediterráneo, y que la población (de origen ruso en su inmensa mayoría) estaría dispuesta a volver inmediatamente a su "madre patria". Sin embargo quienes planificaron la caída del gobierno de Yanukovich no parecen haber considerado (cosa bien significativa pues en ello han estado involucradas varias agencias de "inteligencia") que no iba a ser tan sencillo ni gratuito cercenarle a Rusia esa salida estratégica vital, sin que hubiera -tal como sucedió- una firme respuesta del gobierno de Moscú.

Las otras provincias

Entre tres y cinco del resto de los veinticuatro óblast (estados o provincias) que conforman la estructura de Ucrania se encuentran en una situación similar a Crimea. Sin tener la importancia estratégica vital de ella, están sin embargo compuestas por una mayoría de habitantes de origen ruso que también, ante el desmoronamiento de Ucrania, aspiran ser parte de la Federación Rusa. En ellas entonces la tensión social es muy notable y se potencia aún más teniendo en cuenta que las autoridades designadas por el gobierno central de Kiev están constituidas en su mayoría, no por políticos que puedan tener alguna ascendencia y apoyo populares, sino por grandes "capitalistas" locales, muchos de ellos socios del grupo de Julia Timochenko, la millonaria que fuera impuesta en el poder por la "Revolución Naranja" y que estaba en la cárcel acusada de corrupción durante el gobierno de Yanukovich (hoy no solo está libre sino que aspira a candidata a la presidencia en las prometidas futuras elecciones).
Sin intervenir directamente, el gobierno ruso ha declarado su simpatía y apoyo a estos movimientos secesionistas, posiblemente previendo lo que estamos considerando, que en el caso de una balcanización general de Ucrania, parte de su territorio pueda mantenerse bajo un cierto control de Moscú. No hay que olvidar que a través del territorio ucraniano pasan los principales gasoductos con que Rusia abastece a Europa y otros países de la región, con lo cual si bien allí no existe allí la importancia militar de Crimea, si sigue siendo una región de  gran importancia estratégica para la Federación Rusa.

El caos económico

Estas tensiones se desarrollan en un panorama de grave crisis económica. Ya desde el gobierno de Yanukovich la situación de la economía de Ucrania era delicada. Crisis de producción, desempleo, déficit fiscal constante, creciente, acumulación desenfrenada de capital en un reducido grupo de millonarios y empobrecimiento acelerado del grueso de la población son sus características. El factor que detonó la intervención extranjera y el Golpe de Estado fue la negativa de Yanukovich a firmar un acuerdo económico con la Unión Europea que obligaría a Ucrania a tomar "medidas de ajuste" que agravarían notablemente esa ya insoportable situación económica, y a buscar en Rusia un acuerdo que permitiera una ayuda que no tuviera ese alto costo social.

El gobierno impuesto ha significado en este aspecto saltar de la sartén al fuego. Ya la titular del FMI (Fondo Monetario Internacional) está explicando las duras condiciones que impondrán a Ucrania para concederle "ayuda económica", y una cosa similar acontece con la posible ayuda que Barak Obama está gestionando frente a su Congreso o con las supuestas ofertas de ayuda de la Unión Europea. Los "paquetes de ajuste" que los organismos y naciones occidentales  imponen a los Estados que "ayudan" consisten sobre todo en acelerar el empobrecimiento de las grandes masas, a las cuales se despoja de todo tipo de asistencia social, en un sistema de privatizaciones que obliga a los estados a vender a precios de gallina flaca todos los sistemas productivos y de servicios que posea al capital privado (por supuesto para que los maneje sin ningún tipo de control), en cambios en el sistema tributario que cargan a las mayoría y alivian a los grandes capitales, y en otras medidas del mismo tenor.

El caos político

A la vez, la situación política es desastrosa. En el gobierno impuesto, las fuerzas de la ultraderecha presionan una agenda de intereses propios, mientras que el sector de los grandes capitalistas intenta imponer los suyos. El saldo es la debilidad real de un gobierno central que no logra que las estructuras del Estado le obedezcan, y a las cuales no presenta orientaciones coherentes. Mientras que las Fuerzas Armadas -que frente al "golpe suave" se declararon "neutrales e institucionalistas"- no terminan de constituirse en su brazo armado, ya que si bien oficialmente son leales al gobierno central, en la práctica se resisten a sus órdenes. Todo este proceso dentro de un panorama de corrupción generalizada (que no inventaron los actuales mandatarios, sino que ya estaba ahí desde antes) que interfiere constantemente en la toma de decisiones políticas efectivas.

No solamente están presentes entonces las fuerzas centrífugas segregacionistas, sino que al estilo de lo sucedido en Libia, cada islote de poder existente alimenta primero sus intereses particulares y echa leña al fuego de la disgregación.

Hecho económicos tales como el aumento a precios internacionales del gas que Rusia vende a Ucrania (lo que estaba pendiente de un acuerdo con Yanukovich) y que es vital para la energía de este país, constituyen más elementos de agravamiento de la crisis.

Los nuevos escenarios

Los nuevos escenarios que genera este panorama de creciente atomización del Estado ucraniano son complejos y en alta medida imprevisibles. La tendencia indica que toda la geopolítica alrededor de Ucrania está a punto de cambiar radicalmente. Y estamos hablando de una región vital para la interrelación de este mundo globalizado, el puente entre Europa y Asia, el nudo en la red de distribución energética de Europa.

Los cambios que se avecinan parecen ser muy graves para todo el planeta (por no decir que parecen ser catastróficos). Para dar ejemplos de su magnitud, mencionaremos solamente dos sucesos que han aparecido en estos días en el panorama noticioso:

En varios medios occidentales se ha hablado de la posibilidad de una acuerdo entre el nuevo gobierno ucraniano (desesperado por conseguir ingresos a como dé lugar) y una de las grandes compañías petroleras occidentales, para que se haga cargo de los gasoductos y oleoductos que atraviesan el territorio ucraniano y que en este momento transportan los productos rusos. Ante esta posibilidad es probable que respecto a Europa esta corporación occidental de energía mantenga la actitud que hiciera pública la alta funcionaria estadounidense Victoria Nuland: "Fuck Europe" ("que se joda Europa"). La Unión Europea se quedaría de golpe sin recibir el gas ruso, que constituye el 40% de su consumo energético en esa área.

Rusia Today (RT) acaba de hacer público un análisis  respecto a las fábricas de proyectiles estratégicos y tácticos de Ucrania, y de su posible inmediato futuro. El más potente cohete estratégico ruso, el R-36M2 Voyevoda (Satan según nombre de la OTAN) y el también intercontinental RT-23 Molodets (SS-24 Scalpel, según nombre de la OTAN) que se dispara desde trenes, son diseñados y producidos en Ucrania. Al haber cortado el actual gobierno todo contacto militar con Rusia, único cliente de estos proyectiles, el futuro de las fábricas ucranianas queda limitado a que el Estado oferte estos productos a otros Estados que tienen capacidad nuclear pero que no disponen de vehículos tan potentes para sus bombas (RT nombra a Israel, la India, Pakistan y China, pero podemos agregar también a Corea del Norte), o a que en su necesidad desesperada de dinero entregue al capital privado las fábricas, con lo cual los misiles quedarían a disposición de cualquiera en el mundo que pudiera pagarlos. No es necesario seguir aclarando hasta qué punto esta situación alteraría sustancialmente el equilibrio militar global.

En definitiva, el principal foco de tensión geopolítica mundial se ha desplazado desde el Medio Oriente a Ucrania. Como se está haciendo habitual  gracias a la ceguera de aquellos que intentan mantener el control del mundo, las perspectivas no parecen ser demasiado halagadoras. Como siempre, esperemos que la realidad genere acontecimientos imprevisibles mejores que los que se desprenden de nuestros limitados aunque bien intencionados análisis.

miguelguaglianone@gmail.com


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