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EN DEFENSA DE FRANCISCO - JJ

Cortesía De MOBAT
Desde Panamá
11/Diciembre/2015


En Defensa De Francisco
Por Juan Jované

Los neoliberales, así como los intereses que defienden, están definitivamente incómodos con los planteamientos del Papa Francisco. Estos, consecuentemente, han decidido atacarlo, utilizando para este fin todos los medios a su alcance, incluyendo entre otros algunos ensayos publicados por sus más connotados economistas.

Este es el caso del reciente artículo de Ricardo Hausman, titulado “¿Es el capitalismo causa de la pobreza?”. Este autor, quien durante algún tiempo fue el economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo, argumenta que el Papa estaría equivocado al señalar al modelo neoliberal, es decir al “capitalismo desenfrenado”, como causa de pobreza y destrucción ambiental. Es así que este concluye que “el Papa Francisco tiene razón en enfocar su atención en la difícil situación de los más pobres del mundo. Sin embargo, el sufrimiento de estos últimos no es consecuencia de un capitalismo desenfrenado, sino de un capitalismo que ha sido frenado de manera equivocada”.

El artículo de Hausman, utilizando las típicas y desgastadas formas ideológicas de los neoliberales, intenta, entre otras cosas, vincular el pensamiento del Papa con los planteamientos de Marx. Este recurso al viejo anticomunismo resulta, sin embargo, prácticamente ridículo. En primer lugar, porque este autor no logra siquiera citar correctamente la obra de Marx, afirmando que para este último autor los obreros  solo tendrían su trabajo para vender en el mercado, mientras que Marx, como puede comprobar todo el que haya leído el capítulo IV del primer tomo de “El Capital”, insiste en que lo que vende el trabajador es su fuerza de trabajo, es decir su capacidad de trabajo. Vergüenza le debería dar al profesor de Harvard el hecho de desconocer una de las más importantes diferencias entre los pensamientos de David Ricardo y Carlos Marx.

En segundo lugar, Hausman evita, deliberadamente, hacer referencia a la fuente real del pensamiento del Papa Francisco: La Doctrina Social de la Iglesia. No es casualidad que el capítulo segundo de la “Laudato Si”  lleve el título de “El evangelio de la creación”, tampoco lo es que el Papa destaque que “el bien común presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral”.

Más allá de esto, la defensa del neoliberalismo de  Hausman carece de una efectiva base en la realidad. Es más que evidente que la reciente crisis financiera global, de la cual la economía mundial no termina de recuperarse, tuvo su origen en la tendencia hacia la financiarización del capital, los excesos especulativos y la desregulación de los mercados financieros promovida por el neoliberalismo. Así mismo, actualmente existe un práctico consenso entre autores de diversas tendencias sobre el hecho de que el “capitalismo desenfrenado” ha generado una enorme concentración de los ingresos y de la riqueza en todo el mundo.

También, a diferencia de lo que propone Hausman, la aplicación de las políticas neoliberales ha tenido un impacto negativo sobre los trabajadores. En efecto, la penetración del modelo corporativo en el sector agropecuario ha significado el desplazamiento de millones de campesinos de sus tierras, los cuales difícilmente se pueden reabsorber en las actividades urbanas, tal como lo ha demostrado Samir Amin en su artículo “World Poverty, Pauperization & Capital Accumulation”, publicado en la revista Monthly Review en octubre de 2003. A esto se debe agregar que la estrategia neoliberal ha llevado a una competencia global entre los trabajadores, dando lugar a una caída generalizada de la participación de los salarios en el Producto Interno Bruto.

Así mismo, como queda más claro cada día, la incesante búsqueda de ganancias y la tendencia a la acumulación incesante e ilimitada de capitales han terminado por generar una crisis ecológica de grandes dimensiones. Negar esto, como lo hace Hausman, es simplemente quedarse indiferente frente a la posible destrucción de toda la creación.

Para completar el análisis conviene destacar la diferencia esencial entre el pensamiento neoliberal de Hausman y la visión humanista del Papa Francisco. En el enfoque del primero, siguiendo a Hayek,  se entiende la solidaridad como un hecho instintivo, atávico e irracional,  el cual debe ser remplazado por el individualismo, que si se considera racional. Contrariamente en el pensamiento de Francisco la solidaridad, así como el amor hacia el prójimo y toda la creación, constituyen la verdadera tabla de salvación.  En el neoliberalismo no cabe la solidaridad intergeneracional, elemento indispensable para salvar al planeta. En el humanismo, que representa la auténtica racionalidad, ésta resulta ser el eje fundamental del cambio hacia una civilización sostenible. ¡Larga vida para el Papa Francisco!

EL PAPA EN ECUADOR, BOLIVIA Y PARAGUAY - NS

Desde Uruguay
30 Agosto 2015


El Papa En Ecuador, Bolivia Y Paraguay
Por Niko Schvarz

La gira que acaba de efectuar el Papa Francisco por Ecuador, Bolivia y Paraguay reviste una importancia excepcional. Quedará en la historia: en su conjunto, y en cada uno de estos países. Se integró con una serie de pronunciamientos sucesivos en favor de sus pueblos y en particular de los más pobres y desfavorecidos, de los indígenas y afrodescendientes, de los marginados y excluidos. Se pronunció en defensa de las políticas progresistas de gobiernos de América Latina, de modo que un medio internacional estimó que “el Papa Francisco imprimió un marco cristiano al socialismo del siglo XXI”.

Abogó sostenidamente en defensa de la Madre Tierra y en apoyo de todos los movimientos ecologistas, vivamente presentes en los grandes actos que protagonizó. Todo ello en el cuadro de una movilización de millones de personas en cada uno de los países visitados, que le brindaron apoyo y afecto, al tiempo que celebraban la tesitura que está adoptando la iglesia católica en estos nuevos tiempos. Con el subrayado de que el Papa pidió perdón públicamente por las actitudes asumidas por la iglesia en el período de colonización del continente, en que se ubicó del lado de los colonizadores.

Ecuador, en “la mitad del mundo”, hacía casi treinta años que no recibía la visita de un Papa: la del polaco Juan Pablo II data de 1988. Francisco fue acogido por una multitud de pueblo y por el gobierno de Rafael Correa en un acto impresionante. De la capital, Quito, voló a Guayaquil, luego regresó a Quito y de allí se trasladó a Bolivia.  Llegó en un momento particularmente tenso de la vida política ecuatoriana, cuando el gobierno de Rafael Correa enfrenta el peligro de una restauración conservadora, pautada por movilizaciones violentas y atentados de una derecha golpista que procura reeditar el intento de golpe de Estado de setiembre de 2010.

La presencia y las palabras del Papa fueron un llamado a la pacificación, a dirimir el conflicto por la vía del diálogo, a tono con lo que ha promovido con reiteración el presidente Correa con el apoyo de todas las fuerzas democráticas y un amplísimo respaldo internacional, particularmente en el ámbito latinoamericano y caribeño. Las palabras del Papa, su mensaje de unidad, de diálogo y de inclusión a todos los niveles, calaron profundamente en el pueblo ecuatoriano, fueron un factor efectivo de distensión, a lo que debe agregarse su exaltación del papel de la familia en la homilía pronunciada en el Parque Samanes de Guayaquil. A la vez significaron un respaldo expreso a la obra transformadora en que está empeñado el gobierno ecuatoriano. A ello se refirió también el Papa Francisco en sus exposiciones públicas, aludiendo concretamente a la disminución sensible del número de pobres, en consonancia con el compromiso del Pontífice con los pobres del mundo. Asimismo estuvieron presentes los logros del gobierno y el pueblo de Ecuador tales como el descenso del desempleo, el aumento de los salarios, la extensión de la enseñanza pública en educación básica y superior,las inversiones en materia de salud pública, elementos todos ellos integrantes de la revolución ciudadana.

En Bolivia el Papa fue recibido por el presidente Evo Morales y por todo su gobierno, y en la misa oficiada en Santa Cruz de la Sierra, en la Plaza del Cristo Redentor, participaron unas 2 millones de personas, una cifra récord. Uno de los conceptos esenciales que vertió fue: “Les pido en nombre de Dios, ¡defiendan la Madre Tierra!”. Dijo que la iglesia debe colocarse al lado de los pueblos, y que son los pueblos los que están llamados a tomar la palabra, ya que el Papa y la iglesia no tienen el monopolio de la verdad, la tienen los pueblos, los olvidados.

Hizo referencia a la soberanía popular, condenó el “colonialismo ideológico”, habló de la fe revolucionaria, de la Patria Grande, dijo que lo que está en juego hoy en América Latina es el sueño de Bolívar y San Martín, al tiempo que enfatizó la necesidad de una plena integración al servicio de los pueblos, “para vivir bien”. Evocando el milagro de los panes y los peces, condenó los “descartes” y el consumismo. En esta homilía pronunciada por primera vez ante miles de indígenas de las etnias quechuas y aymaras que llegaron desde distintas regiones, el Papa se refirió en particular a la situación de las mujeres, que “cargan sobre sus hombros las injusticias que no parecen detenerse”.

Fue en este contexto que pidió perdón a los pueblos indígenas por lo que hizo la iglesia en los siglos pasados, en la época de la colonización, que definió como pecados. Sus otros lemas fueron: ningún niño sin infancia; ningún joven sin oportunidades; ningún campesino sin tierra; los hoy excluidos son el futuro del mundo; es posible cambiar este sistema injusto; la clave es compartir, lograr la participación colectiva, el aporte de cada uno a la obra común. Reiteró que se han cometido muchos pecados contra los pueblos indígenas, y proclamó un NO rotundo a los viejos y a los nuevos colonialismos.

Otros de sus conceptos fueron: una vez más, los pueblos tienen en sus manos la posibilidad de cambiar el mundo; mantengan la unidad en la lucha, la unión latinoamericana por la Patria Grande; por la independencia plena, unir a los pueblos en tareas de paz y justicia; nuestra fe es revolucionaria, es la que propone paz y justicia y nos llevará a la plena independencia. Culminó con el emblema de las 3T: Techo, Trabajo, Tierra.

La globalización de la esperanza

Todos estos temas adquirieron particular relevancia en el II Encuentro de Movimientos Populares con el Papa Francisco, efectuado entre el 7 y el 9 de julio en Santa Cruz de la Sierra, con más de 1.500 participantes de 40 países, convocados bajo el lema de las 3T por movimientos abocados a esos temas y el Pontificio Consejo para Justicia y Paz del Vaticano, acogidos por organizaciones y el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia. Allí se recordó que los movimientos campesinos, negros, indígenas y populares tienen más de 500 años y constituyen hoy un actor principal para cuidar la Madre Tierra y evitar el calentamiento global del planeta. Elogiaron el hecho de que la máxima autoridad de la iglesia haya escuchado sus preocupaciones  y llame en la encíclica papal tituladaLaudato Si al mundo y a todas las religiones a hacerlo también  y a enfrentar la crisis social y ambiental global. Llegaron a este encuentro representantes de movimientos de Europa, Asia, África, de Palestina, Kurdistán. Allí efectuó una intervención de fondo Joâo Pedro Stábile, el conocido dirigente del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil. En el centro del debate estuvo la citada encíclica Laudatio Si del Papa Francisco y el llamado a resistir la exclusión social, la escandalosa desigualdad y la degradación del medio ambiente. Se ha publicado bajo el título: “El grito de la tierra y el grito de los pobres”.

En su intervención en este encuentro, el Papa Francisco expresó que necesitamos un cambio estructural del sistema y modelo dominante, por la enorme injusticia socio-económica global, por la devastación de la Madre Tierra, por la dominación que ejerce una inmoral minoría financiera. Llamó a los movimientos a seguir abonando el proceso de cambio necesario, a seguir sembrando y regando esa semilla y, parafraseando a la Vía Campesina, instó a cambiar la globalización que nos está destruyendo por “la globalización de la esperanza”.

Al término de este encuentro, el presidente boliviano Evo Morales elogió  “la honestidad intelectual y espiritual” del Papa Francisco al pedir perdón a los pueblos indígenas por el papel desempeñado por la iglesia católica en la conquista de América en 1492 y los años siguientes. En sus palabras: “Mi respeto y admiración al hermano Papa Francisco por haber pedido perdón  por el papel de la iglesia y haber sido cómplice de la dominación y opresión, especialmente al movimiento indígena”. Citó textualmente las palabras del Pontífice: “Pido humildemente perdón no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios”.

El Papa concluyó su visita a Bolivia continuando con una tradición iniciada cuando fue arzobispo de Buenos Aires, al ingresar a Palmasola, una hacinada ciudadela carcelaria que alberga 4.500 reos, situada en las afueras de Santa Cruz. Es un penal del tamaño de 34 canchas de fútbol, donde han ocurrido revueltas sangrientas. El Papa escuchó los testimonios de los presos, muchos de ellos sin haber sido condenados en firme por la justicia. Un comentario generalizado señala que “la visita del Papa es lo mejor que puede pasar para que los presos puedan recapacitar”.

En una entrevista con el periodista uruguayo Jorge Gestoso para Telesur, el presidente Evo Morales destacó la trascendencia de la visita del Papa Francisco y señaló las diferencias con la anterior visita del Papa Juan Pablo II en 1988.  Dijo que el mensaje del Papa ha levantado la imagen de la iglesia en el continente y lo asimila a San Francisco de Asís. En la entrevista se pasó revista a los logros del gobierno boliviano en cuanto a la redistribución de la riqueza y el avance a pasos agigantados en la erradicación de la pobreza extrema. Dijo que encontró una similitud de principios con el Papa (no robar, no mentir), en su posición al lado de los pobres y los excluidos y en la necesidad de unirnos para liberarnos en el plano continental. Puede hablarse de una plena comunidad de valores entre el Pontífice y el mandatario boliviano. El presidente también expresó su apoyo a la reanudación de relaciones entre Estados Unidos y Cuba e insistió en la necesidad de poner fin al bloqueo contra la isla antillana.

Padres y misiones jesuitas

Ya en Paraguay desde el viernes 10, también recibido por multitudes y por el gobierno presidido por Horacio Cartes, el Papa instó a bregar por una sociedad inclusiva, por una relación más justa y sin corrupción. Colocó un gran énfasis en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, reclamando “una firme voluntad” para desterrarlos. Se refirió a la situación de los jóvenes y los desocupados, y reiteró el concepto de que no haya niños sin educación, campesinos sin tierra, obreros sin trabajo y gente obligada a emigrar. Hay que crear las condiciones -afirmó- para que exista una igualdad de oportunidades, para que la gente pueda crecer. Necesitamos una economía al servicio del ser humano, para que cada uno pueda vivir dignamente y mejorar su situación. Efectuó una crítica fundada al sistema económico neoliberal, instó a Paraguay a construir una sociedad más justa, y a la iglesia a salir a la calle. Recordó la masacre de Curuguatí, la muerte de los 12 campesinos y algunos policías, en el año 2012, incidente que se utilizó para dar el golpe de estado que destituyó al presidente constitucional Fernando Lugo. El Papa se colocó una remera alusiva a este episodio.

Sobre la recepción que le fue brindada a lo largo de los 13 kilómetros que separan el aeropuerto de la Nunciatura, en el centro de Asunción, se ha hecho la siguiente descripción: “Paraguay, base principal de las misiones jesuitas en Sudamérica y donde un obispo se convirtió en presidente en 2008, recibió ayer al Papa Francisco, que llegaba desde Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, con una festiva ceremonia de tradiciones guaraníes, celebrada bajo lluvia”. Es ésta la última escala de su gira sudamericana. El Papa saludó a niños minusválidos que lo esperaban junto a 60 mil jóvenes que formaban un cordón humano entre el aeropuerto y el Palacio López. También visitó brevemente la cárcel de mujeres Buen Pastor.

Para el domingo estaba prevista una misa campal en la que se prevé la asistencia de unos tres millones de fieles (más que en ningún otro lado)entre ellos cientos de miles de brasileños y de argentinos como él. También oficiará una misa en la basílica de la Virgen de Caacupé, cerca de Asunción, de la cual es devoto desde sus tiempos de arzobispo en Buenos Aires, donde realizó trabajos en barrios pobres poblados de inmigrantes paraguayos.

Cuando el lector recorra estas líneas, ya se sabrá qué ocurrió con estos anuncios. Lo que sí podemos afirmar desde ya es que esta gira del Papa conmovió no solo a los tres países involucrados, sino a toda la América Latina. Otros países ya se han anotado para recibirlo, entre ellos Uruguay. Porque está delineando la imagen de una nueva iglesia católica del siglo XXI.

Publicación Barómetro

Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores. internacional.barometro@gmail.com

YO TAMPOCO SOY CHARLIE - NS

Desde República De Uruguay
Fecha: 22 / Febrero / 2015


YO TAMPOCO SOY CHARLIE
La sensata opinión del Papa
Por Niko Schvarz

En medio de la conmoción internacional por el mortífero atentado contra Charlie Hebdo, se publicó una contratapa firmada de LA REPÚBLICA bajo el título: “Je ne suis pas Charlie”. Comparto ese criterio. Yo tampoco soy Charlie. A esto se agregaron pocos días después las opiniones vertidas por el Papa Francisco en su viaje a Sri Lanka (Ceylán) y las Filipinas, que provocaron intenso revuelo. Yo comparto también la esencia de las opiniones del Papa, que salieron al encuentro de visiones dominantes en escala internacional.

Hay dos principios básicos que a mi juicio deben regir el análisis de estos temas. Uno es la libertad de expresión, que es un derecho irrestricto, absoluto, que no admite ninguna cortapisa. Cada cual tiene el derecho de opinar lo que le parezca y de expresarlo por los medios que tenga a su alcance, sin restricción de ninguna especie. Este derecho tiene un correlato, que es intrínseco al mismo, que no lo limita en forma alguna pero que lo acompaña como la sombra al cuerpo: y es la libertad que tiene cada uno de expresar su propia opinión acerca de las opiniones vertidas por otros. Y si yo condeno la opinión expresada por un medio, no estoy cercenando la libertad de expresión, sino ejerciéndola plenamente a mi vez.

El otro principio de validez absoluta y universal es el que posee cada ser humano de practicar la religión que haya elegido, o de no practicar ninguna. Este derecho entraña, como consecuencia ineludible, que debe ser respetado en sus creencias, aún por quienes son contrarias a ellas por cualquier razón.

Pues bien: aplicando estos principios, declaro que “je ne suis pas Charlie”. Porque ha realizado una prédica agresiva, de baja estofa, insultante contra las convicciones religiosas de cerca de dos mil millones de integrantes del género humano. Lo ha hecho con reiteración, en forma obcecada y en el estilo más rastrero. Voy a dar un solo ejemplo, que se agrega a los múltiples citados en el debate: es una carátula ilustrada que hace referencia al “Coran de la merde”. En esos términos. Yo había visto el facsímil, y lo encuentro reproducido en LA REPÚBLICA del jueves 8, en la página 4. Esto es hacer un periodismo de cloaca.

Yo condeno de manera categórica, rotunda, sin ningún atenuante, el atentado contra los periodistas del semanario y el personal del mercado, no solamente por razones humanitarias, sino también por convicciones políticas contrarias al atentado individual, considerando que el mismo es absolutamente contraproducente. No voy a reeditar la polémica generada  respecto a los atentados individuales a fines del siglo antepasado, pero lo cierto que sus conclusiones contrarias a los mismos siguen plenamente vigentes. Por lo tanto, la condena a ambos atentados es concluyente y sin vueltas.

A todo esto entra en escena el Papa Francisco, quien trajo el tema a tierra en su doble aspecto con las siguientes palabras: “Matar en nombre de Dios es una aberración. Pero tampoco se puede provocar e insultar la fe de los demás. Y si alguien dice una mala palabra en contra de mi mamá, puede asegurarse un puñetazo”. (En la versión italiana: “Non si deride la fede altrui, se un amico insulta mia  mamma si aspetti un pugno”). Aquí están contemplados los dos aspectos de la cuestión: la condena tanto al atentado como a la campaña provocativa del semanario. Conceptos plenamente compartibles.

Hay otro aspecto fundamental. El domingo 17 se celebraron grandes manifestaciones en Francia en repudio a los atentados, y en la primera fila de las manifestaciones en París se ve al presidente François Hollande rodeado por líderes europeos como la canciller Angela Merkel, el presidente de Malí y nada menos que el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu. Trascendió que Hollande le pidió a Netanyahu que no asistiera, pero éste insistió, y la respuesta consistió en invitar además al líder palestino  Mahmud Abbas.

No deja de ser paradojal la presencia en un acto antiterrorista de uno de los mayores terroristas de Estado del presente, responsable de la muerte de miles de palestinos en la operación Plomo Fundido de 2007-2008 y en la más reciente “Borde Protector”, de la matanza de cientos de niños, de la destrucción de viviendas, los atentados a las ambulancias, a centros hospitalarios y a las escuelas de las Naciones Unidas, ataques mortíferos a embarcaciones en alta mar, además de la construcción de asentamientos en territorios palestinos y del “muro de la vergüenza” que los despoja de tierras propias. Una nota sobre este tema alude a “Netanyahu y el cinismo de un terrorista bueno”. Y estuvo en compañía de los dirigentes de los países europeos de la OTAN, que secundaron a EEUU en sus agresiones a Afganistán, a Libia, a Irak y a Siria, con miles de muertos en cada caso.  

nikomar@adinet.com.uy
Publicación Barómetro
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ENTRE EL PAPA Y EL PECADO - BPL

Desde Brasil
10/Octubre/2013


Entre el Papa y el pecado
Bruno Peron Loureiro

De la misma forma que se dijo que “el gigante tronó” en las manifestaciones de junio y julio de 2013, dicen que “el gigante se quedó dormido” con la posterior visita del Papa Francisco. El Vaticano hizo una jugada maestra al elegir un líder católico sudamericano frente a la creciente pérdida de fieles en la región. En esta delicada época de regeneración de la democracia en Brasil, los poderes hegemónicos no han encontrado gran dificultad en calmar al gran bebé en su cuna con una canción cantada por la nana.

No estoy convencido que el Estado brasilero sea laico, como se pregona oficialmente desde el inicio de la República, debido a la relación parental entre nuestras instituciones políticas y la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB). El avión de Alitalia que desfiló con el Papa en una ventanilla en su despedida de Brasil al fin de junio de 2013 tuvo una mayor atención (de telespectadores en Brasil y nuestros países latinoamericanos) que la mayoría de las apariciones públicas de nuestra presidenta. Alguien me comentó que las palabras del Papa fueron bonitas y humildes (No tengo oro ni plata, pero traigo a Jesús). Pero de aquí los europeos siempre se llevaron el oro y la plata. El antropólogo Darcy Ribeiro argumentó que la Cruz postergó la rebelión de los amerindios y africanos esclavizados sin dejar de ser un factor directo de exterminio.

Más preocupante que nuestra rendición al poder religioso, es el preconcepto que tenemos en relación al Estado como sustentador pecuniario de la sociedad brasilera. Más que como agente garantizador del interés público, el Estado es mal entendido como fuente de estabilidad profesional de carreras diversas y proveedor de beneficios perennes. La Asociación Médica Brasilera  (AMB) y el Consejo Federal de Medicina (CFM) se quejaron de que el programa Más Médicos concedería becas a recién formados en el área de la salud, en lugar de garantizarles carreras a largo plazo.

De esta manera lamento que el Estado haya entrado en la receta del banquete que se divide entre los medio-ciudadanos poco preparados para entender la función pública-operacional de ese Estado. En este análisis está también la tontería de mejorar la calidad del transporte colectivo urbano a través de la demanda de tarifa cero. Si el Estado debe desembolsar más dinero, lo sacará del contribuyente, que pagará impuestos más altos. Luego, el estado deberá sacar dinero de la galera del mago, ya que queremos tarifa cero e impuestos más bajos. Recuerdo que la lucha contra la Contribución Provisoria sobre la Movilización Financiera (CPMF) fue un golpe indirecto contra los servicios de salud.

Por eso Brasil genera grandes negocios para los oportunistas y riesgos para los ciudadanos justos. Su economía es inestable, como lo demuestra la desvalorización del Real en estas últimas semanas y la inflación. Su política tiene siempre la cuerda al cuello en los dirigentes políticos, que al menor desvío de conducta se sacrifican por escándalos de corrupción y polémicas mediáticas.

De este modo, es urgente el reconocimiento de que somos casi 200 millones de brasileros que proliferan con sed de educación y hambre de instrucción. Si cada antena de televisión instalada en los cerros fuese un motivo de lamentación, tendríamos un incentivo para buscar otras fuentes educativas que nos engrandecen en vez de degradarnos. Necesitamos trabajar por el país.

Así, buscamos respuestas políticas a nuestras demandas sociales bajo los escombros dejados por las protestas de junio y julo de 2013. Quién sabe si en una de esas búsquedas nos encontramos con cuerpos desaparecidos (como el del albañil Amarildo) o con la esperanza de los brasileros en un país real y oficialmente justo (no aquel que conmemora la soja exportada). Al final “la esperanza es lo último que se pierde” y ella es la mano amiga de la lucha que prosigue.

http://www.brunoperon.com.br
 

                                                                                                 Publicación Barómetro  19-08-13
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