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ALGUNAS REFLEXIONES INMEDIATAS SOBRE AMÉRICA LATINA - CM

Desde República De Venezuela
Fecha: 24 / Febrero / 2015


Algunas reflexiones inmediatas sobre América Latina
Especialmente en relación a Cuba y Venezuela
Por Carlos Maldonado

El golpe anunciado por el gobierno de la Bolivariana Venezuela contra su presidente Nicolás Maduro está en ciernes. La derecha pro imperialista y el gobierno fascista y terrorista de los Estados Unidos no han cejado ni un minuto en su alianza para tumbar el proceso revolucionario que si bien, como todo en construcción, ha ido a tientas en una experiencia nueva, es la alternativa más prometedora para cualquier pueblo que abrace la senda del socialismo. Y, por supuesto la más odiada y, por tanto, la más combatida por los imperialista y sus lacayos desde todos los frentes con el objetivo de hacerla fracasar y con ello hacer fracasar también la esperanza de millones de empobrecidas por el capitalismo no solo en América Latina sino en el mundo entero.

Sin embargo, el golpe no solo se gesta a lo interno de la patria de Chávez, sino hacia los aliados naturales de Venezuela en la CELAC, UNASUR y la ALBA. En primer lugar, la jugada empieza con suavizar algunas restricciones del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, batiendo para ello todos los tambores de la propaganda, mediante la cual se hace creer a un gran número de gentes, especialmente a algunos intelectuales distraídos que no se informan bien, de que el bloqueo ha sido levantado. Cuando, eso está muy lejos de suceder.

A esta jugada de política exterior imperial se le podría ubicar como la zanahoria.

¿Qué gana el Imperio con ello? En primera instancia, mostrar a la opinión pública mundial, tal como la están mostrando sus principales medios de desinformación, que el gobierno de Obama es más democrático que sus antecesores y, por supuesto, que se olvidarán las viejas rencillas lo cual no solo es falso sino descarado, pues el mismo Barack Obama en su alocución donde anunció el levantamiento de algunas restricciones hacia Cuba, dejó claro que la política añeja del bloqueo no había cumplido sus objetivos y que por tanto, habría que probar con nuevos métodos para procurar los cambios democráticos que los cubanos, los de Miami, por supuesto, necesitan para hacerse del poder en la Isla y ponerla al servicio de Washington de nuevo. Ello, daría con el trasto al movimiento de la Segunda  Independencia en el continente que inauguró la rebelde isla en 1959.

Por otro lado, la otra jugada imperial, la cual podría fácilmente denominarse como la del garrote, es la cifrada en el ataque sistemático hacia el gobierno popular de la presidenta Cristina Fernández el cual conjuga, desde la aplicación extraterritorial de leyes norteamericanas contra un país soberano como Argentina para el pago de intereses leoninos de los fondos buitres fruto de la extorsión que le impuso un juez neoyorquino, Greisa, que devino en condena al país austral por parte de los organismos internacionales manejados por el Imperio, incluso del secuestro temporal de una fragata en un país africano a instancias de EEUU, hasta lo que últimamente ha venido calentando el ambiente con las infundadas acusaciones del extinto fiscal general Nissman a la presidenta Fernández de favorecer a altos cargos iraníes en el caso de la explosión de la Mutual AMIA a cambio de petróleo. Crisis que se agravó con el suicido inducido o asesinato del fiscal NIssman. Dichos sucesos hacen peligrar no solo la continuidad de la estructura popular del gobierno argentino, sino, en caso de que la facción de la presidenta ganara, obligarla a conceder más campo de acción a las transnacionales y volver bajo el ala del FMI, lo cual dejaría sin un socio importante o un socio muy debilitado en la dinámica de la integración y el crecimiento de la CELAC.

Por si esto fuera poco, fuera del ámbito del continente americano, el cerco levantado por Washington en contubernio con la Unión Europea a Rusia, China e Irán, a través del dumping petrolero por parte de Estados Unidos basado en la sobreexplotación denominada fracking por demás temporal y alto contaminante, lance que apoya su lacayo del medio oriente, Arabia Saudí quien ejerciendo el poder de la presidencia de la OPEP se opuso rotundamente a la restricción en la oferta petrolera para evitar el desplome de los precios en el mercado internacional lo cual, obviamente puso en aprietos económicos a Rusia, Irán y Venezuela, tres de sus principales enemigos en la arena mundial y posicionando a EEUU como uno de los mayores productores del crudo a nivel planetario. Ese marco de guerra económica, como bien lo ha señalado el presidente Maduro, se ha visto apuntalado por la guerra y la amenaza de ésta no solo en la frontera rusa con el apoyo abierto a los golpistas de Kiev, sino con el incremento de la flota naval gringa en el mar de China, su apoyo a  Corea del Sur a través del incremento de sus tropas en su base ubicada en la península coreana, amenazando con ello a su vecina del Norte a quien le amplió mayores sanciones y el aumento de la ayuda militar a Japón. Atizando con esto último el conflicto entre China Popular y los nipones por las islas Sankoku.

Con respecto a China, el apoyo descarado al Dalai Lama, jefe separatista del Estado feudal del Tíbet en el exilio por parte de Obama ha sido la más reciente muestra de desprecio a acuerdos alcanzados anteriormente con el gigante asiático. Con Rusia, las sanciones impuestas a ésta por parte de la Casa Blanca y la UE y su aumento en los últimos días, así como el descarado anuncio de venderle armas al ejército ucraniano que ha sido incapaz de imponerse a las repúblicas rebeldes de la región del Donbass, son las muestras más elocuentes de su devenir imperial. Por otro lado, las sanciones que mantiene contra Irán son visos de que le urge, al Imperio del Caos, como le denomina el intelectual español, Pepe Escobar a Estados Unidos, neutralizar a los socios financieros y productivos de esa América Latina que se ha desmarcado de su radio de influencia. Pero atacando a uno de sus puntales más fuertes como es la Bolivariana Venezuela que no solo posee las reservas mundiales de petróleo más grandes del mundo sino que lidera junto a Cuba, la alternativa socialista más seria e importante que se haya conocido en pleno siglo XXI, al capitalismo imperialista que ostenta Washington hasta ahora. Con ello, por supuesto, se quiere a su vez dar  golpe mortal a la unidad latinoamericana que en bloque sumaría fuerza a la iniciativa democrática de un mundo multipolar que encabezan Rusia y China. 

Esos temores son los que sufre hoy el Imperialismo sumados a los empantanamientos de sus iniciativas guerreristas que promueven sus asesores y ejércitos privados queriendo recuperar sitios donde la riqueza energética se les vuelve crucial como en Medio Oriente, fracasando en su intento, entre varios, de tumbar al gobierno de Bashar Al Assad o imponer gobernabilidad en la Libia del asesinado Muammar Gadafi, al tiempo que la campana que anuncia el fin del dumping, por su imposibilidad de alargarlo por más tiempo por sus costos de producción, está a punto de sonar.

Por ello, el golpe ya detectado en Venezuela es necesario neutralizarlo con efectividad y contundencia para evitar que se convierta en un retroceso muy grande a los sueños bolivarianos de integración latinoamericana dándole al monstruo imperial una dotación de oxigeno fresco con lo cual nuestros pueblos se sumirían más en la barbarie y se retrasaría el parto doloroso por una nueva sociedad.

Sin duda alguna, el Imperio tiene muchas cartas bajo la manga, por lo que los revolucionarios de todo el mundo tenemos que seguir es el viejo apotegma marxista de unirnos, para poder hacer frente a las arremetidas de la bestia herida y acabar con ella de una vez por todas. Uno de esos golpes maestros sería apoyar al gobierno del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro de manera irrestricta dejando de lado las desavenencias, llamando a la unidad de todos los sectores revolucionarios y progresistas del continente para aupar la iniciativa en contra de los planes imperiales y la derecha venezolana a través de los órganos de integración como la CELAC, la UNASUR, la ALBA y PETROCARIBE.

Enviar las denuncias y los llamados en contra del golpe en Venezuela u otros países por medio de mensajes masivos en las redes sociales e inundar con ellos al continente. A la vez que nos agrupamos en frentes populares contra el golpe en nuestros respectivos países.

¡Contra el golpe a la Revolución Bolivariana! ¡Viva la Revolución! ¡Viva Chávez y Maduro!

Carlos Maldonado
La Gotera
guillermo101262@hotmail.com

Publicación Barómetro

Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores. internacional.barometro@gmail.com

CRÓNICA DE UN ACUERDO HISTÓRICO - LA

Desde Ecuador
11/Enero/2015


Crónica De Un Acuerdo Histórico
Por  Leandro Albani

Después de 54 años, Cuba y Estados Unidos reestablecieron las relaciones y los tres antiterroristas cubanos volvieron a la isla. Punto de inflexión para el inicio de una nueva etapa que podría (debería) desembocar en el fin del criminal bloqueo.

Cuando el año llega a su fin y ciertos vaivenes y tensiones políticas parecían quedar tapados por épocas de fiestas, la noticia más impactante de 2014 -por su carga histórica y porque podría marcar el devenir de América Latina-, se conoció el miércoles a la tarde: el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, cortadas desde 1961, fue anunciada por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, en sendos anuncios transmitidos para todo el mundo.

A su vez, las liberación por parte de Washington de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labaniño, agentes cubanos que se encargaban de monitorear a organizaciones terroristas de Miami y que se encontraba encarcelados injustamente, como también la entrega del espía Alan Gross decidida por las autoridades cubanas, abrieron la posibilidad de observar un nuevo escenario que, con el paso de los días, comenzará a delinearse con mayor claridad.

En su alocución transmitida en vivo, el presidente Castro dejó en claro que si bien “hemos acordado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas” entre ambas naciones, “no quiere decir que lo principal se haya resuelto”. El mandatario y máximo jefe militar de Cuba remarcó que el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba sigue vigente, causando profundos daños en la isla. “Aunque las medidas del bloqueo han sido convertidas en Ley, el Presidente de los Estados Unidos puede modificar su aplicación en uso de sus facultades ejecutivas”, señaló el mandatario.

Al mismo tiempo, desde Washington las palabras de Obama se referían a esa medida punitiva aplicada contra la isla caribeña hace más de cincuenta años. El titular de la Casa Blanca reconoció que “el aislamiento no ha funcionado” y que el bloqueo representa un “enfoque desactualizado” hacia Cuba. El mandatario estadounidense también expresó que “no podemos seguir haciendo lo mismo y esperar obtener un resultado diferente”. Igualmente, Obama explicó que para la Casa Blanca “esta política (el bloqueo) se basó en la mejor de las intenciones” pero “su efecto ha sido prácticamente nulo”, refiriéndose de esta forma a la vigencia de la Revolución Cubana desde 1959.

En el discurso brindado por Obama quedó en claro que una medida inhumana y condenada a nivel internacional sigue cayendo por la pendiente, no sólo por su carácter arcaico, sino porque el gobierno de La Habana, junto al pueblo cubano, han sabido sortearla con eficacia. El reconocimiento de Cuba en el mundo, la capacidad del Ejecutivo para expandir sus fronteras comerciales, diplomáticas y solidarias, la reciente apuesta de reorientar y actualizar el modelo socialista en la isla, y la tenacidad para resistir al bloqueo llevaron a Washington a intentar una nueva estrategia que, a su vez, se convierte en un nuevo desafío para Cuba.

La apuesta de Obama, como lo explicó en su discurso, es que el Congreso estadounidense inicie un debate “honesto y serio” para tratar la suspensión del bloqueo. Según la administración cubana, desde que esta medida fue impuesta, el país tuvo pérdidas que rondan los 100 mil millones de dólares.

Obama anunció que Estados Unidos realizará visitas e intercambios de alto nivel con el Gobierno cubano, los viajeros a la isla podrán usar tarjetas emitidas por bancos estadounidenses, Cuba podrá ampliar las compras de alimentos y productos agrícolas, y se reabrirá la sede diplomática de la Casa Blanca en la isla, entre otros puntos.

A su vez, Raúl Castro manifestó que su país está dispuesto a “adoptar medidas mutuas para mejorar el clima bilateral y avanzar hacia la normalización de los vínculos entre nuestros países”, cumpliendo siempre “los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas”. El Jefe de Estado cubano además reafirmó la disposición al diálogo pese a las “profundas diferencias, fundamentalmente en materia de soberanía nacional, democracia, derechos humanos y política exterior”. Por eso, exhortó a Washington “a remover los obstáculos que impiden o restringen los vínculos entre nuestros pueblos, las familias y los ciudadanos de ambos países, en particular los relativos a los viajes, el correo postal directo y las telecomunicaciones”.

Con la victoria a flor de piel luego de una resistencia de más de cincuenta años (resistencia que no bajará los brazos, como lo ha demostrado el pueblo cubano), la llegada a la isla de los tres antiterroristas cubanos luego de una lucha internacional por su liberación, y las expectativas abiertas por los recientes anuncios, una primera impresión de lo sucedido deja en el paladar el sabor de un acto de justicia para toda Cuba.

Seguramente, con el paso de los días se podrá analizar en detalles el nuevo panorama, y veremos hasta dónde llegan los anuncios en su concreción. Algo es cierto: en estas décadas Cuba respetó a cada instante al pueblo estadounidense y nunca atentó contra el gran país del norte, algo de lo que Estados Unidos no puede vanagloriarse, ya que los actos de sabotaje e injerencia contra la isla se cuentan por centenas.

Con la información fresca todavía se puede arriesgar que la carga más pesada para que esta relación se reconstituya se encuentra en territorio estadounidense. Las tensiones internas en los círculos de poder de Estados Unidos serán desequilibrantes para construir el futuro de ambas naciones, pero también de Latinoamérica.

leandroalbani@gmail.com
Publicación Barómetro



SURFISTAS SIN OLAS: ¿HA MUERTO AHOGADA LA SOCIALDEMOCRACIA? - NL

Desde EEUU
11/Enero/2015


Surfistas Sin Olas: ¿Ha Muerto Ahogada La Socialdemocracia?
Neal Lawson

¿Está ya muerta la socialdemocracia y, como el proverbial pollo sin cabeza, damos instintivamente vueltas al patio antes de derrumbarnos definitivamente? Si está viva la socialdemocracia, resulta difícil saber cómo o por qué. Examinemos las pruebas. 

No hay ningún partido socialdemócrata a la cabeza en ninguna parte del mundo. Desde luego, hay partidos en el gobierno – como es el caso en Dinamarca, Suecia, Alemania y Francia, por sí mismos o formando parte de una coalición – pero esto sucede por accidente o tiende a ser resultado de los fallos de la derecha. Y en el poder, los socialdemócratas tienden a seguir las medidas de austeridad o de austeridad light. Ningún partido socialdemócrata posee un conjunto de ideas intelectuales y organizativas dotado de contundencia y seguridad que  impulse un proyecto político alternativo. El futuro parece increíblemente sombrío. ¿Por qué?

No es difícil descubrir las razones. La socialdemocracia es una creación del siglo XIX que logró algunos éxitos en el siglo XX, pero está irremediablemente mal preparada para el XXI. Esto se debe a que han desaparecido todas las fuerzas que antaño hicieron fuertes a los socialdemócratas. La experiencia colectiva de la guerra, la existencia de una clase trabajadora unificada, organizada y aparentemente en crecimiento, la inquietante presencia de la Unión Soviética – una amenazadora alternativa al libre mercado que obligaba a grandes concesiones a los patronos que temían que se produjeran revoluciones en Occidente – todo ello se combinaba para garantizar que el capitalismo llegara temporalmente a compromisos históricos con los partidos socialdemócratas.

A toro pasado, esta ‘época dorada’ debería contemplarse como una incidencia pasajera, pero los socialdemócratas han seguido confundiéndola con la norma. Agravan luego este error con efectos demoledores. Al haber perdido sus fuentes externas de poder, se centran casi enteramente en elegir a los ‘líderes adecuados’ que, creen ellos, restablecerán la ‘era dorada’ desde arriba. Se trata de una política tecnocrática carente de movimientos, de toda comprensión del contexto histórico o de la geopolítica que configura las acciones cotidianas tanto de los políticos como de la gente. Los socialdemócratas son surfistas sin olas.

Pero el tiempo no se ha quedado quieto. Los respaldos de la socialdemocracia en el siglo XX no sólo se han evaporado sino que han sido reemplazados por otras fuerzas hostiles. La globalización y la individualización actúan como tenazas que restringen aún más las posibilidades de cualquier renovación socialdemócrata. La globalización – la fuga del capital y la presión a la baja sobre los impuestos y regulaciones que fomenta – señala la sentencia de muerte del socialismo en un solo país. Entretanto, el individualismo y la cultura del turboconsumo hacen difícil la solidaridad social, por decir lo mínimo. En un mundo así, no solo hemos perdido, afortunadamente, el sentido de deferencia que hizo posible buena parte de la socialdemocracia paternalista sino que la buena vida se ha convertido en algo que ha de adquirir el consumidor solitario y no creado colectivamente por los ciudadanos. La inacabable formación y reforma de nuestras identidades por medio de un consumo competitivo destruye el tejido social mismo en el que tiene que enraizarse la socialdemocracia. Pareciera que hoy en día no hay alternativa.  .

La breve mejora de la suerte electoral de los socialdemócratas a mediados de los años 90 en torno a la Tercera Vía, el nuevo centro y el “clintonismo” se consiguieron a costa de una mayor erosión de una base electoral a la que cada vez se ignoraba más. En la errada creencia de que no se podía ir a ningún otro sitio, su apoyo central se trocó por unos valores y una dependencia centrales de un disfuncional capitalismo financiarizado, lo cual acabó siendo espectacularmente contraproducente en 2008, pillándose los socialdemócratas los dedos en la caja neoliberal.

Esta crisis existencial de la socialdemocracia encuentra su expresión última en la crisis continuada del capitalismo. Si la meta histórica de la socialdemocracia consiste en humanizar el capitalismo, entonces la forma en que se han utilizado las finanzas públicas para rescatar a los bancos a expensas de aquellos que son víctimas del capitalismo demuestra la insuficiencia de la posición socialdemócrata.   

Allí donde la crisis ha golpeado con más dureza, han caído los socialdemócratas más abajo y más rápido. Hoy en día apenas existe el PASOK en Grecia. Al PSOE le va mal en España y le ha superado Podemos en las encuestas, ¡un partido que tiene menos de un año de vida! En Escocia, el laborismo se enfrenta a su substitución por los nacionalistas. En todos los demás lugares, los socialdemócratas forcejean mientras barren Europa el populismo y el ánimo antipolítico.

Todo esto resulta evidente. Pero los socialdemócratas parecen incapaces de hacer otra cosa que no sea encogerse de hombros y volver a las mismas ortodoxias. Se dan contra los bordes de los límites fiscales y regulatorios, pero nunca rompen con las constricciones del neoliberalismo. Actúan como si continuaran existiendo las mismas divisiones de clase, siguen dando por hecho su núcleo de votantes y se comportan como si el planeta no fuera finito. Rivalizan por llegar al poder, por empujar palancas que llevan mucho tiempo oxidadas y detenidas. El bagaje del pasado parece demasiado pesado para desprenderse de él. Adoptan la definición de Einstein de estupidez: hacer lo mismo una y otra vez y esperar un resultado distinto. 

Así pues, ¿qué hay que hacer? Los socialdemócratas van a tener que ser valientes – valientes de verdad – o arrostrar la irrelevancia en el mejor de los casos, o la extinción en el peor. Hay tres retos clave. 

El primer reto consiste en redefinir el significado de la buena sociedad. La socialdemocracia lleva centrada demasiado tiempo en lo material. Si, queremos una mayor igualdad, pero ¿significa eso cada vez más consumo en una carrera en la que no se puede vencer? Si el televisor de plasma de los trabajadores no puede ser lo bastante grande, entonces el capitalismo siempre gana. Sencillamente, la cinta del consumo competitivo socava cualquier esperanza de solidaridad social lo mismo que destroza el medio ambiente. En lugar de más cosas que no sabíamos que queríamos, pagadas con dinero que no tenemos, para impresionar a gente que no conocemos, los socialdemócratas van a tener que hablar más de otras cosas: más tiempo, más espacio público, aire limpio, comunidad y autonomía. Esto sugiere una política de límites al horario laboral, de democracia y propiedad en el puesto de trabajo, de renta básica y estrictos controles sobre las emisiones de carbono..

El segundo reto consiste en un desplazamiento radical en términos de internacionalismo. Si el capitalismo ha rebasado la nación, entonces la socialdemocracia no tiene otra opción que hacer lo propio. Tiene que regular y controlar los mercados allí donde dañen a la gente o el planeta. Sí, esto resulta difícil y, sí, significa entregar soberanía. Pero el poder es vacuo si se blande a escala nacional cuando las decisiones económicas se toman en otros países y en otros continentes. Esta política se iniciaría a escala europea en torno a cuestiones como un salario mínimo en todo el continente y la armonización de los tipos impositivos empresariales. 

El tercer desafío es cultural. Los socialdemócratas van a tener que dejarlo correr. No hay lugar para vanguardias elegidas, que hacen cosas por la gente y para sí mismos. Los socialdemócratas van a tener que descubrir su nueva ubicación como una de las fuentes tan solo de empoderamiento para los ciudadanos. En lugar de mover palancas políticas, la tarea consiste en crear plataformas para que la gente pueda cambiar las cosas colectivamente por sí misma. Se trata de un papel más humilde, pero esencial y enteramente posible en la sociedad en red en la que Internet se ha convertido en el nexo principal de la cultura humana. Los partidos tienen que abrirse y desplegarse. Tienen que verse a sí mismos como parte tan solo de alianzas mucho más amplias en favor del cambio, no como depósito único de todo el saber y la acción. Los partidos van a tener que volverse verdaderamente democráticos, restringiendo el poder y creando programas de colaboración en asuntos como energía, préstamos y nuevos medios de comunicación.

Estos desafíos son inmensos y la escala de la transformación enorme. Pensemos en el súbito hundimiento de Kodak y el ascenso de Instagram. ¿Se puede hacer frente a estos retos? Sencillamente, no lo sabemos. Lo que no debemos es subestimar nuestra capacidad de cambio. El declive no es inevitable. La energía está ahí, pero los socialdemócratas van a tener que descubrir nuevas formas de aprovecharla. Todo depende de las decisiones políticas que tomemos. Se puede construir una nueva alianza política entre los pobres en recursos y sus alter egos pobres en tiempo. Pero el reloj sigue su tic-tac y estamos advertidos. .

Neal Lawson (1963) es presidente de Compass, un grupo de presión progresista, y miembro de la consultora de comunicación Jericho Chambers. También pertenece a la junta de organizaciones como UK Feminista y We own it!. En los años 80 trabajó como investigador de los sindicatos y fue asesor de Gordon Brown. Colaborador regular del diario The Guardian y el semanario The New Statesman, es director de colaboraciones en la revista socialdemócrata Renewal y miembro asociado del Instituto Bauman de la Universidad de Leeds. Entre sus libros se cuentan título como Dare More Democracy, The Advertising Effect (con Zoe Gannon) y All Consuming, este último sobre los efectos sociales destructivos del consumismo.


Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

YO ME MUERO COMO VIVÍ: EL INICIO DEL FIN DE UNA ETAPA TENEBROSA PARA CUBA - SRG

Desde Venezuela
11/Enero/2015


Yo Me Muero Como Viví. El Inicio Del Fin De Una Etapa Tenebrosa Para Cuba
Por: Sergio Rodríguez Gelfenstein

Muy temprano en la mañana, los medios de comunicación comenzaron a estremecerse con la noticia, se pasaba del estupor y la incredulidad a la fanfarria y la confirmación de que lo que se escuchaba era cierto: Cuba y Estados Unidos habían acordado un mecanismo de negociación para el restablecimiento pleno de sus relaciones diplomáticas.

Las reacciones no se hicieron esperar, desde la euforia comprensible, a veces excesiva de algunos, hasta el rechazo cavernario de otros, sobre todo los de Miami. A primeras horas del día, varios amigos inquirieron mi opinión, e invariablemente dije que antes, se debía escuchar a los cubanos y al gobierno de Estados Unidos de manera directa.

Entonces, vino la voz pausada, la lectura precisa del Presidente Raúl Castro seguramente meditada por mucho tiempo y redactada en el colectivo de dirección del partido y del Estado.  La conexión con su pueblo era evidente, los periodistas de todos los medios internacionales que hacían entrevistas en las calles de La Habana nos permitían escuchar invariablemente el orden de prioridades que le daban los ciudadanos de la isla a la noticia: Primero, la felicidad por el retorno de sus Héroes injustamente detenidos durante 16 años en las cárceles del imperio. Segundo, la posibilidad cierta de la reunificación de la familia cubana y en tercer lugar, la esperanza de que el anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas conduzca al fin del criminal bloqueo económico y comercial que ya dura más de medio siglo.

En palabras de Raúl, “Esto no quiere decir que lo principal se haya resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar. Aunque las medidas del bloqueo han sido convertidas en Ley, el Presidente de los Estados Unidos puede modificar su aplicación en uso de sus facultades ejecutivas”. Perfecta sintonía con lo que el pueblo manifestaba en las calles. Tan larga espera ha enseñado a los cubanos el valor de la mesura, la discreción, la paciencia y la cautela. No se puede bajar la guardia ante un adversario tan poderoso.

Pero, ¿qué puede decir un observador externo ante tal trascendental hecho? Las evidencias indicaban que esta decisión se iba a concretar más temprano que tarde. Apenas hace 10 días, el 7 de diciembre pasado le escribí una carta a un amigo que vive en La Habana en la que en una de sus partes le decía “...Todo indica que al bloqueo le queda poco, pero no sé cuánto demore en restablecerse un funcionamiento pleno... “. Sin embargo, ello no obsta para que una vez superada la emotividad inicial del momento, sin dejar de manifestar la felicidad compartida con millones de cubanos al ver a los tres héroes regresando a casa, resulta tarea complicada intentar un análisis, dada la magnitud y el impacto de la multi noticia.

En el marco de las relaciones internacionales, tal vez lo primero sería decir lo obvio: la medida clausura definitivamente la guerra fría en el hemisferio occidental, 25 años después de la caída del Muro de Berlín. No había soporte ni validez jurídica en los argumentos estadounidenses para mantener una situación creada en un momento  de bipolaridad rígida del sistema internacional. Valdría sí, decir que los intentos de Estados Unidos por apoderarse de Cuba se remontan hasta 1801 cuando era presidente de ese país Thomas Jefferson.

En su discurso, el presidente Obama dijo algunas cosas interesantes.  Empezó reconociendo que el bloqueo y la ausencia de relaciones diplomáticas eran un “enfoque obsoleto” que “fracasó” en el intento de promover los intereses de Estados Unidos. Aunque recordó a Playa Girón, dijo que su país ha apoyado la democracia y los derechos humanos en Cuba. Debe ser por eso, que tan pronto conocerse la noticia, renunció a su cargo Rajiv Shah, administrador de la Agencia estadounidense  para el Desarrollo Internacional (USAID), organismo del gobierno de Estados Unidos que tras la pantalla de la cooperación para la democracia, financia acciones de desestabilización e injerencia en el mundo, fracasando en Cuba una y otra vez.

El presidente estadunidense hizo una relación de medidas adoptadas por los gobiernos de su país durante más de medio siglo, reconociendo que ningún otro país ejecuta tal tipo de acciones y aceptando que todas ellas fracasaron, si se considera que la revolución bajo la conducción de Fidel y Raúl Castro continúa en el poder. En paralelo, habría que decir que el fracaso de estas medidas, no impide que el gobierno de Estados Unidos las implemente hoy contra Irán y Rusia. 

Obama reconoció el desarrollo de  Cuba en materia de salud y valoró altamente la posibilidad de que estadounidenses y cubanos trabajen juntos en materias como salud, inmigración, antiterrorismo, tráfico de drogas y respuesta a catástrofes. Encomió el trabajo conjunto de ambos países en la lucha contra el ébola.

A continuación, planteó su nueva política para tratar de torpedear la revolución cubana a través de métodos “light” que no causen tanto rechazo en la comunidad internacional, “…podemos hacer más para apoyar al pueblo de Cuba y promover nuestros valores mediante la participación”, considerando que el “aislamiento no funcionó”.

Informó que revisara la presencia de Cuba en la lista de países que promueven el terrorismo, a todas luces una aseveración absurda y sin fundamento y enumeró las primeras medidas de liberalización económica de las relaciones, todo lo cual significan importantes, pero aún insuficientes pasos en el camino hacia el fin del bloqueo.

Con el cinismo y la soberbia  típica de los presidentes estadounidenses dijo que no dudaba que seguían existiendo “…barreras continuas para la libertad de los cubanos comunes. Los Estados Unidos creen que ningún cubano debe enfrentar acosos, arrestos o golpizas simplemente porque ejerce un derecho universal de expresar su pensamiento, y continuaremos apoyando a la sociedad civil en ese asunto”: Debe ser que no ha tenido tiempo de leer los noticieros de su país y tal vez no sepa lo que ha ocurrido en Ferguson, Cleveland o Nueva York.  Como dice la jerga popular “Debería arreglar la casa, antes de predicar en hogar ajeno”

Pero bueno, a pesar de los alertas necesarios, en el marco de comprensión de las limitaciones de un presidente estadounidense, es bueno aceptar la valentía de Obama, cavando la fosa para enterrar el cadáver de una política de agresión, violatoria del derecho internacional que no funcionó.

Muchos se preguntan, ¿por qué el presidente de Estados Unidos toma tal decisión en este momento? Pienso que las respuestas están en el análisis de la situación geopolítica internacional, sin obviar algunos elementos de la política interna de Estados Unidos. Daremos algunas opiniones al respecto.

Las nuevas generaciones de cubano americanos rechazan mayoritariamente el bloqueo, tal como el propio presidente reconoció en su discurso, en ese sentido el tradicional lobby cubano de Miami se ha debilitado en términos de apoyo financiero y electoral a las campañas de los partidos políticos. Obama, ha estimado que hoy, puede prescindir de quienes en el pasado jugaban un papel decisivo en las elecciones de Estados Unidos como se manifestó en el colosal fraude electoral que le dio el triunfo a George Bush frente a Al Gore.  Por otro lado, empresarios de todo tipo, pero, de manera particular del sector agrícola del sur de Estados Unidos, han incrementado sus vínculos con Cuba. Son estados que se caracterizan por su alta producción de alimentos  y consideran a Cuba un mercado natural  para una producción que está siendo desplazada sobre todo por Brasil Argentina y otros países. Finalmente, el peso de 10 editoriales del New York Times, demostrando la obsolescencia del bloqueo, eran expresión de un poderoso sector que no representa sólo a los magnates de los medios de comunicación, también  a algunos de los más poderosos lobbystas vinculados al sector empresarial y financiero que ningún presidente puede obviar.

En el plano internacional, la votación anual en el seno de la Asamblea General de la ONU mostraba a un Estados Unidos aislado, solo apoyado por Israel. Pero, se debe recalcar que ha sido trascendental en los últimos años  el soporte unánime de una América Latina y Caribe unidos que una y otra vez, de manera colectiva a través de los mecanismos multilaterales o de forma individual manifestaron al presidente de Estados Unidos la inconveniencia de seguir manteniendo el bloqueo.

En este contexto, influyó el incremento de la relación mutuamente ventajosa de América Latina y el Caribe con Rusia y China. Mientras los presidentes de esos países Vladimir Putin y Xi Jinping  se paseaban por la región manteniendo y elevando los vínculos multilaterales y bilaterales, Obama debía dar cuenta en cada reunión, del bloqueo a Cuba y las migraciones. En el último mes, le apuntó a ambos temas, avanzando en la desactivación de dos conflictos que le permitirán desplegar una alfombra suave por donde podrá caminar más seguro a la Cumbre de las Américas de Panamá en el venidero abril de 2015.  Tal vez, sea  ésta la manera que Obama ha decidido para volver a una región que tradicionalmente ha sido su aliado seguro en el tablero global

En los tiempos modernos, frente al desatado individualismo, el consumismo desenfrenado y las prácticas putrefactas de la democracia corrupta, una vez más, Cuba se yergue enhiesta enarbolando sus principios, valores, su dignidad y honor. Que nadie le arrebate esta victoria, que nadie se haga dueño de un combate que los cubanos han librado por décadas al precio de su sacrificio y de la sangre de algunos de su mejores hijos.

Tal vez hoy, los cubanos canten una vez más junto a Silvio: “Dicen que me arrastrarán por sobre rocas cuando la revolución se venga abajo, que machacarán mis manos y mi boca, que me arrancarán los ojos y el badajo, será que la necedad parió conmigo, la necedad de lo que hoy resulta necio: la necedad de asumir al enemigo, la necedad de vivir sin tener precio. Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui allá dios que será divino. Yo me muero como viví”.

sergioro07@hotmail.com
Publicación Barómetro 


BASTIONES DE LA CUBANÍA ANTE EL SMART POWER DE OBAMA - EWM

Desde EEUU
11/Enero/2015


Bastiones de la Cubanía ante el “smart power” de Obama
Por: Ernesto Wong Maestre

Después de violar por cinco décadas y media los principios y normas del derecho internacional público, con el férreo bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por diez gobiernos delincuentes de Estados Unidos contra el pueblo cubano, sin haber podido vencerlo, doblegarlo o subordinarlo, el actual gobernante estadounidense Barack Obama ha decidido emprender una nueva estrategia de relacionamiento con el gobierno revolucionario y socialista de Cuba que ha asumido el reto. Esa dinámica alcanzó su máxima expresión este miércoles 17 de diciembre en horas del mediodía cuando desde la Casa Blanca en Washington y desde el Palacio de la Revolución en La Habana sendas alocuciones del más alto nivel político, cautivaron la atención mundial, desde las cumbres bolivianas hasta las estepas siberianas.

La sorpresa para la gran mayoría de los millones de habitantes que se asombraron del anuncio del “restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos” es resultado directo de la asimetría y desequilibrio histórico entre el caudal de mentiras que las transnacionales imperiales de las noticias y las informaciones han vertido sobre Cuba  y la difusión modesta, pero creciente, de la “verdad verdadera”, como nos decía el Comandante Supremo Hugo Chávez, que la Isla de la Libertad logró mostrar sistemáticamente, aunque con reducidos recursos, por todo el mundo, junto a millones de amistades y cientos de movimientos sociales, en los últimos veinticinco años, practicando la solidaridad internacional mutua y mostrando por diferentes vías la realidad concreta de la sociedad cubana y sus posiciones de principios inclaudicables.

A pesar de la asimetría y del desequilibrio mediático, del vigente bloqueo anticubano, y de las presiones de las fuerzas ultraderechistas estadounidenses partidarias del “poder duro” en política exterior, la voluntad política de las fuerzas progresistas mundiales se impusieron parcialmente en la larga batalla, y todas apreciaron el retroceso y reacomodo imperial ante la resistencia y avance de Cuba y de sus aliados estratégicos, como Venezuela, China, Rusia, los hermanos del ALBA, y los aliados del Caricom, de los africanos de la SADC y de otras lejanas tierras. 

A partir de 2015 Cuba se seguirá enfrentando también a otras y diversas operaciones generadas por el “smart power” o “poder inteligente” de Obama con el cual continúa desconociendo el derecho del pueblo cubano a la autodeterminación y pretende seguir inmiscuyéndose en los asuntos internos cubanos, ahora “diplomáticamente” desde la Isla, como él mismo lo expresó el pasado 17 de diciembre cuando trató de justificar su decisión de reestablecer las relaciones diplomáticas con el gobierno cubano. Solo le faltó decir públicamente que para introducirse abiertamente en Cuba debió liberar a los tres Héroes cubanos a quienes debió haberle pedido perdón por haberles hecho pasar prisión sin haber cometido los delitos imputados en juicios amañados y corruptos, donde las propias autoridades del ejecutivo estadounidense expresaron que ninguno de los Cinco cometieron espionaje ni causaron daños a esa Nación.

Esas cinco décadas de prepotencia imperial, de sabotajes, terrorismo y asesinatos contra el pueblo cubano; de bloqueo que le ha costado a Cuba un millón de millones de dólares, y los más de medio millar de intentos de magnicidio contra el máximo líder cubano, son ahora objeto del olvido de las transnacionales de la noticia y tratados de minimizar en la campaña diseñada por el equipo del “smart power” para alcanzar sus renovados objetivos contrarrevolucionarios desde Cuba, sobre todo en esta época de pérdida acelerada de la hegemonía estadounidense y de condiciones económicas inapropiadas para aplicar unilateralmente “el poder duro”..

La fortaleza con que Cuba arriba a la incipiente  normalización de las relaciones con EEUU tiene su gran base en esa cubanía, síntesis de la cultura cubana revolucionaria y socialista, rescatada y fortalecida por la Revolución, la cual ha sido el componente principal del bastión defensivo para vencer a ese Complejo Militar-Financiero-Comunicacional imperial.

La cubanía junto a la extraordinaria inteligencia del pueblo, han sido y serán escudos y lanzas  de la revolución socialista, en la “Llave del Golfo” como antaño se le decía a Cuba. Sin dudas, esa posición de alto significado geopolítico, tanto para Cuba como para Estados Unidos lo es también para Rusia y para China, para Brasil y para México, para el resto de las Antillas Mayores y Menores, en fin, para todo aquel actor interesado en que Cuba siga siendo la independiente “Cubita la Bella”, soberana y libre como la logró convertir el Comandante en Jefe Fidel.

Los tres maravillosos atributos de la cubanía en el campo de la política: la unidad integral pueblo-gobierno, la solidaridad internacionalista y los principios justos, constituyen lo esencial de ese bastión inexpugnable para que “el monstruo revuelto y brutal” no caiga –como alertó José Martí- con esa fuerza más, sobre el resto de las naciones hermanas de América Latina y el Caribe.

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Publicación Barómetro


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