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LA INCITACIÓN DE UN CAPITULO DESBOCADO - JAH

Desde Venezuela
Fecha: 11/Julio/2016


La Incitación De Un Capitulo Desbocado
Por Jesús Arenas Hernández

“Todo el mundo es infeliz si tiene deudas inmortales”
(Anónimo)

Las fiestas son abundantes y necesarias para mantener a un determinado grupo de exorcistas del mercado global. A tal fin hay que repetirlas con frecuencia, por todos los medios existentes, excitados por la publicidad venenosa desplegada, adosarlas al almanaque diario y desplegarlas como agua desbordada. Nada importa si estas alegrías consumistas manipulan los sentimientos de los desprovistos consumidores, por cuanto lo que interesa es la satisfacción del mercado capitalista. Desde la aurora de su nacimiento el sujeto recibe la andanada bautismal del consumismo. El estigma es gastar lo que no se posea, castrar prioridades para dar la bienvenida al nuevo miembro de la cofradía del consumo.

Genéticamente todos somos consumidores compulsivos; la diferencia estriba en que unos vienen mesurados y otros exagerados. Pero, aunque no contenga en su conciencia esa tara enfermiza de posesión, el camino del adoctrinamiento ya está pavimentado para inducirlo a adorar la rentabilidad como único medio de existencia. La orden emana del dueño absoluto del mercado, que es un monstruo locuaz de millones de tentáculos y millares de cabezas, respaldado por acólitos fanáticos, metalizados e inclementes, mimetizados en los lugares más estratégicos del planeta. Crece la ansiedad y avidez consumista. El sujeto se envenena por dentro de insatisfacciones permanentes, se transforma en un coleccionista de basura prefabricada.

Su existencia mínima de setenta años es insuficiente para colmar el saco de las ambiciones abiertas por la propaganda, la fábrica de esclavos azuzada por los consorcios mercaderes. En ese recorrido inconformista, el mercado lo cosecha porque le ha cegado la conciencia, le ha trastornado la visión de las proporciones y el sentido de las cantidades. El plan orquestado es impedirles crecer como valor y someterlo por la esclavitud del gusto. Los amos del poder de explotación son indiferentes ante esa violencia visceral que envenena hogares y naciones. La ambición de posesión causa distorsiones sociales e inquietudes desiguales. Insertan al humano, el porcentaje, la comisión, la bolsa, el valor de compra, que son, entre otras, escalera infinita de caracol que beneficia el bolsillo del capitalista.

La dictadura del sistema consumista no solo amenaza con destruirnos y saturarnos de chatarras los espacios, sino empujarnos hacia un esnobismo alocado, que agobia, causa frustraciones e incita las pasiones de la glotonería y la propiedad de las inutilidades. Millares de artículos chatarra se acumulan en las estanterías del mercado inconsciente, provenientes de los deseos individuales acumulados, como producto final de una publicidad pervertida. Esperan al adicto, preparado por esa propaganda exorbitante, abrumadora y agresiva. La desproporción de los argumentos elaborados en laboratorios tecnológicos, atosigan con fuerza brutal la resistencia del necesitado, aumentando la perniciosa costumbre de poseerlo todo para estar a tono con la sociedad. Es la maquinaria traga moneda en acción.

Creada la apetencia, el mercado sacia a sus empresarios capitalistas. Convertido el hombre en un simple objeto de consumo que dona sus sudores diarios, frente al horno en su propia cremación. El mercader ha triunfado al imponer la moda, colocar su chucherías y someter al usuario, convirtiéndolo en devoto complaciente de su autodestrucción. Manipulado el humano, cuando surgen incontinencias del mercado, explota en su alma esa violencia previamente inducida por los inmorales de las bolsas, al inyectarles el morbo de las necesidades apremiantes. ¿Con qué autoridad moral pueden las sociedades enfermas de consumo, exigir a los Estados la plenitud de sus anhelos posesivos si no ha logrado controlar sus ambiciones personales?.

El agiotismo internacional regido por los grandes capitales de los países imperiales mantiene su cordón umbilical alrededor del cuello de los pueblos sometidos bajo su dominio asfixiante y explotador. Ninguna palabra sobra para expresar la epidemia  que azota a la humanidad actual bajo un sistema de mercado imperante y degollador. Aquel Dios de la Virtud ha sido desplazado por el Dios del mercado mercantilista en poder del Señor de los Mercados, decorado por el sacrificio de los anillos de miseria que circundan el planeta. Testigos presenciales somos de las rebajas en España y de la exigencia coprófaga de los Fondos Internacionales despiadados e inmisericordes con el hambre de los pueblos.

La solución, aunque lejana, se estrecha cada vez más, no por la piedad de los explotadores de oficio, sino por el cansancio provocado en la naturaleza. A la hora de rendir cuentas, el capitalismo no ha logrado complacer sino individualidades, acrecentar riquezas personales en perjuicio de un colectivo que aún espera su reivindicación. El mercado global ha colocado la bota humillante sobre la cabeza, hundiendo a quienes con menores recursos pretenden competir para sobrevivir. El tamaño del poder oscurece las esperanzas de las naciones en desarrollo y asesina la voluntad soberana de los miserables de la tierra. `Parafraseando al comandante Chávez. “No cambiemos el mundo, cambiemos el sistema”

Pero, tal parece los pueblos domeñados no aprenden. Vemos la cercanía de la desaparición del pudor en las finanzas. Un país potencia tiene en ciernes el posible arribo de un gran cacao del agiotismo: Trump. Sus agudos ojos políticos solo avizora una reanudación de la explotación humana mediante un despectivo trato a los inmigrantes. Su consigna se parece mucho a aquella que escuchamos los venezolanos de cierto personaje empresarial: “especulo pero doy trabajo” otro aforismo mercantilista de aplicar la humillación con propósitos definidos de enriquecimiento fácil. Aunque representan la minoría mundial su poder inmenso subyuga a los pueblos mediante una globalización personalista y descarada.

fundapoder@hotmail.com
Publicación Barómetro
internacional.barometro@gmail.com


EL MERCADO DE LA POLÍTICA - AMM

Desde Argentina
Fecha: 28/Jun/2015


El mercado de la política
Alberto Medina Méndez

Si bien para algunos pocos es muy evidente que la política no es más que un mercado como tantos otros, lamentablemente, la mayoría de los ciudadanos no logra asumirlo y espera que su comportamiento sea diferente sin comprender sus reglas más básicas y elementales.

Como en todo ámbito en el que se encuentran la oferta y la demanda, la política termina descubriendo un punto de equilibrio. Siempre esa armonía es inestable, un mero acuerdo transitorio en constante mutación. Cualquier movimiento leve conduce a la búsqueda de un nuevo punto de confluencia.

Si se entiende que la política es un mercado, es mucho más fácil vislumbrar que el resultado que se obtiene hoy no es más que el producto de lo que la sumatoria de oferentes y demandantes lograron acordar en un instante.

Un ejemplo omnipresente es el de las propuestas de campaña. Un sector de la sociedad se suele quejar diciendo que los candidatos no plantean propuestas concretas. Algunos dirigentes hasta se animan a enumerarlas, pero jamás son demasiado específicos para describir como las concretarán.

Sin embargo parece que quienes demandan ese tipo de exigencias a los políticos no son los suficientes. De lo contrario los candidatos se tomarían en serio la cuestión y le dedicarían más energías a ese reclamo.

En realidad, no hacen propuestas precisas, ni dicen como las realizarán porque eso no es suficientemente valorado por los ciudadanos.  Es probable que esto explique porque unos y otros, políticos y ciudadanos, se comportan de un modo relativamente similar.

No vale la pena pedir algo que igualmente no otorgarán dicen los ciudadanos, mientras los políticos afirman que no tiene sentido proponer algo que tampoco es determinante. Todo funciona de este modo y seguirá así. No existen estímulos suficientes para que se modifiquen esas actitudes.

Un "mercado libre", eventualmente, optimizaría los resultados colocándolos en su máximo punto de eficiencia. Pero claro, la actividad política no ha quedado exenta de la corriente intervencionista que rige esta era.

Es factible que la política del presente funcione de un modo ineficiente e inadecuado porque sus reglas han sido permanentemente manipuladas por quienes ostentan el poder y establecen esas normativas intencionalmente.

Se trata de un espacio brutalmente intervenido, absolutamente regulado, que instaura pautas que impiden, deliberadamente, la indispensable competencia. La extensa nómina de interferencias que exhibe este mercado político explica la escasez de alternativas. Por eso la gente termina optando entre lo disponible sin tener chances de ejercer legítimas elecciones libres.

Si se esperan progresos en la materia, resulta vital disminuir los obstáculos de acceso a la política y fomentar una verdadera competencia, esa que impulsa a brindar lo mejor para que los ciudadanos tengan opciones.

Como en todo mercado, los oferentes hacen lo que sea para satisfacer las pretensiones de la sociedad. No lo harán por altruismo, bondad natural o integridad personal, sino porque de lo contrario, siempre se corre el riesgo de que otro irrumpa en la escena y logre interpretar mejor las demandas.

El régimen actual solo encierra a los "consumidores" sin otorgarle salidas. Pero esto tampoco es casualidad. Los dueños del sistema se han ocupado de bloquear intencionalmente a los potenciales nuevos dirigentes.

Es por esa razón que existen muchas legislaciones en las que los partidos políticos tienen el monopolio formal de la representación. En ellas, los ciudadanos no pueden siquiera postularse sino pertenecen a una facción.

Como sucede en otros mercados, los oferentes intentan eliminar adversarios recurriendo a restricciones legales que les permitan limitar la oferta. Para hacerlo, utilizan argumentos que hasta parecen razonables.

Un caso emblemático, cuya comparación es pertinente, es el de los industriales nacionales  que se amparan en la sinuosa justificación de las posibles fuentes de trabajo perdidas para evitar que sus rivales extranjeros puedan ofrecer productos de mayor calidad o mejor precio. Esos pseudo empresarios apelan al tráfico de influencias para impedir que ingresen nuevos actores y su herramienta predilecta son las barreras aduaneras.

La política no es diferente. Los dirigentes contemporáneos, se ocupan de establecer normas que le garanticen la exclusividad de la representación. De hecho, los partidos mayoritarios acuerdan esas reglas para repartirse las porciones de poder. Listas sábanas, sistemas complejos de elecciones, de fiscalización, pisos mínimos para obtener representación, personería política con limitaciones de tiempo, cualquier instrumento es eficaz para quitar del camino a cualquier entrometido que quiera modificar el esquema vigente.

Si se espera que la política cambie, habrá que flexibilizar sus reglas, para que sean muchos los que deseen participar y puedan hacerlo sin una burocracia que se interponga. Si los ciudadanos tienen más poder, dispondrán de una mayor cantidad de alternativas para seleccionar. Nada asegura la perfección, pero esa dinámica incentivará a los postulantes a ser mejores e intentar seducir de otro modo a su potencial electorado.

Si se sigue creyendo que la política es solo servicio a la comunidad y que debe ser un apostolado vocacional, no se ha comprendido la naturaleza de las transacciones entre individuos. Ningún problema puede ser resuelto si antes no se comprende su dinámica. Si se quiere que la política sea el motor del cambio se debe entender primero que también es un mercado.

albertomedinamendez@gmail.com


CUANDO EL DEMONIO FINGE CONVERTIRSE EN ÁNGEL, ALGO ESTA TRAMANDO - NEF

Desde República Argentina
Fecha: 24 / Febrero / 2015


Visión sobre las tratativas entre Cuba y EEUU
Cuando el demonio finge convertirse en ángel algo, está  tramando
Por: Norma Estela Ferreyra

Por más de medio siglo los cubanos soportaron un acto criminal, ejecutado por los EEUU, como fue el “bloqueo” que todos conocemos. Seguramente, muchas personas tuvieron que pagar el precio de la libertad  e independencia cubana, con la que soñaron Fidel y nuestro “Che” Guevara, quien dijo en una ocasión: “a ellos no hay que creerles ni un poquito así” y juntó su dedo índice al pulgar, para graficar a la “nada”. Esto es una verdad más grande, que el planeta tierra.  Y hoy, menos que nunca, debemos perder el significado de esas palabras, ni de ese gesto.

Por favor, cubanos, no crean en ellos. No cedan a la aparente magia, de los repentinos milagros políticos.

Hace mucho tiempo, que no confío en los cambios bruscos que salen de la galera, porque sé que algo malo, se esconde detrás de todos ellos. Hay verdades y conclusiones, que suelen aparecerme de golpe en el cerebro. Y por eso, sé  que este giro abrupto en las relaciones bilaterales de Cuba con EEUU, es peligroso. Entonces reflexiono y logro pensamientos que casi siempre, resultan acertados.  Más bien, digo que he aprendido los pasos de estas mafias secretas, que azotan a toda la humanidad de una u otra forma, usando la mentira, el teatro, la invasión criminal, la provocación, el soborno, la amenaza, el asesinato, la contaminación del planeta y tantas otras cosas, de las que se sirve esa minoría que llamamos “poder mundial” y que se oculta en las sombras. Pero a pesar de su escondite, podemos saber adónde residen: en EEUU, Israel, Inglaterra, Francia, Holanda y Alemania, con la colaboración de otros europeos y de Arabia Saudita.

Comenzaron  a actuar desde hace siglos y pronto, acabarán con su obra más siniestra, que es tomar el control global del planeta. Por ello, están acelerando su paso y sus perversidades. No tienen límites. Y los pueblos son incapaces de defenderse, frente al poderío que representan. Ellos necesitan aniquilar a quienes les estorban, para concretar sus planes de saquear al mundo, esclavizar y lograr que los hombres trabajen para ellos  y sean sumisos. Todo rebelde será borrado de la faz de la tierra. Y lo están haciendo. Por eso es que decidí escribir  una carta, al pueblo de Cuba, y  que dice: Valiente pueblo de Cuba: No les creas nunca, en quienes te sometieron al brutal bloqueo y del que dicen ahora, cínicamente, que están arrepentidos o que fue un error.

Ten en cuenta que  Obama, no es nada ni nadie, sino que es un simple vocero del Poder Internacional, que ahora quiere entrar a Cuba. Por lo que pagaron un precio, que fue devolver a los rehenes. Y todos lo festejamos.  Es posible que cierren Guantánamo, ya no les sirve, porque están el la fase del exterminio directo, ya no de la tortura y la prisión. Pero no te confíes, pues irán por más dolor para los cubanos. No los dejen entrar a su territorio, ni siquiera con una embajada o Cónsul ¿Saben por qué?

Porque sólo quieren ingresar con su caballo de Troya, traer a los cubanos opositores que regresarán o a las multinacionales o simples comerciantes que van a instalarse, con nuevos planes de la CIA, como en las épocas bochornosas de Cuba, anteriores a Fidel. Únicamente así, pueden derrotar a Cuba y ponerla de rodillas nuevamente. Ellos lo saben.

Basta con mirar lo que pasa en el mundo, cuando llegan los llamados “soldados invisibles” o mercenarios que provocan antagonismos, mediante intrigas o un disparo de francotirador y generan enfrentamientos entre dos sectores del pueblo. Veamos lo sucedido con Salvador Allende, en Chile, con los pueblos de África, la llamada “Primavera árabe”, veamos lo que sucede en Siria, Irak y en cada uno  de los numerosos focos bélicos, que en el mundo, están peleando una guerra permanente.

“Divide y reinarás”  es la ley sagrada del Poder Internacional. “Usa a los espías, contrata criminales y luego, hazlos desaparecer” es otra de sus leyes. “La palabra es poderosa y úsala para mentir” es otra ley, que están aplicando mediante  su red global de medios hegemónicos y mentirosos.

Si los dejan entrar a Cuba,  traerán como regalos, muchos juguetes electrónicos y tecnología de punta, para espiarlos y dominarlos, como su DNI inteligente, con espía incorporado, los convertirán en robot, aniquilando su capacidad de pensar. Eso está pasando en mi país y en muchos más. Los medios hegemónicos influirán en el hombre y sus mentiras  lavarán su cerebro. Los niños dejarán de estudiar, sólo harán cosas banales y así, la sociedad será destruida.

Para dominarla necesitan trabajar en el seno mismo de la sociedad  e imponerle sus planes, que son los de unificar al gobierno del mundo, idiotizar, esclavizar a los mansos y asesinar a los rebeldes.

Por favor, no te rindas, no los dejes ingresar, para que puedas seguir diciendo.

 ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

normaef10@hotmail.com
Publicación Barómetro
Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores. internacional.barometro@gmail.com


SURFISTAS SIN OLAS: ¿HA MUERTO AHOGADA LA SOCIALDEMOCRACIA? - NL

Desde EEUU
11/Enero/2015


Surfistas Sin Olas: ¿Ha Muerto Ahogada La Socialdemocracia?
Neal Lawson

¿Está ya muerta la socialdemocracia y, como el proverbial pollo sin cabeza, damos instintivamente vueltas al patio antes de derrumbarnos definitivamente? Si está viva la socialdemocracia, resulta difícil saber cómo o por qué. Examinemos las pruebas. 

No hay ningún partido socialdemócrata a la cabeza en ninguna parte del mundo. Desde luego, hay partidos en el gobierno – como es el caso en Dinamarca, Suecia, Alemania y Francia, por sí mismos o formando parte de una coalición – pero esto sucede por accidente o tiende a ser resultado de los fallos de la derecha. Y en el poder, los socialdemócratas tienden a seguir las medidas de austeridad o de austeridad light. Ningún partido socialdemócrata posee un conjunto de ideas intelectuales y organizativas dotado de contundencia y seguridad que  impulse un proyecto político alternativo. El futuro parece increíblemente sombrío. ¿Por qué?

No es difícil descubrir las razones. La socialdemocracia es una creación del siglo XIX que logró algunos éxitos en el siglo XX, pero está irremediablemente mal preparada para el XXI. Esto se debe a que han desaparecido todas las fuerzas que antaño hicieron fuertes a los socialdemócratas. La experiencia colectiva de la guerra, la existencia de una clase trabajadora unificada, organizada y aparentemente en crecimiento, la inquietante presencia de la Unión Soviética – una amenazadora alternativa al libre mercado que obligaba a grandes concesiones a los patronos que temían que se produjeran revoluciones en Occidente – todo ello se combinaba para garantizar que el capitalismo llegara temporalmente a compromisos históricos con los partidos socialdemócratas.

A toro pasado, esta ‘época dorada’ debería contemplarse como una incidencia pasajera, pero los socialdemócratas han seguido confundiéndola con la norma. Agravan luego este error con efectos demoledores. Al haber perdido sus fuentes externas de poder, se centran casi enteramente en elegir a los ‘líderes adecuados’ que, creen ellos, restablecerán la ‘era dorada’ desde arriba. Se trata de una política tecnocrática carente de movimientos, de toda comprensión del contexto histórico o de la geopolítica que configura las acciones cotidianas tanto de los políticos como de la gente. Los socialdemócratas son surfistas sin olas.

Pero el tiempo no se ha quedado quieto. Los respaldos de la socialdemocracia en el siglo XX no sólo se han evaporado sino que han sido reemplazados por otras fuerzas hostiles. La globalización y la individualización actúan como tenazas que restringen aún más las posibilidades de cualquier renovación socialdemócrata. La globalización – la fuga del capital y la presión a la baja sobre los impuestos y regulaciones que fomenta – señala la sentencia de muerte del socialismo en un solo país. Entretanto, el individualismo y la cultura del turboconsumo hacen difícil la solidaridad social, por decir lo mínimo. En un mundo así, no solo hemos perdido, afortunadamente, el sentido de deferencia que hizo posible buena parte de la socialdemocracia paternalista sino que la buena vida se ha convertido en algo que ha de adquirir el consumidor solitario y no creado colectivamente por los ciudadanos. La inacabable formación y reforma de nuestras identidades por medio de un consumo competitivo destruye el tejido social mismo en el que tiene que enraizarse la socialdemocracia. Pareciera que hoy en día no hay alternativa.  .

La breve mejora de la suerte electoral de los socialdemócratas a mediados de los años 90 en torno a la Tercera Vía, el nuevo centro y el “clintonismo” se consiguieron a costa de una mayor erosión de una base electoral a la que cada vez se ignoraba más. En la errada creencia de que no se podía ir a ningún otro sitio, su apoyo central se trocó por unos valores y una dependencia centrales de un disfuncional capitalismo financiarizado, lo cual acabó siendo espectacularmente contraproducente en 2008, pillándose los socialdemócratas los dedos en la caja neoliberal.

Esta crisis existencial de la socialdemocracia encuentra su expresión última en la crisis continuada del capitalismo. Si la meta histórica de la socialdemocracia consiste en humanizar el capitalismo, entonces la forma en que se han utilizado las finanzas públicas para rescatar a los bancos a expensas de aquellos que son víctimas del capitalismo demuestra la insuficiencia de la posición socialdemócrata.   

Allí donde la crisis ha golpeado con más dureza, han caído los socialdemócratas más abajo y más rápido. Hoy en día apenas existe el PASOK en Grecia. Al PSOE le va mal en España y le ha superado Podemos en las encuestas, ¡un partido que tiene menos de un año de vida! En Escocia, el laborismo se enfrenta a su substitución por los nacionalistas. En todos los demás lugares, los socialdemócratas forcejean mientras barren Europa el populismo y el ánimo antipolítico.

Todo esto resulta evidente. Pero los socialdemócratas parecen incapaces de hacer otra cosa que no sea encogerse de hombros y volver a las mismas ortodoxias. Se dan contra los bordes de los límites fiscales y regulatorios, pero nunca rompen con las constricciones del neoliberalismo. Actúan como si continuaran existiendo las mismas divisiones de clase, siguen dando por hecho su núcleo de votantes y se comportan como si el planeta no fuera finito. Rivalizan por llegar al poder, por empujar palancas que llevan mucho tiempo oxidadas y detenidas. El bagaje del pasado parece demasiado pesado para desprenderse de él. Adoptan la definición de Einstein de estupidez: hacer lo mismo una y otra vez y esperar un resultado distinto. 

Así pues, ¿qué hay que hacer? Los socialdemócratas van a tener que ser valientes – valientes de verdad – o arrostrar la irrelevancia en el mejor de los casos, o la extinción en el peor. Hay tres retos clave. 

El primer reto consiste en redefinir el significado de la buena sociedad. La socialdemocracia lleva centrada demasiado tiempo en lo material. Si, queremos una mayor igualdad, pero ¿significa eso cada vez más consumo en una carrera en la que no se puede vencer? Si el televisor de plasma de los trabajadores no puede ser lo bastante grande, entonces el capitalismo siempre gana. Sencillamente, la cinta del consumo competitivo socava cualquier esperanza de solidaridad social lo mismo que destroza el medio ambiente. En lugar de más cosas que no sabíamos que queríamos, pagadas con dinero que no tenemos, para impresionar a gente que no conocemos, los socialdemócratas van a tener que hablar más de otras cosas: más tiempo, más espacio público, aire limpio, comunidad y autonomía. Esto sugiere una política de límites al horario laboral, de democracia y propiedad en el puesto de trabajo, de renta básica y estrictos controles sobre las emisiones de carbono..

El segundo reto consiste en un desplazamiento radical en términos de internacionalismo. Si el capitalismo ha rebasado la nación, entonces la socialdemocracia no tiene otra opción que hacer lo propio. Tiene que regular y controlar los mercados allí donde dañen a la gente o el planeta. Sí, esto resulta difícil y, sí, significa entregar soberanía. Pero el poder es vacuo si se blande a escala nacional cuando las decisiones económicas se toman en otros países y en otros continentes. Esta política se iniciaría a escala europea en torno a cuestiones como un salario mínimo en todo el continente y la armonización de los tipos impositivos empresariales. 

El tercer desafío es cultural. Los socialdemócratas van a tener que dejarlo correr. No hay lugar para vanguardias elegidas, que hacen cosas por la gente y para sí mismos. Los socialdemócratas van a tener que descubrir su nueva ubicación como una de las fuentes tan solo de empoderamiento para los ciudadanos. En lugar de mover palancas políticas, la tarea consiste en crear plataformas para que la gente pueda cambiar las cosas colectivamente por sí misma. Se trata de un papel más humilde, pero esencial y enteramente posible en la sociedad en red en la que Internet se ha convertido en el nexo principal de la cultura humana. Los partidos tienen que abrirse y desplegarse. Tienen que verse a sí mismos como parte tan solo de alianzas mucho más amplias en favor del cambio, no como depósito único de todo el saber y la acción. Los partidos van a tener que volverse verdaderamente democráticos, restringiendo el poder y creando programas de colaboración en asuntos como energía, préstamos y nuevos medios de comunicación.

Estos desafíos son inmensos y la escala de la transformación enorme. Pensemos en el súbito hundimiento de Kodak y el ascenso de Instagram. ¿Se puede hacer frente a estos retos? Sencillamente, no lo sabemos. Lo que no debemos es subestimar nuestra capacidad de cambio. El declive no es inevitable. La energía está ahí, pero los socialdemócratas van a tener que descubrir nuevas formas de aprovecharla. Todo depende de las decisiones políticas que tomemos. Se puede construir una nueva alianza política entre los pobres en recursos y sus alter egos pobres en tiempo. Pero el reloj sigue su tic-tac y estamos advertidos. .

Neal Lawson (1963) es presidente de Compass, un grupo de presión progresista, y miembro de la consultora de comunicación Jericho Chambers. También pertenece a la junta de organizaciones como UK Feminista y We own it!. En los años 80 trabajó como investigador de los sindicatos y fue asesor de Gordon Brown. Colaborador regular del diario The Guardian y el semanario The New Statesman, es director de colaboraciones en la revista socialdemócrata Renewal y miembro asociado del Instituto Bauman de la Universidad de Leeds. Entre sus libros se cuentan título como Dare More Democracy, The Advertising Effect (con Zoe Gannon) y All Consuming, este último sobre los efectos sociales destructivos del consumismo.


Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

LA GEOPOLÍTICA LATINOAMERICANA, CANALES Y MARIEL - ES

Desde Brasil
11/Enero/2015


La geopolítica latinoamericana, canales y Mariel
Por Emir Sader*

Bastaba la normalización de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, que apuntan hacia el final del bloqueo, para que se movieran las piezas del tablero comercial y geopolítico en la región, con el puerto de Mariel pasando a jugar un rol estratégico. Mariel se volverá beneficiario de las nuevas olas del comercio en el mundo, que incluyen a China y a América latina como sus agentes más importantes.

Sin embargo, otros movimientos proyectan un nuevo dibujo de la geopolítica mundial en la región. El canal de Panamá había cambiado la configuración del mundo, cuando fue inaugurado hace poco más de un siglo. Estados Unidos ha retomado el proyecto fracasado y fallido de Francia de construir el canal y se cerró así una etapa del comercio mundial, abriéndose otra.

Antes del canal de Panamá, todo el comercio y la circulación entre el Atlántico y el Pacífico se hacía a través del Polo Sur, con todo lo que representaba en gasto de tiempo y de recursos. Así que al asumir el proyecto, Washington ha inducido la separación de Panamá de Colombia, para hacer nacer un país que existiera alrededor del canal, bajo tutela norteamericana, que hizo del canal un territorio suyo por cien años.

De esa forma surgió lo que los panameños llaman la “esquina del mundo”, la única vía de comunicación entre los dos océanos más importantes del mundo, conectando sus regiones de más peso en el orden mundial. Aunque EE.UU. demostrara la disposición de hacer con la zona del canal lo que hace hasta hoy con Guantánamo, prorrogando indefinidamente la ocupación, el líder nacionalista panameño Omar Torrijos exigió el cumplimiento del acuerdo y logró que el canal pasara al control del gobierno de Panamá, pero siempre con Washington jugando un rol de supervisión militar sobre la zona.

Conforme el comercio marítimo fue aumentando, así como la dimensión de las naves, el mismo canal de Panamá se fue mostrando insuficiente para dar cuenta de las comunicaciones marítimas entre los dos océanos. Hace ya cuatro años Panamá aprobó –en referéndum nacional– un proyecto de modernización del canal, prácticamente la construcción de otro canal –proyecto concluido por una empresa española, que debe ser inaugurado en el primer semestre del 2015, después de difíciles renegociaciones por el aumento de sus costos–.

Paralelamente se desarrolla un proyecto todavía más ambicioso en términos de comunicación marítima y de rediseño estratégico: la construcción de otro canal entre el Pacífico y el Atlántico, por Nicaragua. El proyecto, alentado por mucho tiempo, por la misma configuración geográfica de Nicaragua, un país con grandes lagos, que pueden ser aprovechados para la construcción del canal, finalmente empieza a concretarse.

La responsabilidad por la construcción y el financiamento es de un millonario chino y su empresa constructora. El proyecto fue elaborado en poco tiempo, quedó listo rápidamente, tuvo la aprobación del gobierno de Daniel Ortega, pero enfrenta dificultades en su implementación.

Por un lado, su construcción cambiará el destino de Nicaragua, que pasará a tener en el canal su principal instrumento de obtención de recursos económicos, con todo su movimiento, además de obras anexas como un nuevo aeropuerto, una zona de libre comercio, entre otras. Por otro lado, algunos movimientos populares se han levantado en contra del proyecto, por las consecuencias que acarreará su construcción. Sin un plan sobre los daños ambientales, sin siquiera empezar las negociaciones con los cerca de 30 mil campesinos que serán desplazados de sus tierras –apenas con la promesa del gobierno y de la empresa china de que tendrán una justa indemnización–, en el momento en que se debiera iniciar la construcción del canal, grandes movilizaciones en las zonas afectadas, pero también en la capital, Managua, han producido enfrentamientos con la policía y varias docenas de presos.

Un proyecto de esas dimensiones y proyección es puesto en práctica sin más medidas preventivas sobre los efectos que su construcción generará, generando hostilidades, en lugar del orgullo de poseer una obra de esa importancia. El gobierno puede seguir respondiendo a las movilizaciones con la policía, pero la ocupación por parte de campesinos de territorios donde debieran estar empezando las obras dificulta concretamente su inicio, obligando al gobierno a negociaciones inmediatas y difíciles con los campesinos, que dicen no aceptar indemnizaciones y querer mantener sus tierras.

La construcción del canal de Nicaragua tendrá muchas consecuencias, empezando por la ruptura del monopolio del canal de Panamá y de la tutela del monopolio de EE.UU. sobre la circulación marítima entre los dos océanos. Uniéndose al puerto de Mariel, va a facilitar el comercio que involucra a países en plena expansión política de sus influencias, así como expansión comercial, como son los casos de China y de Brasil. Representa también la presencia china en el corazón de América latina y el Caribe. Los cambios en el panorama internacional, que hicieron de los acuerdos de los Brics en Fortaleza, Brasil, en julio del 2014, el acontecimiento de política internacional más importante del año, encuentran expresión regional con la inauguración del puerto de Mariel y las obras para la construcción del canal de Nicaragua.

*Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad de Estadual do Rio de Janeiro (Uerj). En Página12, Argentina, 31.12.14




LA ONU Y EL BLOQUEO A CUBA - NS

Desde Uruguay
07/Diciembre/2013


La ONU y el bloqueo a Cuba
Niko Schvarz

Ya podemos anticipar el  resultado de la votación que habrá de  efectuarse el próximo 29 de octubre en la Asamblea General de las Naciones Unidas en relación con el bloqueo que mantienen los Estados Unidos contra Cuba. La potencia imperial y su único aliado en la emergencia, el estado de Israel, perderán una vez más la partida por cifras de rotunda contundencia.. La gran pregunta consiste en saber si algo va a cambiar en la materia o si persistirá esta violación monstruosa de la legislación internacional, que se mantiene desde hace más de medio siglo con total impunidad.

Será la oportunidad número 22 en que el organismo internacional va a debatir  y votar sobre este tema recurrente. Esto ocurrió por primera vez en el año 1992, en que se condenó el bloqueo estadounidense contra Cuba y se exigió su levantamiento, aunque a esa altura ya el bloqueo se venía manteniendo desde tres décadas atrás. Fue la respuesta del imperio a la revolución cubana del 1º de enero de 1959. Más exactamente, el bloqueo se hizo total tras la proclamación del carácter socialista de la revolución, efectuada por Fidel Castro en febrero de 1962, después de fracasada la invasión mercenaria de Playa Girón, que fuera estigmatizada por el Che Guevara en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES) de la OEA en agosto de 1961 en Punta del Este. El objetivo de esta medida, violatoria de toda la legislación internacional, ha sido definido en los siguientes términos: “Se quería rendir por hambre y enfermedades a quienes habían osado convertir un prostíbulo y semicolonia en una nación independiente, culta y solidaria”. El comentario agrega los siguientes conceptos: “Los 11 millones de cubanos eran las víctimas de esta historia. Y el victimario era el imperio, el mismo que oprimía a Puerto Rico, que había robado tanto territorio a México, el predestinado a caer sobre América Latina en nombre de la libertad como lo había denunciado Simón Bolívar, el depredador que se llevaba tres dólares para el Norte por cada uno que supuestamente invertía”.

La historia de las votaciones sobre este tema en la Asamblea General es ampliamente aleccionadora. Es una lección de política internacional. La primera votación, en noviembre de 1992, arrojó como resultado que 59 países condenaron el bloqueo, considerando que la agresión estadounidense afecta a la población de la mayor de las Antillas, es violatoria de las normas del comercio internacional y tiene aspectos por los cuales merece calificarse como un acto de guerra. Se opusieron a la moción solamente tres países: Estados Unidos, Israel y la islita de Palau. En tanto, 71 naciones se abstuvieron en la votación. Veamos cómo evolucionó este último sector.

En la última votación sobre el tema, en noviembre de 2012, votaron reclamando el cese del bloqueo 188 países, mientras que se opusieron los mismos 3 (EEUU, Israel y Palau) y las abstenciones se redujeron a dos: Micronesia y las islas Marshall. Así se completa la nómina total de las 193 naciones representadas en la ONU. De ellas, reiteramos, 188 se pronunciaron a favor de levantar el bloqueo. Es el 97,41% del total de naciones del mundo. No conocemos ningún tema debatido en la Asamblea General que haya concitado una cantidad semejante de sufragios.

Conviene tener presente además varios elementos. Palau es de hecho una base de la marina norteamericana, antes desplegada en Okinawa, Japón. La defensa es responsabilidad de EEUU. Como tal, apoyó la guerra de EEUU contra Irak, en 2003. Las islas que constituyen la Micronesia son un fideicomiso de EEUU, que utilizó sus territorios para sus experiencias nucleares. La defensa externa también está a cargo de EEUU. Otra particularidad es que desde allí, Japón (que antes ocupaba estas islas) lanzó el ataque contra Pearl Harbour, el 7 de diciembre de 1941. En cuanto a las Islas Marshall, compuestas por más de mil islas agrupadas en algunas decenas de atolones (los más conocidos son los de Kwajalein y Bikini) fueron ocupadas por EEUU y un Alto Comisionado, que representa al gobierno de Washington, decide en los temas de seguridad, defensa y relaciones exteriores. Los atolones citados han sido escenario de pruebas nucleares que convirtieron a las Islas Marshall en la zona de mayor contaminación radiactiva del planeta.

El resumen es que el mundo entero reclama el cese inmediato del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y que solo abogan por su mantenimiento la propia potencia agresora e Israel, que emula sus procederes con el bloqueo al territorio palestino de la franja de Gaza. Las abstenciones bajaron drásticamente, y ya en la votación del año 2000  se habían reducido a apenas cuatro. La inmensa mayoría de la humanidad tomó partido en forma decidida. La tendencia continuó a lo largo de las votaciones en este siglo, y permiten vislumbrar qué sucederá en la votación del próximo 29 de octubre, en el curso de la 68ª Asamblea General de la ONU.

El tema ya comenzó a ser considerado en las reuniones efectuadas por el organismo a fines de setiembre. Alrededor de 40 presidentes y representantes de países se refirieron al tema en la discusión general y expresaron su solidaridad con Cuba. La cancillería de este país, a cargo de Bruno Rodríguez Parrilla, presentó en tiempo y forma el proyecto de resolución respectivo, titulado: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. El vicecanciller cubano Abelardo Moreno Fernández  presentó el informe de Cuba sobre dicha resolución el pasado 7 de octubre ante la prensa internacional acreditada en La Habana. En forma demostrativa, dicha presentación no se efectuó en la sede del ministerio, sino en el Cardiocentro Pediátrico “William Soler”, uno de los centros médicos que más sufre el bloqueo por los obstáculos interpuestos a la adquisición de medicamentos, reactivos, piezas de repuestos para equipos de diagnóstico y tratamiento, instrumental y demás insumos. El vicecanciller afirmó que las pérdidas sufridas por Cuba a causa del bloqueo desde su instauración hasta abril de 2013 ascendían a más de un billón (millón de millones) de dólares. Más exactamente, a 1.157.327 millones de dólares, afectando  a la educación, el deporte, la salud y el comercio exterior.

En los informes del gobierno cubano se señala que el presidente estadounidense Barack Obama no cumplió su promesa de normalización del comercio y de las relaciones bilaterales con Cuba (y tampoco lo relativo al cierre de la prisión de la base de Guantánamo, ese puñal clavado en el costado de la isla). El documento del canciller Rodríguez Parrilla establece que Obama duplicó la marca de su antecesor (George W. Bush) en sanciones a empresas estadounidenses y europeas por haber comerciado con Cuba o tramitado pagos.  Señaló que “durante el gobierno del presidente Obama las multas por sanciones ascienden a 2 mil millones 259.732 dólares y duplican las correspondientes a ambos períodos de gobierno de George W. Bush”.

A esta altura nos llega otra prueba de cómo el bloqueo afecta los servicios médicos de Cuba. En el caso, la dificultad para adquirir piezas de repuesto constituye un obstáculo para la calidad de los servicios en el hospital universitario Manuel Ascunce, de la provincia de Camagüey, con sus dos tomógrafos, actualmente averiados, que garantizan la atención médica de aproximadamente cinco mil pacientes por mes. El comunicado detalla las dificultades enormes y los gastos excesivos en moneda libremente convertible para encontrar los medios de reparar el instrumental de alta tecnología afectado, todo ello por efecto del bloqueo. Según el jefe del servicio de Imagenología, el tomógrafo axial computarizado (TAC) multicorte que se utiliza es el único de su tipo en el territorio, y además de prestar servicios a todos los hospitales camagüeyanos, atiende pacientes de Ciego de Ávila, Las Tunas y otras provincias más alejadas. El informe presentado ante la ONU establece que en el año 2013 la empresa cubana exportadora e importadora de productos médicos, MADICUBA S.A., empleó más de 11 millones de dólares en gastos operacionales  adicionales en sus importaciones.

Por lo antedicho, no cabe ninguna duda sobre el resultado de la votación del 29 de octubre. Lo que resta saber es si la 22ª votación será la vencida, y la decisión adoptada por la mayoría abrumadora del organismo internacional será llevada a la práctica de una buena vez.

nikomar@adinet.com.uy
                                                                                                 Publicación Barómetro  17-10-13
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IMPERIALISMO BRITÁNICO, LA CHINA MANCHÚ Y EL COMERCIO DEL OPIO - MAP

Desde Venezuela
29/Julio/2013


Imperialismo Británico, La China Manchú Y El Comercio Del Opio
Miguel Ángel del Pozo

La sociedad americana continental, probablemente, tiende a suponer que el tema de los estupefacientes, comúnmente denominados como drogas, es una realidad de reciente data; es decir, que las producciones de mariguana, cocaína, crack, estimulantes químicos, etc., se presentaron durante la segunda mitad del siglo XX en centros de producción de Perú y Colombia, fundamentalmente, con producciones de la materia prima (léase: hoja de coca) en Bolivia, Perú y Colombia, principalmente. Necesario precisar que la producción de estupefacientes químicos, según dicen, tienen sus centros de producción en México.

La Revolución Industrial que se desarrolló en Gran Bretaña impactó a la industria, a los medios de comunicación, al comercio tanto interno como internacional y las balanzas comerciales binacionales. La propia revolución referida impactó tanto a la estructura económica como a la super-estructura del Estado británico. Ese impacto, a su vez, tuvo sus fundamentales efectos sobre el sistema capitalista nacional británico como su necesaria expansión internacional. El desarrollo de los sistemas navieros británicos, la competencia internacional tanto con Francia como con las Holandas, las necesidades de especias, telas de seda y algodones, té y café, maderas y piedras preciosas, cerámicas y otros productos de consumo necesarios y suntuosos, además, de los impactos negativos que comenzaban a incidir con cierta seriedad en la masa monetaria, obligaron a la Corona británica a diseñar una Política de Estado que le permitiera confrontar sus propias realidades internas tanto políticas como económicas y sociales con la finalidad de equilibrar las contradicciones internas británicas, confrontar los poderes “del continente”, es decir, Francia y Alemania, desarrollar el sistema capitalista en su fachada interna con la acumulación y el desarrollo de la “ciencia y la tecnología”, objetivar las “fortalezas y debilidades” en tanto y cuanto, geográficamente, las realidades implícitas en Gran Bretaña como una isla (Bretaña) y otra isla (Irlanda) que en conjunto conformaban la Gran Bretaña y la necesidad de expandirse como “controladora de los mares” y de las “rutas marítimas comerciales” conjuntamente con el desarrollo de unas fuerzas armadas cuales fueran lo suficientemente profesionales como para ocupar espacios geográficos en países lejanos (léase: India, Malasia, China). Aquella Política de Estado requería de objetivos claros, precisos, que contribuyeran al desarrollo del poder del Imperio británico global. En ese orden y como primer paso, sí se nos permite, Gran Bretaña comenzó su presencia en la India enfrentando las bases comercial-militares de Holanda y Francia asentadas previamente en aquel país-continente derrotando y expulsando aquellos ejércitos continentales europeos, permitiendo a los británicos asentarse, consolidarse y alcanzar acuerdos con las clases dominantes indias. El comercio binacional (sic) entre la India y Gran Bretaña prosperó grandemente entre la “colonia y su centro” permitiendo desarrollar intereses británicos en la India en los sectores textiles, especias y opio, básicamente.

La expansión del Imperio británico hacia el este del continente asiático alcanzó a China permitiendo el desarrollo de un comercio sino-británico cuya balanza de pagos, en su primera fase comercial, se transformó en negativa para el Imperio británico. En frente a esa realidad comercial, Gran Bretaña decidió comenzar la exportación del “opio indio” hacia China buscando revertir aquella balanza comercial sino-británica negativa para el Imperio británico lo cual le permitiría aumentar los contenidos de sus arcas sostenidos sobre la base de la acumulación de “taels de plata” chino conjuntamente con los contenidos de las reservas monetarias en las bóvedas de algún banco británico cual, en fechas recientes, sería señalado en México y Argentina de ser “laundry”, o sea, “lavador de dinero”, procedente del comercio de estupefacientes actuales y continentales americanos.

El comercio del “opio indio” en territorio chino fue tan próspero y de tal magnitud que ambas partes, Gran Bretaña y China, se vieron en la necesidad de darle cuerpo jurídico-legal a dicho comercio después de dos (2) guerras (léase: 1ra. y 2da. Guerra del Opio) conjuntamente con la presencia y expansión de las casas comerciales británicas y aduaneras en territorio chino costero. En ese orden, los primeros acuerdos impuestos por el imperialismo británico al decadente imperio manchú durante el siglo XIX fueron el “Tratado de Nanjing” cual permitió la apertura de los puertos chinos a las casas comerciales británicas y la importante y fundamental consolidación de compañías británicas de exportación e importación en ciudades-puertos como Shanghai, Cantón, entre otros. El segundo tratado fue el “Tratado de Tianjin” cual permitió la presencia británica en la sede del poder del Imperio manchú, Beijing además de la destrucción del antiguo “Palacio de Verano” a las afueras de ciudad-capital, Beijing, cual fuera diseñado y regentada su construcción por la Compañía de Jesús (los jesuitas). En el marco del negocio y comercialización de la importación y comercialización del “opio indio”, Gran Bretaña alcanzó algunos de los siguientes acuerdos: “Obligaciones e impuestos al comercio del opio en las ciudades de Tsingtao, Kwantung, Macao”; “Monopolio del comercio del opio en Hongkong”; “Monopolio del comercio del opio en Macao”; “Prohibición de la importación de semillas de amapola”; “Acuerdo alcanzado entre los diferentes Comerciantes de opio de Shanghai y Hongkong para la supresión del comercio del opio en las provincias de Kiangsu, Kiangsi y Kwaangtung” cual trataremos en este escrito como base para su análisis y fines consiguientes.

El título preciso del tratado es: “Great Britain (Opium Merchants Combines of Shanghai and of Hong Kong) and China”. Agreement relating to the suppression of the illicit sales of native opium in Kiangsu, Kiangsi and Kwangtung Provinces. May 1, 1915” en “Treaties and Agreements with and Concerning China”. Como se puede leer, la fecha del acuerdo en referencia es del año 1915, es decir, habían transcurrido cuatro (4) años desde el derrocamiento de la dinastía manchú y la declaración de la República de China como la primera república en la Historia Política de China. La institucionalidad de la novel república significó el “caos y el desorden” por las confrontaciones entre e intra-provinciales chinas (warlords; señores de la guerra. En América Latina sería la figura del caudillo) que se expresó en los sectores políticos en ascenso, militares provinciales, en los sectores sociales tanto de la clase financiera, burguesa, pequeño-burguesa, los “compradores” y el sector de los obreros chinos adscritos a las fábricas instaladas en China de propiedad de las “14 Potencias”. Aquella realidad obligó, en este concreto caso que estamos proponiendo para su análisis y similitudes correspondientes latinoamericanas, al Imperio británico tomar las previsiones necesarias para mantener su jugoso, fundamental e importante negocio financiero-comercial y cultural-imperialista-dependiente de consolidar el  comercio del “opio indio” y de la supresión de aquel opio que ya se cultivaba en ciertas provincias chinas con semillas de la amapola llegadas de contrabando a territorio chino procedente de la India debido a la alta e importante demanda del más barato “opio nativo chino” frente al importado “opio indio” consumido por los ciudadanos-consumidores chinos y extranjeros enfermos por causa de la dormidera opiácea; aquella realidad en escenario real tenía importantes y fundamentales efectos negativos sobre las “ventas y ganancias” ocasionadas por la venta del “opio nativo chino” a las casas comerciales británicas; es decir, el efecto capitalista de la “oferta-demanda” del “producto nacional chino” era profundamente negativo para las arcas británicas y las correspondientes acumulaciones bancarias hongkonesas al tiempo que tenía sus efectos sobre los paradigmas correspondientes con la política imperialista británica sobre China con, quizás, sus efectos allende las fronteras chinas en otras colonias británicas en Asia y el Pacífico.

En ese orden de ideas, podemos conocer por el título del acuerdo que el contenido de este acuerdo busca imponer sobre la base jurídico-legal aceptada por ambas partes, Gran Bretaña y China republicana, fuertes restricciones sobre el comercio del “opio nativo”, es decir, del “opio chino” que se estaba produciendo, probablemente, en las cercanías y al sur del río Yangtze donde las casas comerciales británicas tenían sus principales asientos comerciales más importantes. Debemos precisar la importante presencia militar británica en China cual estaba conformada por oficiales británicos, soldados británicos y componentes sigh indios. Trataremos de exponer algunos contenidos importantes del acuerdo.

En la exposición de motivos del texto del acuerdo referido se argumentan las razones del mismo. En ese orden, trataremos de describir dichas razones esquemáticamente. El Gobierno de Su Majestad británica conjuntamente con la Cámara de Comerciantes de opio importado de la India de la ciudad de Shanghai y de la colonia británica de Hong Kong expresan sus preocupaciones por el desarrollo del comercio del “opio chino” en detrimento del importado “opio indio” con las correspondientes consecuencias de la acumulación en las bodegas de los mencionados comerciantes británicos en las ciudades arriba referidas de hasta 6000 “bultos” (chests) de opio de Bengala y/o de Malwa que no pueden ser colocados en las provincias chinas en cuestión. (en segunda parte explicaremos como el imperialismo británico impone toda una estructura jurídica a China para controlar el comercio de sus productos básicos como el “opio indio; en este caso, al entrar a competir el importado “opio indio” de Bengala y Malwa con el producto nacional chino, el “opio chino” producido en las provincias chinas mencionadas no solo se perjudica al comerciante británico sino “golpea” a la propia Política de Estado imperialista británica tanto en la realidad de la industria del opio en la India sino a las arcas tanto del “tesoro británico” como las arcas de la banca británico-escocesa. Es decir, la imposición de “una especia de TLC” británico a China obliga a este país, prácticamente, a entregar el destino de sus productos nacionales a los intereses imperialistas británicos).

delpozo14@gmail.com 
                                                                                                 Publicación Barómetro  27-06-13
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