Mostrando entradas con la etiqueta BOLIVIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BOLIVIA. Mostrar todas las entradas

EL PAPA EN ECUADOR, BOLIVIA Y PARAGUAY - NS

Desde Uruguay
30 Agosto 2015


El Papa En Ecuador, Bolivia Y Paraguay
Por Niko Schvarz

La gira que acaba de efectuar el Papa Francisco por Ecuador, Bolivia y Paraguay reviste una importancia excepcional. Quedará en la historia: en su conjunto, y en cada uno de estos países. Se integró con una serie de pronunciamientos sucesivos en favor de sus pueblos y en particular de los más pobres y desfavorecidos, de los indígenas y afrodescendientes, de los marginados y excluidos. Se pronunció en defensa de las políticas progresistas de gobiernos de América Latina, de modo que un medio internacional estimó que “el Papa Francisco imprimió un marco cristiano al socialismo del siglo XXI”.

Abogó sostenidamente en defensa de la Madre Tierra y en apoyo de todos los movimientos ecologistas, vivamente presentes en los grandes actos que protagonizó. Todo ello en el cuadro de una movilización de millones de personas en cada uno de los países visitados, que le brindaron apoyo y afecto, al tiempo que celebraban la tesitura que está adoptando la iglesia católica en estos nuevos tiempos. Con el subrayado de que el Papa pidió perdón públicamente por las actitudes asumidas por la iglesia en el período de colonización del continente, en que se ubicó del lado de los colonizadores.

Ecuador, en “la mitad del mundo”, hacía casi treinta años que no recibía la visita de un Papa: la del polaco Juan Pablo II data de 1988. Francisco fue acogido por una multitud de pueblo y por el gobierno de Rafael Correa en un acto impresionante. De la capital, Quito, voló a Guayaquil, luego regresó a Quito y de allí se trasladó a Bolivia.  Llegó en un momento particularmente tenso de la vida política ecuatoriana, cuando el gobierno de Rafael Correa enfrenta el peligro de una restauración conservadora, pautada por movilizaciones violentas y atentados de una derecha golpista que procura reeditar el intento de golpe de Estado de setiembre de 2010.

La presencia y las palabras del Papa fueron un llamado a la pacificación, a dirimir el conflicto por la vía del diálogo, a tono con lo que ha promovido con reiteración el presidente Correa con el apoyo de todas las fuerzas democráticas y un amplísimo respaldo internacional, particularmente en el ámbito latinoamericano y caribeño. Las palabras del Papa, su mensaje de unidad, de diálogo y de inclusión a todos los niveles, calaron profundamente en el pueblo ecuatoriano, fueron un factor efectivo de distensión, a lo que debe agregarse su exaltación del papel de la familia en la homilía pronunciada en el Parque Samanes de Guayaquil. A la vez significaron un respaldo expreso a la obra transformadora en que está empeñado el gobierno ecuatoriano. A ello se refirió también el Papa Francisco en sus exposiciones públicas, aludiendo concretamente a la disminución sensible del número de pobres, en consonancia con el compromiso del Pontífice con los pobres del mundo. Asimismo estuvieron presentes los logros del gobierno y el pueblo de Ecuador tales como el descenso del desempleo, el aumento de los salarios, la extensión de la enseñanza pública en educación básica y superior,las inversiones en materia de salud pública, elementos todos ellos integrantes de la revolución ciudadana.

En Bolivia el Papa fue recibido por el presidente Evo Morales y por todo su gobierno, y en la misa oficiada en Santa Cruz de la Sierra, en la Plaza del Cristo Redentor, participaron unas 2 millones de personas, una cifra récord. Uno de los conceptos esenciales que vertió fue: “Les pido en nombre de Dios, ¡defiendan la Madre Tierra!”. Dijo que la iglesia debe colocarse al lado de los pueblos, y que son los pueblos los que están llamados a tomar la palabra, ya que el Papa y la iglesia no tienen el monopolio de la verdad, la tienen los pueblos, los olvidados.

Hizo referencia a la soberanía popular, condenó el “colonialismo ideológico”, habló de la fe revolucionaria, de la Patria Grande, dijo que lo que está en juego hoy en América Latina es el sueño de Bolívar y San Martín, al tiempo que enfatizó la necesidad de una plena integración al servicio de los pueblos, “para vivir bien”. Evocando el milagro de los panes y los peces, condenó los “descartes” y el consumismo. En esta homilía pronunciada por primera vez ante miles de indígenas de las etnias quechuas y aymaras que llegaron desde distintas regiones, el Papa se refirió en particular a la situación de las mujeres, que “cargan sobre sus hombros las injusticias que no parecen detenerse”.

Fue en este contexto que pidió perdón a los pueblos indígenas por lo que hizo la iglesia en los siglos pasados, en la época de la colonización, que definió como pecados. Sus otros lemas fueron: ningún niño sin infancia; ningún joven sin oportunidades; ningún campesino sin tierra; los hoy excluidos son el futuro del mundo; es posible cambiar este sistema injusto; la clave es compartir, lograr la participación colectiva, el aporte de cada uno a la obra común. Reiteró que se han cometido muchos pecados contra los pueblos indígenas, y proclamó un NO rotundo a los viejos y a los nuevos colonialismos.

Otros de sus conceptos fueron: una vez más, los pueblos tienen en sus manos la posibilidad de cambiar el mundo; mantengan la unidad en la lucha, la unión latinoamericana por la Patria Grande; por la independencia plena, unir a los pueblos en tareas de paz y justicia; nuestra fe es revolucionaria, es la que propone paz y justicia y nos llevará a la plena independencia. Culminó con el emblema de las 3T: Techo, Trabajo, Tierra.

La globalización de la esperanza

Todos estos temas adquirieron particular relevancia en el II Encuentro de Movimientos Populares con el Papa Francisco, efectuado entre el 7 y el 9 de julio en Santa Cruz de la Sierra, con más de 1.500 participantes de 40 países, convocados bajo el lema de las 3T por movimientos abocados a esos temas y el Pontificio Consejo para Justicia y Paz del Vaticano, acogidos por organizaciones y el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia. Allí se recordó que los movimientos campesinos, negros, indígenas y populares tienen más de 500 años y constituyen hoy un actor principal para cuidar la Madre Tierra y evitar el calentamiento global del planeta. Elogiaron el hecho de que la máxima autoridad de la iglesia haya escuchado sus preocupaciones  y llame en la encíclica papal tituladaLaudato Si al mundo y a todas las religiones a hacerlo también  y a enfrentar la crisis social y ambiental global. Llegaron a este encuentro representantes de movimientos de Europa, Asia, África, de Palestina, Kurdistán. Allí efectuó una intervención de fondo Joâo Pedro Stábile, el conocido dirigente del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil. En el centro del debate estuvo la citada encíclica Laudatio Si del Papa Francisco y el llamado a resistir la exclusión social, la escandalosa desigualdad y la degradación del medio ambiente. Se ha publicado bajo el título: “El grito de la tierra y el grito de los pobres”.

En su intervención en este encuentro, el Papa Francisco expresó que necesitamos un cambio estructural del sistema y modelo dominante, por la enorme injusticia socio-económica global, por la devastación de la Madre Tierra, por la dominación que ejerce una inmoral minoría financiera. Llamó a los movimientos a seguir abonando el proceso de cambio necesario, a seguir sembrando y regando esa semilla y, parafraseando a la Vía Campesina, instó a cambiar la globalización que nos está destruyendo por “la globalización de la esperanza”.

Al término de este encuentro, el presidente boliviano Evo Morales elogió  “la honestidad intelectual y espiritual” del Papa Francisco al pedir perdón a los pueblos indígenas por el papel desempeñado por la iglesia católica en la conquista de América en 1492 y los años siguientes. En sus palabras: “Mi respeto y admiración al hermano Papa Francisco por haber pedido perdón  por el papel de la iglesia y haber sido cómplice de la dominación y opresión, especialmente al movimiento indígena”. Citó textualmente las palabras del Pontífice: “Pido humildemente perdón no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios”.

El Papa concluyó su visita a Bolivia continuando con una tradición iniciada cuando fue arzobispo de Buenos Aires, al ingresar a Palmasola, una hacinada ciudadela carcelaria que alberga 4.500 reos, situada en las afueras de Santa Cruz. Es un penal del tamaño de 34 canchas de fútbol, donde han ocurrido revueltas sangrientas. El Papa escuchó los testimonios de los presos, muchos de ellos sin haber sido condenados en firme por la justicia. Un comentario generalizado señala que “la visita del Papa es lo mejor que puede pasar para que los presos puedan recapacitar”.

En una entrevista con el periodista uruguayo Jorge Gestoso para Telesur, el presidente Evo Morales destacó la trascendencia de la visita del Papa Francisco y señaló las diferencias con la anterior visita del Papa Juan Pablo II en 1988.  Dijo que el mensaje del Papa ha levantado la imagen de la iglesia en el continente y lo asimila a San Francisco de Asís. En la entrevista se pasó revista a los logros del gobierno boliviano en cuanto a la redistribución de la riqueza y el avance a pasos agigantados en la erradicación de la pobreza extrema. Dijo que encontró una similitud de principios con el Papa (no robar, no mentir), en su posición al lado de los pobres y los excluidos y en la necesidad de unirnos para liberarnos en el plano continental. Puede hablarse de una plena comunidad de valores entre el Pontífice y el mandatario boliviano. El presidente también expresó su apoyo a la reanudación de relaciones entre Estados Unidos y Cuba e insistió en la necesidad de poner fin al bloqueo contra la isla antillana.

Padres y misiones jesuitas

Ya en Paraguay desde el viernes 10, también recibido por multitudes y por el gobierno presidido por Horacio Cartes, el Papa instó a bregar por una sociedad inclusiva, por una relación más justa y sin corrupción. Colocó un gran énfasis en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, reclamando “una firme voluntad” para desterrarlos. Se refirió a la situación de los jóvenes y los desocupados, y reiteró el concepto de que no haya niños sin educación, campesinos sin tierra, obreros sin trabajo y gente obligada a emigrar. Hay que crear las condiciones -afirmó- para que exista una igualdad de oportunidades, para que la gente pueda crecer. Necesitamos una economía al servicio del ser humano, para que cada uno pueda vivir dignamente y mejorar su situación. Efectuó una crítica fundada al sistema económico neoliberal, instó a Paraguay a construir una sociedad más justa, y a la iglesia a salir a la calle. Recordó la masacre de Curuguatí, la muerte de los 12 campesinos y algunos policías, en el año 2012, incidente que se utilizó para dar el golpe de estado que destituyó al presidente constitucional Fernando Lugo. El Papa se colocó una remera alusiva a este episodio.

Sobre la recepción que le fue brindada a lo largo de los 13 kilómetros que separan el aeropuerto de la Nunciatura, en el centro de Asunción, se ha hecho la siguiente descripción: “Paraguay, base principal de las misiones jesuitas en Sudamérica y donde un obispo se convirtió en presidente en 2008, recibió ayer al Papa Francisco, que llegaba desde Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, con una festiva ceremonia de tradiciones guaraníes, celebrada bajo lluvia”. Es ésta la última escala de su gira sudamericana. El Papa saludó a niños minusválidos que lo esperaban junto a 60 mil jóvenes que formaban un cordón humano entre el aeropuerto y el Palacio López. También visitó brevemente la cárcel de mujeres Buen Pastor.

Para el domingo estaba prevista una misa campal en la que se prevé la asistencia de unos tres millones de fieles (más que en ningún otro lado)entre ellos cientos de miles de brasileños y de argentinos como él. También oficiará una misa en la basílica de la Virgen de Caacupé, cerca de Asunción, de la cual es devoto desde sus tiempos de arzobispo en Buenos Aires, donde realizó trabajos en barrios pobres poblados de inmigrantes paraguayos.

Cuando el lector recorra estas líneas, ya se sabrá qué ocurrió con estos anuncios. Lo que sí podemos afirmar desde ya es que esta gira del Papa conmovió no solo a los tres países involucrados, sino a toda la América Latina. Otros países ya se han anotado para recibirlo, entre ellos Uruguay. Porque está delineando la imagen de una nueva iglesia católica del siglo XXI.

Publicación Barómetro

Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores. internacional.barometro@gmail.com

TRES ELECCIONES: PERSPECTIVAS EN BRASIL, BOLIVIA Y URUGUAY - NS

Desde Uruguay
Fecha: 10/Nov.2014


Tres elecciones: Perspectivas en Brasil, Bolivia y Uruguay
Niko Schvarz

El segundo turno de las elecciones brasileñas coincide en fecha (26 de octubre) con la primera vuelta de las elecciones uruguayas, y ambas estarán precedidas por las elecciones del 12 de octubre en Bolivia, en que auguramos una amplia victoria de Evo Morales desde la primera instancia. Confiamos asimismo en que en las otras dos elecciones prevalecerán las fuerzas de izquierda y progresistas que graban su sello en la nueva América Latina y caribeña desde el inicio del nuevo siglo y milenio. Veamos el caso de Brasil, donde el proceso electoral se puso en marcha el 5 de octubre.

Dilma Rousseff, candidata del PT a la reelección presidencial, se situó a la cabeza en esa primera vuelta. Obtuvo 43:267.438 votos, el 41,59% del total, aventajando a Aécio Neves, del Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB), que alcanzó 34:897.146 votos, el 33,55%. La ventaja de Dilma es pues de 8:370.292 votos, ligeramente superior al 8% del total. En tercer lugar se situó Marina Silva, con 22:176.613 votos, el 21,32%, quedando fuera del ballotage. Ella asumió la candidatura del Partido Socialista Brasileño (PSB) tras el fallecimiento en accidente aéreo de su candidato original Eduardo Campos, y se desplomó en la fase final de la campaña, que había iniciado en forma destacada. En cuarto término se ubicó Luciana Genro, del PSOL, con 1:612.186 votos, el 1,55%. Otros siete candidatos (del Partido Verde, Partido Comunista Brasileño y de los que responden a las siglas PSC, PSDC, PSTU, PRTB, PCO) obtuvieron cada uno menos de 1% de los votos. La abstención fue del orden de un 20%, ya que de un total ligeramente superior a los 142 millones de inscriptos sufragaron 115:122.511, o sea un 80,61% del total.

El 5 de octubre se eligieron además los gobernadores de los 27 estados, un tercio del Senado (o sea que se renovaron 27 de sus 81 miembros) y la totalidad de la Cámara de Diputados de 513 integrantes. Se instalaron 450 mil colegios electorales y –dato muy importante– 200 puestos de votación en el exterior. Se utilizó un método de identificación biométrica, con huella dactilar del elector, que funcionó adecuadamente.

El PT participó en la elección con la coalición denominada Com a Força do Povo, junto al Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) del candidato a la reelección como vicepresidente Michel Temer, al Partido Democrático Trabalhista (que fuera el partido del presidente Joâo Goulart), del Partido Comunista do Brasil y de los identificados como PSD, PP, PR, PRB, PROS, 9 en total. Esa coalición ganó la mayoría de las gobernaciones estaduales que se definieron en el primer turno, que fueron la mitad. Corresponden a Fernando Pimentel, del PT, en Minas Gerais, elección muy significativa porque es el segundo estado más poblado, del cual Aécio Neves fue gobernador, y allí el PT nunca había ganado; además en ese estado Dilma sobrepasó a Aécio. Se agregan: Paulo Hartung, del PMDB, en Espíritu Santo; Rui Costa, del PT, en Bahía; Renan Filho, del PMDB, en Alagoas; Flavio Dino, del PC do B, en Maranhâo; Pedro Taques, del PDT, en Mato Grosso; Wellington Dias, del PT, en Piaui; Raimundo Colombo, del PSD, en Santa Catarina; Jackson Barreto en Sergipe y Marcelo Miranda en Tocantins, ambos del PMDB.

Por su parte, el PSDB obtuvo una victoria muy destacada en Sâo Paulo, el estado más poblado, donde fue reelecto Geraldo Alckmin y el PT entró tercero. También ganó en Paraná con Beto Richa, mientras en Pernambuco venció Paulo Cámara del PSB.

En la Cámara de Diputados, que se renovó en su totalidad, la bancada del gobierno mantiene la mayoría. Allí el PT obtuvo la mayor bancada, con 70 diputados, junto con el PMDB, que alcanzó 66 representantes. Entre los 9 partidos que integran la coalición oficialista sobrepasan la mayoría absoluta, con 294 entre los 513 diputados. En el Senado se mantiene la mayoría del gobierno. En ese caso el PMDB, con 18 escaños, se constituye en la mayor fuerza política, en tanto el PT logró12 senadores.

Será ésta la cuarta vez consecutiva que el PT debe concurrir a una segunda vuelta para ganar las elecciones presidenciales. Dilma Rousseff dijo que, como Lula, se compromete a hacer un segundo gobierno mucho mejor que el primero. Emir Sader señala que los brasileños se pronunciarán “entre su pasado, el retorno a un gobierno muy cercano al de Fernando Henrique Cardoso, o su futuro la continuidad y profundización de los gobiernos de Lula y Dilma. La disputa está abierta”.

nikomar@adinet.com.uy

Publicación Barómetro 13-10-14
Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores.Gracias. internacional.barometro@gmail.com
                                                                                                      

SOLO SE OYE EL RUIDO LAMENTABLE DE LAS PEQUEÑAS AMBICIONES Y DE LOS GRANDES APETITOS - AGL

Desde Bolivia
01-febrero-2014


“Solo se oye el ruido lamentable de las pequeñas ambiciones y de los grandes apetitos”
Álvaro García Linera

Intervención ante el IV Congreso del Partido de la Izquierda Europea, celebrado en Madrid en diciembre de 2013.

Muy buenas tardes a todos ustedes. Permítanme celebrar este encuentro de la izquierda europea y a nombre de nuestro presidente Evo, y a nombre de mi país y de nuestro pueblo, agradecer la invitación que nos han hecho para compartir un conjunto de ideas, de reflexiones, en este tan importante Congreso de la izquierda europea. Permítanme ser directo, franco pero también propositivo.

¿Qué vemos desde afuera de Europa?

Vemos una Europa que está abatida. Vemos una Europa ensimismada y satisfecha de sí misma. Vemos una Europa, hasta cierto punto, apática y cansada. Son palabras muy feas y muy duras, pero así vemos a Europa.

Atrás ha quedado la Europa de las luces, la Europa de las revueltas, la Europa de las revoluciones. Atrás, muy atrás, ha quedado la Europa de los grandes universalismos que movieron al mundo, que enriquecieron al mundo y que empujaron a los pueblos de muchas partes del mundo a adquirir una esperanza y movilizarse en torno a esa esperanza.

Atrás han quedado los grandes retos intelectuales.

Esa interpretación que hacían y hacen los posmodernistas, que se acabaron los grandes relatos a la luz de los últimos acontecimientos, parece ser que lo único que encubre es a los grandes negociados, y a las corporaciones y el sistema financiero.

No es el pueblo europeo el que ha perdido la virtud ni ha perdido la esperanza, porque la Europa a la que me refiero, cansada, la Europa agotada, la Europa ensimismada, no es la Europa de los pueblos. Esta silenciada, encerrada y única Europa que vemos en el mundo es la Europa de los grandes consorcios empresariales, la Europa neoliberal, la Europa de los grandes negociados financieros, la Europa de los mercados y no la Europa del trabajo.

Carente de grandes dilemas, de grandes horizontes y esperanzas solo se oye, parafraseando a Montesquieu, solo se oye el lamentable ruido de las pequeñas ambiciones y de los grandes apetitos.

Unas democracias sin esperanza y sin fe, son democracias derrotadas, unas democracias sin esperanza y sin fe, son democracias fosilizadas; en sentido estricto no son democracias.

No hay democracia válida que sea simplemente un apego aburrido a instituciones fósiles con las que se cumple rituales cada tres, cada cuatro, cada cinco años, para elegir a los que vendrán a decidir de mala manera sobre nuestros destinos.

Todos sabemos, y en la izquierda más o menos compartimos, un pensamiento común de cómo es que hemos llegado a semejante situación, los estudiosos, los académicos, los debates políticos nos brindan un conjunto de ejes interpretativos de lo mal que estamos y de cómo hemos llegado ahí.

Un primer criterio compartido de cómo es que hemos llegado a esta situación es que entendemos que el capitalismo ha adquirido, no cabe duda, una medida geopolítica planetaria absoluta. El mundo entero se ha redondeado y el mundo entero deviene en un gran taller mundial; una radio, un televisor, un teléfono, ya no tienen un origen de creación sino que el mundo entero se ha convertido en el origen de creación, un chip se hace en México, el diseño se hace en Alemania, la materia prima es latinoamericana, los trabajadores son asiáticos, el empaque es norteamericano y la venta es planetaria.

Esta es una característica del moderno capitalismo, no cabe duda, y es a partir de ello que uno tiene que tomar acciones.

Una segunda característica de los últimos veinte años es una especie de regreso a una acumulación primitiva perpetua, los textos de Karl Marx, que retrataba el origen del capitalismo en el siglo 16/17, hoy se repiten y son textos del siglo 21.

Tenemos una permanente acumulación originaria que reproduce mecanismos de esclavitud, mecanismos de subordinación, de precariedad, de fragmentación, que lo retrató excepcionalmente Carlos Marx.

Sólo que el capitalismo moderno reactualiza la acumulación originaria, la reactualiza, la expande y la irradia a otros territorios para extraer más recursos y más dinero, pero junto con esta acumulación primitiva perpetua, que va a definir las características de las clases sociales contemporáneas, tanto en nuestros países como en el mundo, porque reorganiza la división del trabajo local, territorialmente y la división del trabajo planetario.

Junto con eso tenemos una especie de neoacumulación por expropiación. Tenemos un capitalismo depredador, que acumula en muchos casos produciendo, en las áreas estratégicas, conocimiento, telecomunicaciones, biotecnología, industria automovilística, pero en muchos de nuestros países acumula por expropiación, es decir ocupando los espacios comunes. Biodiversidad, agua, conocimientos ancestrales, bosques, recursos naturales. Eso es una acumulación por expropiación, no por generación de riqueza sino por expropiación de riqueza común que deviene en riqueza privada.

Esa es la lógica neoliberal.

Si criticamos tanto al neoliberalismo es por su lógica depredatoria y parasitaria. Más que un generador de riquezas, más que un desarrollador de fuerzas productivas, el neoliberalismo es un expropiador de fuerzas productivas, capitalistas y no capitalistas, colectivas, locales, de sociedades.

Pero también la tercera característica de la economía moderna no solamente es acumulación primitiva perpetua, acumulación por expropiación, sino también subordinación. Marx diría la subsunción real del conocimiento y la ciencia a la acumulación capitalista, lo que algunos sociólogos lo llaman la sociedad del conocimiento. No cabe duda, esas son las áreas más potentes de las capacidades productivas de la sociedad moderna.

La cuarta característica y cada vez más conflictiva y riesgosa es el proceso de subsunción real del sistema integral de la vida del planeta, es decir, de los metabolismos entre los seres humanos y la naturaleza.

Estas cuatro características del moderno capitalismo redefinen la geopolítica del capital a escala planetaria, redefinen la composición de clase de las sociedades, redefinen la composición de clase y las clases sociales en el planeta.

No solamente está la externalización, a las extremidades del cuerpo capitalista de la clase obrera tradicional, de la clase obrera que vimos surgir en el siglo 19 y principios del siglo 20, que ahora se trasfiere a las zonas periféricas: Brasil, México, China, India, Filipinas, sino que también surge en las sociedades más desarrolladas un nuevo tipo de proletariado, un nuevo tipo de clase trabajadora: la clase trabajadora de cuello blanco, profesores, investigadores, científicos, analistas, que no se ven a sí mismos como clase trabajadora, se ven como pequeños empresarios, seguramente, pero que en el fondo constituyen una composición social de la clase obrera de principios del siglo 21.

Pero, a la vez, también tenemos una creación de lo que podríamos denominar en el mundo un proletariado difuso, sociedades y naciones no capitalistas que son subsumidas formalmente a la acumulación capitalista: América Latina, África, Asia.

Hablamos de sociedades y de naciones no estrictamente capitalistas pero que en el conjunto aparecen subsumidas y articuladas como formas de proletarización difusa, no solamente por su cualidad económica sino por las propias características de su unificación fragmentada, difícil fragmentación por su dispersión territorial.

Tenemos, entonces, no solamente una nueva modalidad de la expansión de la acumulación capitalista, sino que tenemos un reacomodo de las clases y del proletariado y de las clases no proletarias en el mundo. El mundo hoy es más conflictivo, el mundo hoy está más proletarizado, solamente que las formas de proletarización son distintas a las que conocimos en el siglo XIX y principios del siglo XX. Y las formas de organización de estos proletarios difusos, de estos proletarios de cuello blanco, no toman necesariamente la forma de sindicato. La forma sindicato ha perdido su centralidad en algunos países. Surgen otras formas de unificación de lo popular, de lo laboral y de lo obrero.

¿Qué hacer?

La vieja pregunta de Lenin: ¿qué hacemos?. Compartimos definiciones de lo que está mal, compartimos definiciones de lo que está cambiando en el mundo y frente a estos cambios las respuestas que teníamos antes son insuficientes, sino no estaría gobernando la derecha, acá en Europa.

Algo está faltando a nuestras respuestas, algo está faltando a nuestras propuestas.

Permítanme, de manera modesta, hacer cinco sugerencias, en esta construcción colectiva del qué hacer, que asume la izquierda europea.

La izquierda europea no puede contentarse con el diagnóstico y la denuncia.

El diagnóstico y la denuncia sirve para generar indignación moral. Es importante la expansión de la indignación moral pero no genera la voluntad de poder. La denuncia no es una voluntad de poder. Puede ser la antesala de una voluntad de poder, pero no es la voluntad de poder.

La izquierda europea, la izquierda mundial, ante esta vorágine depredadora de la naturaleza y del ser humano destructivo que lleva adelante el capitalismo contemporáneo, tiene que aparecer con propuestas o iniciativas.

La izquierda europea y las izquierdas de todas partes tenemos que construir un nuevo sentido común. En el fondo la lucha política es una lucha por el sentido común, por el conjunto de juicios y pre-juicios, por la forma como de manera simple, la gente, el joven estudiante, el profesional, la vendedora, el trabajador, ordena el mundo. Ese es el sentido común. La concepción del mundo básica con la que ordenamos la vida cotidiana, la manera de cómo valoramos lo justo y lo injusto, lo deseable y lo posible, lo imposible y lo probable.

Y la izquierda mundial y europea tiene que luchar por un nuevo sentido común, progresista, revolucionario, universalista, pero que es obligatoriamente un nuevo sentido común.

En segundo lugar necesitamos recuperar, como lo hacía nuestro primer expositor de manera brillante, el concepto de democracia. La izquierda siempre ha reivindicado la bandera de la democracia. Es la bandera de la justicia, de la igualdad, de la participación. Pero para eso tenemos que desprendernos de la concepción de la democracia como un hecho meramente institucional.

¿La democracia son instituciones? Sí, son instituciones, pero es mucho más que instituciones. ¿La democracia es votar cada 4 o 5 años? Sí, pero es mucho más que eso. ¿Es elegir el parlamento? Sí, pero es mucho más que eso. ¿Es respetar las reglas de la alternancia? Sí, pero es mucho más que eso.
Aquella es la manera liberal fosilizada de entender la democracia con la que a veces quedamos encerrados.

La democracia son valores, principios organizativos del entendimiento del mundo, la tolerancia, la pluralidad. La libertad de opinión, la libertad de asociación, es también, son principios y valores. pero no sólo principios y valores; son instituciones pero no solamente instituciones.

La democracia es práctica, la democracia es acción colectiva, la democracia en el fondo es creciente participación en la administración de los comunes que tiene una sociedad.

Hay democracia si en lo común que tenemos los ciudadanos participamos. Si tenemos como patrimonio común el agua, democracia es participar en la gestión del agua. Si tenemos como patrimonio común el idioma, la lengua, democracia es la gestión común del idioma. Si tenemos como patrimonio común los bosques, la tierra, el conocimiento, democracia es gestión, administración común, creciente participación común en la administración del bosque, en la gestión del agua, en la gestión del aire, en al gestión de los recursos naturales.

Hay democracia en el sentido vivo del término, no fosilizado del término, si la población y la izquierda ayuda, participa de una gestión común de los recursos comunes. Instituciones, derechos, riquezas.

Los viejos socialistas de los años 70 hablaban de que la democracia debía tocar las puertas de las fábricas. Es una buena idea pero no es suficiente. Debe tocar la puerta de las fábricas, la puerta de las empresas, la puerta de los bancos, la puerta de las instituciones, la puerta de los recursos, la puerta de todo lo que sea común para las personas.

Me preguntaba nuestro delegado, de Grecia, sobre el tema del agua. ¿Cómo comenzamos nosotros en Bolivia?: por temas básicos de sobrevivencia, el agua. Es una riqueza común que estaba siendo expropiada. El pueblo llevó adelante una guerra y recuperó el agua para la población y luego recuperamos no solamente el agua, hicimos otra guerra social y nos lanzamos a recuperar el gas, el petróleo, las minas, las telecomunicaciones; y falta mucho más por recuperar. Pero en todo caso éste fue el punto de partida, la creciente participación de los ciudadanos en la gestión de los comunes, de los bienes comunes que tiene una sociedad, una región.

En tercer lugar, la izquierda tiene que recuperar la reivindicación de lo universal, de los idearios universales de los comunes, la política como bien común, la participación como una participación en la gestión de los bienes comunes.

La recuperación de los comunes como derecho, el derecho al trabajo, el derecho a la jubilación, el derecho a la educación gratuita, el derecho a la salud, el derecho a un aire limpio, el derecho a la protección a la madre tierra, el derecho a la protección de la naturaleza, son derechos, pero son universales, son bienes comunes universales frente a los cuales la izquierda revolucionaria tiene que plantearse medidas concretas objetivas y de movilización.

Leía en el periódico como se estaban utilizando en Europa recursos públicos para salvar bienes privados. Eso es una aberración. Están utilizando el dinero de los ahorristas europeos para salvar la quiebra de los bancos, están usando lo común para salvar lo privado: el mundo está al revés.

Tiene que ser al revés: usar los bienes privados para salvar y ayudar los bienes comunes, no los bienes comunes para salvar los bienes privados. Los bancos tienen que tener un proceso de democratización y de socialización de su gestión, porque sino los bancos le van a quitar no solamente su trabajo, sino también su casa, su vida, su esperanza y todo. Eso es lo que no se puede permitir.

Pero también necesitamos reivindicar en nuestra propuesta como izquierda una nueva relación metabólica entre el ser humano y la naturaleza.

En Bolivia es nuestra herencia indígena, la llamamos eso, una nueva relación entre el ser humano y naturaleza. El presidente Evo siempre dice, la naturaleza puede existir sin el ser humano, el ser humano no puede existir sin naturaleza.

Pero no hay que caer en la lógica de la economía verde que es una forma hipócrita de ecologismo. Hay empresas que aparecen ante ustedes los europeos como protectoras de la naturaleza y con el aire limpio, pero esas mismas empresas nos llevan a nosotros a la Amazonia, nos llevan a América o África todos los desperdicios que aquí se generan. Aquí son defensores y allá se vuelven depredadores, han convertido a la naturaleza en otro negocio.

La preservación radical de la ecología no es un nuevo negocio ni una nueva lógica empresarial. Hay que restituir una nueva relación, que es siempre tensa, porque la riqueza que va a satisfacer necesidades requiere transformar la naturaleza y al transformar la naturaleza modificamos su existencia, modificamos el bíos; pero al modificar el bíos como contrafinalidad muchas veces destruimos al ser humano y también a la naturaleza. Al capitalismo eso no le importa porque eso es un negocio para él, pero a nosotros sí, a la izquierda sí, a la humanidad sí, a la historia de la humanidad sí le importa.

Necesitamos reivindicar una nueva lógica de relación, no diría armónica pero sí metabólica, mutuamente beneficiosa entre entorno vital natural y ser humano, trabajo, necesidades.

Por último, no cabe duda de que necesitamos reivindicar la dimensión heroica de la política, Hegel veía la política en su dimensión heroica y siguiendo a Hegel, supongo, Gramsci decía que en las sociedades modernas la filosofía y un nuevo horizonte de vida tiene que convertirse en fe en la sociedad; pues solamente puede existir como fe al interior de la sociedad.

Eso significa que necesitamos reconstruir la esperanza, que la izquierda tiene que ser la estructura organizativa flexible, crecientemente unificada, que sea capaz de revitalizar la esperanza en la gente: un nuevo sentido común, una nueva fe, no en el sentido religioso del término sino una nueva creencia generalizada por lo que las personas apuestan heroicamente su tiempo, su esfuerzo, su espacio, su dedicación.

Yo saludo, me comentaba mi compañera cuando nos decía que hoy nos estamos reuniendo treinta organizaciones políticas, ¡excelente!, quiere decir que es posible unirse, es posible salir de los espacios estancos. La izquierda, tan débil hoy en Europa, no puede darse el lujo de distanciarse de sus compañeros. Podrá haber diferencias en diez o veinte puntos pero coincidimos en cien. Esos cien que sean los puntos de acuerdo, de cercanía, de trabajo, y guardemos los otros veinte puntos para después.

Somos demasiado débiles como para darnos el lujo de seguir en peleas de capilla y de pequeños feudos, distanciándonos del resto.

Hay que asumir una lógica nuevamente gramsciana: unificar, articular, promover.

Hay que tomar el poder del Estado, hay que luchar por el Estado. Pero nunca olvidemos que el Estado, más que una máquina, es una relación; más que materia es idea. El Estado es fundamentalmente idea y un pedazo es materia.

Es materia como relaciones sociales, como fuerzas, como presiones, como presupuestos, como acuerdo, como reglamentos, como leyes. Pero es fundamentalmente idea como creencia de un orden común, de un sentido de comunidad.

En el fondo la pelea por el Estado es una pelea por una nueva manera de unificarnos, por un nuevo universal, por un tipo de universalismo que unifica voluntariamente a las personas. Eso requiere entonces haber ganado previamente las creencias, haber derrotado a los adversarios previamente en la palabra, en el sentido común, haber derrotado previamente las concepciones predominantes de derecha en el discurso, en la percepción del mundo, en las percepciones morales que tenemos de las cosas.

Esto requiere un trabajo muy arduo. La política no solamente es una cuestión de correlación de fuerzas, capacidad de movilización, que en su momento lo será. Es fundamentalmente convencimiento, articulación, sentido común, creencia, idea compartida, juicio y prejuicio compartido respecto al orden del mundo y ahí las izquierdas no solamente tienen que contentarse con la unidad de las organizaciones de izquierda. Tienen que expandirse hacia el ámbito de los sindicatos, que son el soporte de la clase trabajadora y su forma orgánica de unificación. Pero también hay que estar muy atentos, compañeras y compañeros, a otras formas inéditas de organización de la sociedad.

La reconfiguración de las clases sociales en Europa y en el mundo va a dar lugar a formas diferentes de unificación, formas más flexibles, menos orgánicas, quizás más territoriales, menos por centros de trabajo. Todo es necesario: la unificación por centro de trabajo, la unificación territorial, la unificación temática, la unificación ideológica. Es un conjunto de formas flexibles frente a las cuales la izquierda tiene que tener la capacidad de articular, de proponer, de unificar y de salir adelante

Permítanme a nombre del Presidente, a nombre mío, felicitarlos, celebrar este encuentro y desearles y exigirles de manera respetuosa y cariñosa luchen, luchen, luchen. No nos dejen solos a otros pueblos que estamos luchando de manera aislada en algunos lugares, en Siria, algo en España, en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia.

No nos dejen solos. Los necesitamos a ustedes, más aun en Europa, no que solamente vea a la distancia lo que sucede en otras partes del mundo sino una Europa que nuevamente vuelva a alumbrar el destino del continente y el destino del mundo.

Felicidades y muchas gracias.                                              
                                                  

Álvaro García Linera es vicepresidente del estado plurinacional de Bolivia

NO HABRÁ CIUDADES DE SAL EN BOLIVIA - SRG

Desde Guatemala
01-febrero-2014


No habrá ciudades de sal en Bolivia
Sergio Rodríguez Gelfenstein

En su extraordinaria novela “Ciudades de Sal”, Abderrrahmán Munif, considerado el mejor novelista árabe de la segunda mitad de la pasada centuria, hace una  fenomenal radiografía de la sociedad beduina de la Arabia Saudita de comienzos del Siglo XX, así como la radical transformación que sufriría la misma a partir del descubrimiento del petróleo. Arropada con una bella prosa y haciendo una minuciosa descripción muy útil para los que desde la distancia desconocemos las particularidades de la vida de los oasis ubicados a lo largo de la ruta de las caravanas,  Munif nos da a conocer el profundo conflicto creado por el desgarro que produjo en los hombres y mujeres del desierto la llegada de las empresas petroleras británicas y estadounidenses, produciendo –a partir de entonces– una insondable metamorfosis en la vida cotidiana, la cultura, la vinculación de los ciudadanos con la naturaleza, los valores y los códigos morales de los ancestrales habitantes de tierras tan desoladas.

El título del libro dice relación a una forma de vida surgida en el desierto a la par de la irrupción del petróleo. Dichas urbes, portadoras de los valores de Occidente y poseedoras de un certificado de identidad falsificado que se construyó sobre una riqueza fatua y una cultura extraña para los ciudadanos del desierto, “pueden estallar y desaparecer en un instante” a decir de Edward Said.

Este fenómeno que algunos llaman modernidad, es mostrado hoy como los evidentes logros de una sociedad que bajo el reinado de la familia Saúd  muestra cifras de crecimiento sostenido que no pueden ocultar un país atrasado y conservador, con un gobierno despótico en el que las mujeres tienen conculcados sus derechos y que no resiste la menos evaluación respecto del funcionamiento democrático, en cuanto a derechos civiles y humanos de su población. La riqueza petrolera le ha permitido al país introducir una modernización que significó el desarrollo de infraestructuras y una gran independencia financiera. El problema ha sido y aún es, la desenfrenada ostentación de la monarquía a partir de una riqueza  que no ha sido redistribuida equitativamente a la población.

Todo esto bajo el amparo de Estados Unidos y Europa que se hacen de la “vista gorda” ante tan evidentes violaciones de los derechos humanos de quien consideran un aliado leal, mientras exigen “buen comportamiento” en otras latitudes, a las que incluso son capaces de movilizar gigantescos contingentes de sus ejércitos para imponer verdades acorde a sus intereses. Así, Arabia Saudita se ha convertido en la sede de una de las más importantes concentraciones de tropas de Estados Unidos en el mundo.

Esta larga introducción viene a razón de una manida frase que comienza peligrosamente a copar el espectro informativo internacional cuando se dice que aquellos países que poseen grandes reservas de litio podrían convertirse en la Arabia Saudita  de ese mineral. Muy probablemente, quienes enarbolan tal afirmación visualizan la posibilidad de un cambio brusco de una sociedad rezagada en el contexto del desarrollo capitalista mundial a otra “adelantada” en términos de los valores que blande Occidente para que se pueda ostentar tal caracterización.

Estudios publicados por especialistas en la materia no logran ponerse de acuerdo torno a  si las mayores reservas mundiales de litio se encuentran en Afganistán o en Bolivia.  Ambos países amenazados por Estados Unidos –aunque en diferente medida – se muestran en las antípodas en cuanto a las posibilidades de hacer uso de sus riquezas para fines propios de sus ciudadanos. El litio es un mineral básico para la  construcción de computadoras, teléfonos celulares, cámaras digitales o baterías de vehículos eléctricos.

Afganistán es el quinto país más pobre del mundo, casi la mitad de sus 30 millones de habitantes vive con menos de 14 dólares al mes, la tasa de alfabetización no supera el 25% y la esperanza de vida es de 43 años. La ocupación militar estadounidense y la guerra  han profundizado esa situación.

Un equipo de inspectores del Centro de investigaciones geológicas de Estados Unidos encontró reservas por valor de un billón de dólares según se reportó en junio de 2010, aunque algunos analistas afirman que incluso podrían ser superiores. Resulta curioso que esta novedad haya sido dada a conocer por una institución de la potencia ocupante y en el noveno año desde el inicio de la intervención. Valdría conjeturar si ya desde mucho antes, sus satélites no les habrán dado información al respecto. Lo cierto es que tal “descubrimiento” podría generar “niveles de desarrollo” similares a los sauditas, aunque antes Estados Unidos debería pacificar el país.

Sin embargo, el analista político afgano Janan Mosazai es pesimista: "Dudo que el país sea capaz de gestionar esta riqueza para construir un Afganistán más prospero y pacífico".  En la perspectiva, subyace la idea de que al igual que con Arabia Saudita, para asegurarse el abastecimiento de petróleo, Estados Unidos haya minimizado los excesos autoritarios de la monarquía, lo que induce a suponer que podría repetirse el guión para hacerse de los ricos yacimientos de litio afganos.

En el otro lado del planeta, Bolivia es poseedora, en el salar de Uyuni de la mitad de las reservas internacionales de litio detectadas hasta el año 2010. Sin embargo, la posición del presidente Evo Morales es diametralmente opuesta a la que se observa en Afganistán. Ante la voracidad de las empresas transnacionales por hacerse de los ricos yacimientos, el presidente Morales ha sido enfático “…Bolivia necesita socios, pero no dueños de nuestros recursos naturales”. Afirmó que aunque Bolivia no tiene ni la tecnología ni la capacidad financiera para explotar el estratégico mineral, su gobierno “Jamás va a perder la propiedad de sus recursos naturales”.

Así, Bolivia, no apuesta solo a la extracción del litio o al procesamiento de “simples baterías” sino  a una industrialización en gran escala que beneficie a la mayoría de los ciudadanos y les permita mejorar su nivel de vida. En esa medida, Morales ha actuado con suma prudencia en la elección de sus socios y ha firmado un decreto por el que se protege la propiedad estatal del mineral y de las plantas de procesamiento que se generen a partir de la explotación del mismo.

En Bolivia, la historia muestra una continuidad en cuanto a la expoliación sufrida por su pueblo como consecuencia de la explotación minera. En la colonia la plata de Potosí se convirtió en la principal fuente de ese mineral para enriquecer las arcas de la monarquía española. Después en el siglo XIX y XX, el estaño configuró la posibilidad de una riqueza que nunca llegó a la mayoría de los ciudadanos. Así ocurrió más recientemente con el petróleo y el gas.

Con la belleza de su prosa, nos lo recuerda Eduardo Galeano: “…la plata de Potosí dejó una montaña vacía, el salitre de la costa del Pacífico dejó un mapa sin mar, el estaño de Oruro dejó una multitud de viudas. Eso, y sólo eso, dejaron”

El 22 de enero de 2006 durante su toma de posesión como presidente de Bolivia Evo Morales afirmaba que “…no se trata de nacionalizar por nacionalizar. Sea el gas natural, el petróleo o los recursos minerales o forestales, tenemos la obligación de industrializarlos”. Más adelante, con visión de futuro y la mira puesta en la elevación de las condiciones de vida  de su pueblo, el presidente señaló enfático que era “importante desarrollar una economía con soberanía y (…) que empresas del Estado pueden ejercer, no solamente el derecho de propiedad sobre los recursos naturales, sino entrar en la producción”.

Difícilmente,  el litio transformará a Bolivia en una Arabia Saudita, el proyecto del Movimiento al Socialismo, instrumento político de las organizaciones sociales distan mucho de un gobierno de sátrapas y corruptos en un país carente de democracia bajo el cobijo estadounidense.

Paradójicamente, el Salar de Uyuni, no será un nuevo territorio de “ciudades de sal” sino vergel de futuro para el pueblo boliviano y latinoamericano como sentenciara en 2006 el primer presidente indígena de Bolivia. 

Publicación Barómetro  27-01-14
Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores. Agradecemos la publicación de estos artículos citando esta fuente y solicitamos favor remitir a nuestro correo el Link de la pagina donde esta publicado.
Gracias. barometrointernacional@gmail.com


LA REVISTA LEMA @2008 NO SE HACE RESPONSABLE DE LAS OPINIONES AQUÍ VERTIDAS; ÉSTAS SON ÚNICAMENTE EXCLUSIVAS DE QUIEN LAS FIRMA.