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LA CRISIS DE LA IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA - ES

Desde AGE. Internacional
Fecha: 20/Abril/2016


La Crisis De La Izquierda En América Latina
Por Emir Sader

Se puede decir que hay dos izquierdas en América Latina y que ambas están en crisis, cada una a su manera. Una de ellas es la que logró acceder al poder y ha puesto en marcha unos procesos de democratización de las sociedades, así como alternativas al modelo neoliberal y que hoy se enfrentan a dificultades —de distinto orden; algunas provenientes del exterior, otras del interior— para dar continuidad a dichos procesos. La otra es la que, aun viviendo en países con continuados gobiernos neoliberales, no es capaz de constituir fuerzas capaces de ganar elecciones, llegar al gobierno y empezar a superar el neoliberalismo.

La izquierda posneoliberal ha tenido éxitos extraordinarios, aún más si tenemos en cuenta que los avances en contra de la pobreza y la desigualdad se han dado en el marco de unas dinámicas en la economía internacional que provoca un aumento de la pobreza y la desigualdad. En el continente más desigual del mundo, cercados por un proceso de recesión profunda y prolongada del capitalismo internacional, los gobiernos de Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia y Ecuador han disminuido la desigualdad y la pobreza, han consolidado procesos políticos democráticos, han fomentado la integración regional independiente de EEUU y han acentuado el intercambio Sur-Sur.

Mientras que las otras vertientes de la izquierda, por diversas razones, no han logrado construir alternativas a los fracasos de los gobiernos neoliberales —con México y Perú a la cabeza—, mostrando cierta incapacidad a la hora de sacar conclusiones de lo que ha funcionado en otros países con el fin de adaptarlas a sus condiciones específicas.

Ahora bien, ¿en qué consiste la crisis que atraviesan las izquierdas que han llegado al gobierno en América Latina? Hay síntomas comunes y rasgos particulares a cada país. Por ejemplo, la incapacidad de contrarrestar el poder de los monopolios privados de los medios de comunicación, aun en los países en que se han avanzado leyes y medidas concretas para quebrar lo que es la espina dorsal de la derecha latinoamericana. En cada uno de esos países, en cada una de las crisis enfrentadas por esos gobiernos, el rol protagónico ha sido el de los medios de comunicación privados, actuando de forma brutal y avasalladora en contra de dichos gobiernos, que se han apoyado en sus éxitos, en el gobierno y en el amplio apoyo popular conseguido.

Los medios han tratado de esconder los grandes avances sociales en cada uno de nuestros países, los han censurado, han intentado silenciar las nuevas oportunidades que los procesos de democratización social han impulsado en la población. Por otro lado, destacan problemas, aisladamente, a través de proyecciones irreales, difundiendo además falsedades, con el propósito de deslegitimar las conquistas logradas y la imagen de sus líderes, ya que los niegan e intentan destacar aspectos secundarios negativos de los programas sociales.

Los medios han promovido sistemáticamente campañas de terrorismo y de pesimismo económico. Buscan la desconfianza de los ciudadanos en su propio país. Como parte específica de esta operación, se encuentran las sistemáticas denuncias de corrupción a partir de casos reales a los que les han dado una proporción desmesurada y se han hecho denuncias inventadas por las que no responden cuando son cuestionados, aunque los efectos ya hayan sido traducidos. Las reiteradas sospechas sobre el accionar de los gobiernos producen, especialmente en sectores medios de la población, sentimientos de crítica y de rechazo, a los que pueden sumarse otros sectores afectados por esa elaboración antidemocrática de la opinión pública. Sin ese factor, se podría decir que las dificultades tendrían su dimensión real. No serían transformadas en crisis políticas, promovidas por la influencia unilateral que los medios tienen sobre ciertos sectores de la opinión pública, incluso de origen popular.
No es que sea un tema fácil de solucionar, pero no considerarlo como algo a lo que hay que enfrentar, subestima el nivel de la izquierda. Ésta ha llevado al gobierno al fracaso del modelo económico neoliberal, pero ha recibido, entre otras herencias, la hegemonía de los valores neoliberales diseminados en la sociedad. “Cuando la izquierda llegó al gobierno, había perdido la batalla de las ideas”, dijo Perry Anderson.

Las tendencias pre-gramscianas en la izquierda han acentuado las acciones tecnocráticas, que creyeron que la práctica de buenas políticas para las personas bastaría para producir automáticamente la conciencia correspondiente de apoyo a los gobiernos. Se ha subestimado el poder de acción en la conciencia de las personas de los medios y de los efectos políticos de desgaste por parte de los gobiernos que promueven esa acción.

Un factor determinante, en principio a favor —después en contra—, fue el alto coste de las comodidades que algunos gobiernos aprovecharon, no para reciclar los modelos económicos, sino para que no dependieran tanto de esas exportaciones. Para el reciclaje, habría sido necesario formular y poner en marcha un modelo alternativo basado en la integración regional. Se ha perdido un período de gran homogeneidad en el Mercosur, sin que hayan avanzado en esa dirección. Cuando los precios bajaron, nuestras economías sufrieron los efectos, sin tener cómo defenderse, y todo por no promover el reciclaje de manera distinta.

Asimismo, habría que haber comprendido que el período histórico actual está marcado por varios retrocesos a escala mundial; que las alternativas de la izquierda están a la defensiva. De lo que se trata en este momento es de salir del modelo hegemónico neoliberal, construir alternativas, apoyarse en las fuerzas de la integración regional, en los BRICS y en los sectores que dentro de nuestros países se suman al modelo de desarrollo económico con la distribución de la renta, priorizando las políticas sociales.

En algunos países no se ha cuidado debidamente el equilibrio de las cuentas públicas, lo cual ha generado niveles de inflación que han neutralizado en parte los efectos de las políticas sociales, ya que esos efectos recaen sobre los trabajadores. Los ajustes no deben de ser trasformados en objetivos, pero sí en instrumentos para garantizar el equilibrio de las cuentas públicas. Esto es un elemento importante del éxito de las políticas económicas y sociales.

Aunque los medios hayan magnificado algunos casos de corrupción, no hay forma de considerar que no hubo control suficiente por parte de los gobiernos respecto al uso de los recursos públicos. El tema del cuidado absoluto de la esfera pública debe de ser sagrado para los gobiernos de izquierdas, que a su vez deben de descubrir las eventuales irregularidades y actuar antes de que los medios opositores lo hagan. La ética en la política tiene que ser un patrimonio permanente en la izquierda; la transparencia absoluta en el manejo de los recursos públicos tienen que ser una regla de oro por parte de los gobiernos de izquierdas. El no haber actuado siempre así hace que los dirigentes paguen un precio muy caro, que puede ser un factor determinante para poner en riesgo su continuidad y dañar los derechos de la gran mayoría de los ciudadanos y el destino de nuestros estados.

Por último, para destacar algunos de los problemas de esos ejecutivos, el rol de los partidos que aspiran a gobernar, nunca ha sido bien definido en casi ninguno de esos países. Al tener los gobiernos una dinámica propia, esos partidos debieron de representar el proyecto histórico de la izquierda. Sin embargo, no han logrado hacerlo y, como consecuencia, han perdido relevancia frente al rol preponderante de los gobiernos. Se debilita así la reflexión estratégica, más allá de las conjuras políticas, la formación de cuadros, la propaganda de las ideas de la izquierda y la misma lucha ideológica.

Nada de eso autoriza a hablar de ‘fin de ciclo’. Las alternativas a esos gobiernos están siempre a la derecha y con proyectos de restauración conservadora, netamente de carácter neoliberal. Los gobiernos posneoliberales y las fuerzas que los han promovido son los elementos más avanzados de los que la izquierda latinoamericana dispone actualmente y que, de igual forma, funcionan como referencia para otras regiones del mundo, como España, Portugal y Grecia, entre otros.

Estamos viviendo el final del primer período de construcción de modelos alternativos al neoliberalismo. Ya no se podrá contar con el dinamismo del centro del capitalismo, ni con precios altos de las comodidades. Las claves para pasar a un segundo período tienen que ser: profundización y extensión del mercado interno del consumo popular; un proyecto de integración regional; la intensificación del intercambio con los BRICS y su Banco de Desarrollo.

Además de superar los problemas apuntados anteriormente, antes de todo, se debería crear un proceso democrático para la formación de la opinión pública y hacer la batalla de las ideas (cuestión central en la construcción de una nueva hegemonía en nuestras sociedades y en el conjunto de la región).

Hay que construir un proyecto estratégico para la región, no sólo para superar el neoliberalismo y el poder del dinero sobre los seres humanos, sino para construir sociedades justas, solidarias, soberanas, libres y emancipadas de todas las formas de explotación, dominación, opresión y alienación.

Cordiales Saludos Torrijistas
Movimiento de Bases Torrijistas [MOBAT]
Coordinación Nacional


SU FRACASO EN EL PROPÓSITO POR ACABAR CON LA INSURGENCIA - JEMR

Desde Colombia
Fecha: 20/Abril/2016


El Plan Colombia
Su Fracaso En El Propósito Por Acabar Con La Insurgencia
Por José Eulícer Mosquera Rentería*

El muy publicitado Plan Colombia, junto con la imposición del modelo neoliberal de las privatizaciones aperturas económicas y los TLC, han sido considerados por respetados analistas internacionales, como la periodista e investigadora social, argentina, Stella Calloni, como “el mayor proyecto geoestratégico que se haya trazado para recolonizar América Latina”.

Hace dos semanas cumplió 15 años dicho plan y aunque inicialmente se quiso presentar como un plan estratégico dentro del combate del narcotráfico y la contribución a la construcción de la paz en Colombia, muy pronto quedó en evidencia su propósito prioritario de aniquilar a la insurgencia y a las fuerzas progresistas y revolucionarias consideradas por la ultraderecha nacional y el imperialismo yanqui como aliadas de la misma, y del “comunismo internacional” ó “castro-chavismo”, según el cínico ex presidente Uribe.

Lo cual ha tenido su máxima manifestación en el crecimiento exagerado del aparato militar del Estado colombiano, bajo la asesoría y orientación del Departamento de Estado y el Comando Sur de USA, que de tener 53.000 efectivos cuando se iniciaron las Conversaciones del Caguán, en enero de 1999, ha pasado a más de 200.000, de los cuales el 30% son soldados profesionales.

Buenaventura: Narcoparamilitarismo, Militarismo, Violencia y Pobreza Vs Opulencia  para Unos Pocos Foráneos. 

Con su propuesta del Plan Colombia los asesores gringos le calentaron la cabeza a Uribe Vélez, a tal punto, que al posesionarse en su primera presidencia anunció que en menos de seis meses habría derrotado a la insurgencia, convencido de que por la vía militar su establecimiento resolvería el conflicto de más de medio siglo. 

Durante los gobiernos de Álvaro Uribe y de Juan Manuel Santos, los recursos del Plan Colombia se concentraron en su denominada política de “Seguridad Democrática” contra la insurgencia y las fuerzas de oposición de izquierda; y el acondicionamiento militar del territorio, en alianza con el narco paramilitarismo, para “la confianza inversionista” de los megaproyectos minero energéticos y el saqueo extractivista de las transnacionales y multinacionales, que traen consigo la depredación del medio ambiente y de ecosistemas maravillosos, fundamentales para el país y el planeta.

Después de gastar mucho más de 10.000 millones de dólares en la ejecución de este plan, Colombia, además de haber sido su mayor financiadora, sigue siendo el mayor productor de cocaína en el mundo; el conflicto social, político y armado se continúa agudizando, por lo cual el Gobierno Colombiano se ha visto forzado a adelantar acercamientos, diálogos y negociaciones de paz con la insurgencia, dejando atrás las calenturas guerreristas de Uribe Vélez, que solo han traído sufrimientos y agudización de la pobreza a las comunidades rurales, afrocolombianas e indo colombianas.

Sin embargo, siguen creciendo los grupos narco paramilitares y de delincuencia común organizada, y su accionar criminal sobre las comunidades. Por tanto, uno no entiende cual es el éxito del Plan Colombia que están celebrando los gobiernos de Colombia y Estados Unidos y sus áulicos de los grandes medios de desinformación. La violación a los derechos humanos en Colombia durante los gobiernos que han puesto en práctica el Plan Colombia, ha sido alarmante y signada por las masacres, violaciones a mujeres, crímenes de lesa humanidad y el desplazamiento forzado.

Según la Unidad Nacional de Víctimas, solo en el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) hubo más de 1.550.000 desplazados forzados; durante los dos gobiernos de Álvaro Uribe (2002-2010), fueron desplazadas casi 3.000.000 de personas; y durante el mandato de Juan Manuel Santos, se han desplazado cerca de 1.000.000 de personas. Al punto que en 2014, el Informe de la Agencia de la Organización de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, ubicó a Colombia en el segundo lugar con mayor número de personas en condición de desplazamiento forzado, al registrar la escandalosa cifra de seis millones de personas. Aunque otros organismos especializados en el estudio del tema consideran que las cifras pueden ser mayores.

A través del Plan Colombia se realizaron fumigaciones con glifosato en miles de hectáreas de campos y selvas colombianas, con el propósito de destruir plantaciones de coca y amapola, con lo cual también se afectó los cultivos de los campesinos, comunidades afrocolombianas e indo colombianas que vieron destruidos sus sembradíos de yuca, maíz, ñame, sorgo, arroz, coco, chontaduro, entre otros. Lo cual contribuyó a envilecer más las condiciones de vida de miles de familias campesinas, afrocolombianas e Indo colombianas, impulsando a algunos hacer nuevos cultivos de coca en aras de la supervivencia familiar y a otros al desplazamiento forzado. El Gobierno Colombiano autorizó estas fumigaciones con glifosato a pesar de que había sido prohibido por la Organización Mundial de la Salud, de la ONU, porque había  causado graves daños a la salud de muchas gentes en diferentes partes del mundo. Este herbicida es producido y distribuido por la multinacional Monsanto, que es la más grande productora/exportadora de los transgénicos, que tanto daño vienen causando a la salud de muchas personas en el mundo.

El año pasado, El informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas creada por el Gobierno colombiano y las FARC, informó que entre 2003 y 2007, soldados y contratistas norteamericanos abusaron sexualmente de más de 50 adolescentes colombianas. Violaciones que fueron grabadas y luego vendidas como material pornográfico, y los autores de estos actos violentos, indignantes y violatorios de la integridad humana, por cláusulas de los convenios del plan, fueron cobijados por la impunidad.

Mediante el Plan Colombia también se incentivó en las Fuerzas Armadas la necesidad de ofrecer resultados a sus superiores, ávidos de mostrar ante el Gobierno Nacional y el Gobierno de Estados Unidos logros contundentes en la lucha contrainsurgente, y de paso cobrar las jugosas bonificaciones o recompensas preestablecidas por instrucciones de los presidentes Bush y su Departamento de Estado. Por lo cual militares colombianos asesinaron a miles de jóvenes que luego fueron presentados como integrantes  de la guerrilla dados de baja en combate, práctica conocida como “los falsos positivos”, que en su mayoría de casos se mantienen en la impunidad. Pues según el portal Verdad Abierta, existen más de 5.700 denuncias de las cuales la Fiscalía solo investiga unas  3.500. Entidades dedicadas al estudio de la violencia en Colombia consideran que estos casos de falsos positivos también podrían ser mayores del número oficialmente reconocido, si se suman víctimas de la población civil y guerrilleros asesinados en estado de indefensión.

Por otra parte, la Organización No Gubernamental estadounidense Fellowship of Reconciliation Peace Presence y la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos –CCEEU–, consideran que existe una conexión directa entre el entrenamiento militar de Estados Unidos y los casos de falsos positivos. 

A partir del Plan Colombia el intervencionismo militar de Estados Unidos se intensificó en Colombia. Llegaron más de 2.000 asesores militares estadounidenses; en 2009 el Gobierno de Álvaro Uribe autorizó la instalación de siete bases militares del Ejército de los Estados Unidos en nuestro territorio nacional, desde las cuales ha quedado claro que además, las Fuerzas Militares Estadounidenses ejercen su control geopolítico sobre Latinoamérica, amenazando todo intento de proceso de cambio progresista y revolucionario en la región, especialmente los que se adelantan en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela.

Como lo denunciaron varios parlamentarios del Polo Democrático en su momento, el Gobierno Colombiano destinó a la financiación del Plan Colombia recursos que deberían destinarse presupuestalmente para el gasto público y la inversión social, en materias de educación, salud, saneamiento básico, atención al agro y la seguridad alimentaria del país. Además, el Departamento Nacional de Planeación ha reconocido que muchos de los recursos provenientes de USA para el Plan Colombia, no han sido donaciones sino préstamos, lo que quiere decir que ese plan ha contribuido a incrementar la deuda externa y la dependencia de nuestro país. Y según datos de ese departamento, realmente lo gastado en el Plan Colombia durante sus 15 años de ejecución, equivale a invertir cerca de 20 veces el Producto Interno Bruto colombiano del año 2015. La mayor parte de estos recursos se pagaron en contrataciones con empresas del ámbito militar de Estados Unidos, Israel y algunas potencias europeas.

Con sus acostumbrados comportamientos imperiales y arrogantes, el Gobierno de Estados Unidos ha presentado un nuevo plan, que en el fondo constituye la continuidad de su contrainsurgente Plan Colombia, denominado ahora por el presidente Barack Obama, “PaxColombia”, el cual fue acogido sin chitar una palabra por el presidente Juan Manuel Santos y el ex presidente Pastrana Arango, durante su pasada visita del 10 de febrero de 2016 a la Casa Blanca, con la acostumbrada genuflexión de la dirigencia de las oligarquías liberal-conservadoras colombianas ante la dirigencia del imperio neocolonial.

Lo preocupante es que “PaxColombia” entre sus rubros  de “inversión” de los 450 millones de dólares que le está asignando el Gobierno USA, pendientes de aprobación por el Congreso de ese país, no se contempla ni un dólar para combatir y acabar el narco paramilitarismo en Colombia, ni para la parte social. Lo que viene a confirmar que Estados Unidos no está interesado en acabar con el flagelo paramilitar, sino al contrario, como viene ocurriendo en países africanos y del oriente medio y cercano, está interesado que se mantenga como fuerza generadora de caos, amovilidad, saqueo, atraso y dependencia, y de mercado para su Complejo Militar  Industrial. De tal manera que si nos basamos en esta segunda versión del Plan Colombia, la paz en Colombia queda en veremos, porque con militarismo y sin justicia social no se podrá arribar a ella.

Para las comunidades afrocolombianas e Indo colombianas en particular, el Plan Colombia les significó las mayores escaladas de violencia, de crímenes terribles, desapariciones, violaciones de mujeres y desplazamientos forzados, generados por las fuerzas armadas oficiales, el narco paramilitarismo y otros grupos armados ilegales. Además de la destrucción de muchos de sus ecosistemas territoriales y cultivos básicos para su supervivencia, por las fumigaciones militares contra los cultivos de coca, el desarrollo de proyectos mineros grandes y medianos, legales e ilegales, por parte de transnacionales y otros agentes foráneos, al punto de  desaparecer especies vegetales, de peces y animales de caza en muchos lugares, con lo cual se incrementó y profundizó su pobreza, y su marginalidad social histórica.

Precisamente, un año después de entrar en vigor el Plan Colombia, se produjo la masacre de Bojayá, Chocó, el 2 de mayo de 2002, donde quedó demostrada la alianza del narco paramilitarismo con el Ejército Nacional, enfrentados a la FARC-EP, quien lanzó un cilindro-bomba a los paramilitares, el cual se desvió y fue a caer dentro de la iglesia donde se encontraban refugiadas muchas gentes del pueblo; y finalmente aparecieron efectivos del Ejército Nacional por lanchas y helicópteros artillados atacando a las FARC-EP, protegiendo a los narco paramilitares y lanzando insultos y manifestaciones de menosprecio a las gentes del pueblo, incluidos los heridos en estado grave, a quienes el personal médico del Ejército Nacional no le prestó atención alguna, faltando gravemente a la ética profesional y al Juramento Hipocrático.

Por todo lo anterior, una vez más, uno no entiende cual es el éxito del Plan Colombia que se encuentran celebrando los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, algunos desfachatados dirigentes de las oligarquías colombianas, sus medios y periodistas incondicionales. Al pueblo colombiano solo le queda la esperanza que siga avanzando exitosamente hasta llegar a feliz término el proceso de paz que se ha iniciado en la Habana, y que debe iniciarse con otros grupos insurgentes, en aras de aliviarse de tantos martirios y que se creen condiciones para la construcción de una vida digna, tranquila, de convivencia pacífica y con justicia social.

Pero para que este proceso llegue a feliz término, debe ser más participativo e incluyente, especialmente de los sectores o grupos sociales como los afrocolombianos e indo colombianos que han sido los más golpeados por el conflicto en los últimos 25 años. No es posible que se sigan tomando unas decisiones que van afectar sus vidas, territorios y culturas sin contar con sus opiniones o puntos de vista y sus propuestas. Pues eso es violatorio de convenios internacionales acogidos por Colombia y de la Constitución Política Nacional, que estableció una democracia participativa y que el Estado debe reconocer y proteger la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana.

*Instituto AZABACHE
jlicher001@yahoo.es
Publicación Barómetro
internacional.barometro@gmail.com

EN DEFENSA DE FRANCISCO - JJ

Cortesía De MOBAT
Desde Panamá
11/Diciembre/2015


En Defensa De Francisco
Por Juan Jované

Los neoliberales, así como los intereses que defienden, están definitivamente incómodos con los planteamientos del Papa Francisco. Estos, consecuentemente, han decidido atacarlo, utilizando para este fin todos los medios a su alcance, incluyendo entre otros algunos ensayos publicados por sus más connotados economistas.

Este es el caso del reciente artículo de Ricardo Hausman, titulado “¿Es el capitalismo causa de la pobreza?”. Este autor, quien durante algún tiempo fue el economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo, argumenta que el Papa estaría equivocado al señalar al modelo neoliberal, es decir al “capitalismo desenfrenado”, como causa de pobreza y destrucción ambiental. Es así que este concluye que “el Papa Francisco tiene razón en enfocar su atención en la difícil situación de los más pobres del mundo. Sin embargo, el sufrimiento de estos últimos no es consecuencia de un capitalismo desenfrenado, sino de un capitalismo que ha sido frenado de manera equivocada”.

El artículo de Hausman, utilizando las típicas y desgastadas formas ideológicas de los neoliberales, intenta, entre otras cosas, vincular el pensamiento del Papa con los planteamientos de Marx. Este recurso al viejo anticomunismo resulta, sin embargo, prácticamente ridículo. En primer lugar, porque este autor no logra siquiera citar correctamente la obra de Marx, afirmando que para este último autor los obreros  solo tendrían su trabajo para vender en el mercado, mientras que Marx, como puede comprobar todo el que haya leído el capítulo IV del primer tomo de “El Capital”, insiste en que lo que vende el trabajador es su fuerza de trabajo, es decir su capacidad de trabajo. Vergüenza le debería dar al profesor de Harvard el hecho de desconocer una de las más importantes diferencias entre los pensamientos de David Ricardo y Carlos Marx.

En segundo lugar, Hausman evita, deliberadamente, hacer referencia a la fuente real del pensamiento del Papa Francisco: La Doctrina Social de la Iglesia. No es casualidad que el capítulo segundo de la “Laudato Si”  lleve el título de “El evangelio de la creación”, tampoco lo es que el Papa destaque que “el bien común presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral”.

Más allá de esto, la defensa del neoliberalismo de  Hausman carece de una efectiva base en la realidad. Es más que evidente que la reciente crisis financiera global, de la cual la economía mundial no termina de recuperarse, tuvo su origen en la tendencia hacia la financiarización del capital, los excesos especulativos y la desregulación de los mercados financieros promovida por el neoliberalismo. Así mismo, actualmente existe un práctico consenso entre autores de diversas tendencias sobre el hecho de que el “capitalismo desenfrenado” ha generado una enorme concentración de los ingresos y de la riqueza en todo el mundo.

También, a diferencia de lo que propone Hausman, la aplicación de las políticas neoliberales ha tenido un impacto negativo sobre los trabajadores. En efecto, la penetración del modelo corporativo en el sector agropecuario ha significado el desplazamiento de millones de campesinos de sus tierras, los cuales difícilmente se pueden reabsorber en las actividades urbanas, tal como lo ha demostrado Samir Amin en su artículo “World Poverty, Pauperization & Capital Accumulation”, publicado en la revista Monthly Review en octubre de 2003. A esto se debe agregar que la estrategia neoliberal ha llevado a una competencia global entre los trabajadores, dando lugar a una caída generalizada de la participación de los salarios en el Producto Interno Bruto.

Así mismo, como queda más claro cada día, la incesante búsqueda de ganancias y la tendencia a la acumulación incesante e ilimitada de capitales han terminado por generar una crisis ecológica de grandes dimensiones. Negar esto, como lo hace Hausman, es simplemente quedarse indiferente frente a la posible destrucción de toda la creación.

Para completar el análisis conviene destacar la diferencia esencial entre el pensamiento neoliberal de Hausman y la visión humanista del Papa Francisco. En el enfoque del primero, siguiendo a Hayek,  se entiende la solidaridad como un hecho instintivo, atávico e irracional,  el cual debe ser remplazado por el individualismo, que si se considera racional. Contrariamente en el pensamiento de Francisco la solidaridad, así como el amor hacia el prójimo y toda la creación, constituyen la verdadera tabla de salvación.  En el neoliberalismo no cabe la solidaridad intergeneracional, elemento indispensable para salvar al planeta. En el humanismo, que representa la auténtica racionalidad, ésta resulta ser el eje fundamental del cambio hacia una civilización sostenible. ¡Larga vida para el Papa Francisco!

AMÉRICA LATINA: SER DE IZQUIERDA EN LA ERA NEOLIBERAL - PRFL

Desde Age. Internacional
07/Diciembre/2013


América Latina. Ser De Izquierda En La Era Neoliberal.
Pablo Raúl Fernández Llerena

Una primera propuesta para definirse si estás ubicado en la derecha política o en la izquierda emergente, podemos presentarla a partir de la Democracia vigente en cada país como sistema político de gobierno. Hoy en América latina encontramos hasta tres formas de alternativas democráticas:

La democracia liberal representativa, que tiene como fortaleza el proceso electoral, los partidos políticos - democracia electoral, democracia liberal representativa –tienen como fundamento central el reconocimiento y práctica de derechos sociales y políticos – los mismos que han sido cercenados violentamente por el neoliberalismo como ideología y política de la globalización. “Reconocen” simplemente como teoría la Libertad de expresión como el principio de principios que legitiman la democracia, sin embargo, el sistema democrático ha logrado convertir esa libertad en “libertad de empresa”. México, Panamá, Colombia, Perú y Chile, dicen que son gobiernos “nuevos” sin corrupción, sin miedo, - sin embargo  México, Colombia  y Perú hoy están entre los diez países donde la corrupción se está institucionalizando, una “clase política” muy corruptos, partidarios de la imposición de los TLC como nuevas formas políticas de dominación, que definitivamente rompen la integración continental y avanzan por un camino de la división como es el caso de la Alianza del Pacífico – ALPA - , políticamente hoy se en encuentran en una clara definición de derecha, con sistemas políticos que desconocen la Doctrina de los DD.HH, los propios principios liberales, que definen políticamente la democracia liberal.

Existe hoy en América Latina otro sistema político, el de la Democracia Moderna, tiene como fundamento central el reconocimiento, vigencia y práctica, los Derechos sociales – derechos laborales - y políticos que en el fragor de la lucha política constituye la columna vertebral del sistema. Políticamente han salido del ámbito del neoliberalismo, pero al mismo tiempo su propia Doctrina no les permite ir más allá de los linderos de la propia democracia electoral. Sin embargo, desarrollan prácticas muy fuertes de participación ciudadana, rendición de cuentas, lucha en teoría contra la corrupción y asumen dos prácticas sociales muy importantes: la lucha continuada contra la pobreza  e intensifica programas sociales en favor de la Tercera edad y los jubilados. Han sobrepasado la práctica de los TLC, como nuevas formas de dominación y supuestas prácticas de Integración continental. Sistemas políticos democráticos modernos comoBrasil, Argentina, Uruguay, Costa Rica. Existen altos nivel de de confianza social y política, credibilidad en la democracia – caso de Uruguay – y una fuerte aceptación desde la opinión pública sobre la legitimidad institucional. Al final hoy se encuentran con un nuevo problema económico-social y político, sumamente complejo, el surgimiento de una “nueva clase media”, que reclama derechos sociales y políticos: Educación gratuita y de calidad, sistema de salud, de calidad y gratuitos, servicios públicos, transporte, recreación y deporte, pero que el propio sistema democrático no alcanza a brindarles y se produce una fractura social, explosiona el movimiento ciudadano y nace la insurgencia política. Es el modelo de centro político o de izquierda moderada, muy peligroso en lo social y políticamente violenta, porque su reacción por lo general es muy violenta, anárquica y emergente, y muchas veces se ubica en el campo de la anti-política por carecer o desconocer cualquier tipo de organización y representación.


Finalmente está la democracia política de izquierda en América Latina desde la izquierda socialista, históricamente es el  sistema político socialista, como es el caso de Cuba, - ejemplo de Democracia Popular, Participativa y de Ciudadanos; más allá, la revolución Bolivariana en Venezuela, la revolución Sandinista en Nicaragua, la revolución de los Movimientos Sociales en Bolivia, y la revolución ciudadana en Ecuador.  Su poder hoy se sostiene en el Poder Local emergente, se fundamenta por su “juventud”, en el surgimiento de una Nueva Ciudadanía Intercultural, una Nueva Sociedad Civil, Real, emergente, democrática y popular; intensifican las políticas y programas sociales y políticamente avanzan hacia el desarrollo económico-social, sustentable, e intenso respeto a la Madre Naturaleza. Su característica principal es que rompieron con el sistema  de dominación de los TLC, pasaron de las orcas caudinas de las políticas del neoliberalismo, han forjado nuevas instituciones de integración continental, más allá de la “vieja” y desprestigiada OEA. Como UNASUR, MERCOSUR, ALBA, CELAC, TElesur, Petro-Caribe, etc. Su posición política anti-neoliberal, anti-imperialista hoy conduce a esta Izquierda latinoamericana, por su propio camino, sus propias experiencias levantan el carácter y la orientación de sus procesos revolucionarios., porque la revolución no es copia ni calco, es creación heroica de cada pueblo. La democracia participativa, democracia de ciudadanos, informados, cívicos y republicanos, forjando nuevos liderazgos, reconoce la nuevas formas de ciudadanía étnica, diferenciada que en la práctica de las clases y la lucha de clases, constituye y representa la columna vertebral de los procesos revolucionarios, que hoy en la coyuntura caminan por senderos y vías nuevas para construir una Patria Libre en un Mundo Libre.

XXIII CUMBRE IBEROAMERICANA EN PANAMÁ; EL CONTRAATAQUE NEOLIBERAL - MG

Desde Venezuela
07/Diciembre/2013


XXIII Cumbre Iberoamericana en Panamá; El contraataque neoliberal
Miguel Guaglianone

La primera Cumbre Iberoamericana se realizo en 1991 en Guadalajara (México), y a partir de allí han venido reuniéndose periódicamente (anualmente en los últimos tiempos) los Jefes de Estado y de Gobierno de los países integrantes de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). La OEI nació en 1949 como una oficina internacional para la educación, a partir del Primer Congreso Inberoamericano de Educación celebrado en Madrid. Lo que fuera una institución dedicada a la Educación y la Cultura sufrió en 1985 una modificación fundamental en su estructura y sus objetivos, que fue consolidada a partir de la mencionada primera cumbre en 1991, transformándose en un organismo multinacional a nivel de las máximas autoridades de sus estados miembros.

La verdadera razón de esa transformación se explica por la política exterior española, ya que ese país propuso, estimuló y hasta financió este cambio. Su objetivo político fue recuperar algo de influencia del Estado español sobre sus ex colonias latinoamericanas, influencia que perdiera en el siglo XIX con las guerras de Independencia, luego de las cuales las antiguas colonias cayeron primero bajo el predominio del Imperio Inglés (que apoyara y hasta financiara las guerras de independencia para sus intereses comerciales) y que luego de la Segunda Guerra Mundial fuera reemplazado por su sucesor, los EEUU. España intentó crear algo así como su propia OEA, un organismo transnacional desde el cual pudiera estar más cerca e influir en las viejas colonias.

Por ello estas cumbres nunca han sido demasiado importantes ni beneficiosas para nuestra región y realmente no llegaron nunca a cumplir con su objetivo político, sino que se fueron limitando a reuniones protocolares donde los discursos grandilocuentes ocuparon el lugar más destacado. Posiblemente su mayor utilidad fuera marginal, al permitir reuniones cara a cara de los mandatarios.

Aun más, durante el proceso de nuevos vientos de integración y soberanía en América Latina que acompaña el nacimiento del siglo XXI, la Cumbre Iberoamericana llegó a convertirse en un foro donde nuestros países llegaron a expresar las nuevas posiciones y los nuevos rumbos de la región.  El ejemplo más álgido de este proceso pudo verse en la XVII Cumbre realizada en 2007 en Santiago de Chile. Allí las posiciones de las ex colonias provocaron la indignación Real. El rey Juan Carlos de Borbón perdió totalmente los estribos mientras el Presidente Hugo Chávez explicaba las razones por las cuales denominaba como fascista al ex presidente español Aznar, emitiendo fuera de todo protocolo la luego famosa frase “¡Por qué no te callas!”, y más tarde en esa misma sesión, en un gesto diplomáticamente insólito, se retiró de la sala de reunión cuando el Presidente Daniel Ortega explicaba los abusos de las empresas transnacionales españolas en su país, debiendo interceder la Presidenta Michelle Bachelet para conseguir que el monarca estuviera presente en la foto final del evento, ya que en su enojo estaba dispuesto a no participar del resto de la reunión. 

El comentario curioso es que esos hechos permitieron demostrar una vez más como el eurocentrismo y el colonialismo siguen estando vigentes en las visiones de algunos grupos de poder europeos, como en los mejores momentos de esplendor de sus imperialismos.

El contraataque neoliberal

El proceso de nueva emancipación e integración latinoamericano luego de su explosiva expansión, viene sufriendo un enlentecimiento producto de diferentes circunstancias, entre ellas la muerte del presidente Hugo Chávez o los problemas internos en algunos países de la región. Mientras tanto, los Estados Unidos vienen ya desde hace dos años promoviendo el contraataque, fundamentalmente a través de la recién creada Alianza del Pacifico. Aprovechando la influencia de sus Tratados de Libre Comercio, y los gobiernos de orientación de derecha y pro estadounidenses del continente, se crea esta Alianza como una alternativa neoliberal a los mecanismos integradores de la UNASUR, el MERCOSUR y CELAC. Se trata de un movimiento que intenta restablecer la influencia y la injerencia sobre Latinoamérica que los EEUU venían perdiendo en forma acelerada, y la preponderancia de sus empresas transnacionales, que durante el proceso vienen perdiendo terreno frente a las de nuevos países emergentes en el terreno comercial del área.

El primer golpe de la Alianza del Pacifico se dio cuando los presidentes sudamericanos de los países que la integran (Colombia, Perú y Chile) no acudieron a la reunión de emergencia de la UNASUR que consideró la prohibición de sobrevuelo del avión presidencial de Evo Morales sobre varios países europeos, a partir de la sospecha que el “fugitivo” Edward Snowden podía estar a bordo. Fue la primera vez en su corta historia que la UNASUR no contó con la asistencia de todos sus miembros, y un primer triunfo político de los EEUU y la Alianza del  Pacifico que lograron hacer tambalear la hasta ese momento unánime voluntad del organismo multilateral.

Pero por supuesto, el contraataque no se queda ahí, por todas partes y liderado desde los Estados Unidos, que tienen una necesidad histórica de volver a controlar el subcontinente latinoamericano que fuera su “patio trasero”, el ataque continua desde varios frentes, económico, cultural, político, militar, etc. En este caso, la Cumbre Iberoamericana ha intentado convertirse en una herramienta para el avance de este contraataque.

La cumbre XXIII

Desde varios días de su comienzo, el tema de la Cumbre y su importancia fue tratado en profundidad por los medios españoles. No hay el espacio para un análisis de todos ellos, pero solo tomando como referencia la emisora de televisión estatal, la RTE, pudimos constatar como en todos sus foros y en sus informativos                               -proporcionando opinión como noticias- quedaban claras las intenciones del gobierno español al concurrir con muchas expectativas a la Cumbre, y su derecho a ello. En general se destacaba, dentro de la visión neoliberal oficial, que ya que España (y la Comunidad Europea) vienen atravesando una crisis económica, y que Latinoamérica se encuentra en una situación diferente, ya que su promedio de crecimiento económico anual (y este dato se mencionaba recurrentemente) está en el orden del 3% anual; es entonces el momento que Europa vaya hacia América Latina en búsqueda de negocios que compensen la situación. Por supuesto, el Estado español hace mucho tiempo (no importa la tendencia política que gobierne) que actúa como promotor e intermediario de sus grandes empresas transnacionales (en su mayoría privadas), pero en este caso ese rol fue resaltado explícitamente. El mensaje real detrás era que, ya que están mejor económicamente que nosotros, es el momento de volver a establecer la depredación que mantuvimos sobre el subcontinente durante cinco siglos, mientras éramos un imperio y ellos nuestras colonias, es nuestro derecho.

Esta intención fue expresada por el propio Mariano Rajoy cuando declaró en la Cumbre que “Latinoamérica es una oportunidad para España…y España es una oportunidad para Latinoamérica.”

Para complementar la ofensiva neoliberal, fueron planificados dos eventos paralelos a la Cumbre, con la intención de reafirmar los logros en esa dirección.

El primero de ellos, organizado por los gobiernos de España y EEUU fue el IX Encuentro Empresarial Iberoamericano, donde se intentó reunir los más poderosos empresarios latinoamericanos con sus contrapartes españolas y los jefes de estado concurrentes a la Cumbre, sobre todo los pertenecientes a la Alianza del Pacifico, bajo la visión ideológica neoliberal que promueve que deben ser las grandes empresas quienes sustituyan a los Estados en la planificación y ejecución de las políticas públicas, y buscando combatir la cada vez más notoria presencia comercial de China en la región. Entre esas grandes empresas participaron Bancolombia, Softeck mexicana y las principales constructoras peruanas, la corporación bananera de Ecuador, el grupo Poma de El Salvador, el Banco Espíritu Santo de Brasil, las Empresas Polar de Venezuela, el grupo OHL argentino o la línea Aérea COPA

El segundo evento fue el II Foro de la Comunicación, promovido fundamentalmente por el gobierno español y la cadena mexicana Televisa. Un Foro cuyos temas serian los problemas de la comunicación y las nuevas tecnologías, pero que se trató en realidad de una reunión de los ejecutivos de las empresas privadas de comunicación más poderosas de América latina y la Península Ibérica. Especie de reunión de una “Super SIP”, ya que participaron en él altos ejecutivos de los principales medios y corporaciones tecnológicas de comunicación  latinoamericanos y españoles, tales como la Organización Cisneros, el grupo Telemundo, ejecutivos de Telefónica y Movistar españoles, el Grupo PRISA, la Radio y Televisión Española, el grupo Clarín, la Corporación MEDCOM, el grupo Univisión, el grupo Planeta, REPSOL y por supuesto la organizadora Televisa.

Los resultados

A pesar de tantos esfuerzos, los resultados finales parecen haber sido muy pobres.

El primer factor fue que esta Cumbre por primera vez tuvo la marcada ausencia de más de la mitad de los Jefes de Estado y de Gobierno miembros. Por distintas causas, dijo la diplomacia (entre ellas de salud) pero lo cierto es que es la primera vez que esta reunión sufre un fracaso de asistencia tan evidente. Los únicos países de una cierta importancia política concurrentes fueron México y Colombia, ya que hasta Chile, miembro de la Alianza del Pacifico estuvo ausente. Esto quitó a la cumbre todo peso político posible, ya que la excusa que daban desde el presidente anfitrión Martinelli hasta los medios españoles que “todos los países miembros estuvieron representados” no podía ser tomada demasiado en serio, ya que se supone que era una “Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno”.

La notoria y muy lamentada por los medios españoles ausencia del rey de España por convalecencia de una operación de cadera (se destacaba que es la primera vez que el rey no acude a esta Cumbre) se vio agravada por las propias normas de la monarquía, que no permitieron que el príncipe, que estaba presente, representara la Jefatura de Estado española (el sucesor real no pudo por esta razón estar presente en las deliberaciones).

Por esto, la realidad es que esta fue mínimamente una Cumbre solo desde el punto de vista formal, pero que no dejó frutos importantes en el aspecto político. Hasta su agenda específica de cambios estructurales programados para “adaptarla a las nuevas realidades” fracasó, ya que aparentemente el único punto aprobado tuvo que ver con cambiar a bianual su frecuencia actualmente anual. Hasta cuando España intentó que los países latinoamericanos aumentaran sus cuotas de financiamiento a la institución y la de España (que es mayoritaria) fuera reducida, no pudo llegarse a un acuerdo, quedando postergada la discusión para un futuro no determinado.

En lo que respecta al Encuentro Empresarial, tampoco acudieron a él los presidentes esperados de la Alianza del Pacifico, aparentemente solo participaron el presidente de Paraguay Horacio Cartes y el de Republica Dominicana Danilo Medina . La idea de reunir a Jefes de Estado y grandes empresarios, parece también haber resultado un fiasco.

Muy poco sabemos de los resultados reales del Foro de Comunicación, aunque si nos atenemos a los que producen las reuniones de sus homólogos de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) lo más probable es que se haya limitado a una reunión para intercambiar opiniones y hablar mal de los gobiernos “enemigos” de los grandes empresarios de los medios de comunicación.

En resumen, si esta reunión no es el funeral de las Cumbres Iberoamericanas por lo menos es un duro golpe a las intenciones de quienes participaron esperando lograr grandes resultados para sus negocios transnacionales y para las propuestas neoliberales. A pesar de ello, y los latinoamericanos debemos estar conscientes que  constituyó un nuevo esfuerzo del contraataque neoliberal para volver a las situaciones de dominio del pasado sobre nuestra región.

miguelguaglianone@gmail.com


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