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¿QUIÉNES SON LOS VERDADEROS PARÁSITOS SOCIALES EN PANAMÁ? - OB

Desde Panamá
Fecha: 11/Julio/2016


¿Quiénes Son Los Verdaderos Parásitos Sociales En Panamá?
Por Olmedo Beluche

Se equivocan las personas que han salido a criticar a los curundueños que se atrevieron a exigirle al presidente Varela que cumpliera su promesa de exonerarles el pequeño  apartamento lleno de desperfectos que le han asignado, gracias a la reforma urbana del barrio realizada en la pasada administración. Los moradores de Curundú tienen razón en pedir que el estado les rescinda el contrato ya que son gente de escasos ingresos, si los tienen. ¿Por qué no van a tener derecho a subsidios los pobres, si el estado panameño subsidia a los ricos y a las grandes empresas?

Sí, el estado panameño es “paternalista” y subsidia a un montón de parásitos, pero ellos no son los pobres que dependen de la política de transferencias en cualquiera de sus variantes: pronadel, ángel guardián, beca universal o “120 a los 70”. Los verdaderos parásitos son la caterva de empresarios que viven de chuparle la plata al estado: con exoneraciones fiscales, con trampas contables, con paraísos fiscales, debiendo y no pagando los servicios públicos o las cuotas del Seguro Social, con subsidios directos e indirectos. Todo para asegurarles el lucro privado. Y esos son decenas y centenas millones sacados del estado panameño para subsidiar a los ricos.

El gobierno actual, y los pasados, subsidia con dinero de nuestros impuestos a colegios privados cuando hay montones de “escuelas ranchos”, en mal estado, sin agua, ni electricidad y, lo que es peor, sin docentes nombrados a estas alturas del año. El dirigente de ASOPROF, Diógenes Sánchez, estima que en este momento puede haber hasta 10 mil estudiantes a los que les faltan educadores.

 El actual gobierno, en 19 meses de gestión, hasta febrero de 2016, destinó 16,7 millones de balboas de la partida discrecional del presidente a subsidiar a la Iglesia Católica y Evangélica, siendo un estado supuestamente laico (La Prensa, 14/2/16).

No hace mucho se denunció que prominentes políticos de este gobierno, junto a una larga lista de empresas y empresarios, habían incumplido con la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social y estaban morosos en la cuota obrero patronal (La Estrella, 29/3/16). Esos “morosos” cometen un delito que no es sancionado con cárcel, que consiste en robarle las cuotas a sus trabajadores y afectar las finanzas del Seguro Social. Es atentado contra la salud pública, que produce muertos reales cada día, por la falta de insumos, que esos “morosos” o delincuentes dejen de pagar sus cuotas.

Hace poco se hizo público que a uno de los más lujosos centros comerciales (“mall”) hubo que cortarle el suministro de agua porque debían 48 mil balboas. Cuando a una familia trabajadora le cortan infaliblemente el suministro a los 3 meses así deba solo B/. 48.00.

Otra forma de “subsidio” o robo al estado son las obras e inversiones multimillonarias, defectuosas o chuecas, que paga la ciudadanía y de la que lucran los amigos de los políticos y quienes financian las campañas electorales. Uno de esos grandes negociados chuecos fue la entrega a la empresa colombiana “Mi Bus” del monopolio del transporte público en la ciudad de Panamá. Aparte de un mal servicio, que propició que las mafias tradicionales siguieran controlando el negocio con los llamados “piratas”, luego de haber cobrado un subsidio por los diablos rojos para salir del negocio, al finiquitar el contrato con la empresa, el actual gobierno le regaló B/.260 millones de balboas, incluyendo el pago de su pasivo laboral y financiero. ¡Qué rico hacer negocios así!

¿Para qué hablar de la privatización de los servicios de recolección de basura  que empresas extranjeras hacen de manera deficiente? ¿Cuánto se habrán embolsado las empresas como Gas –Fenosa que se han beneficiado con la privatización del IRHE y con supuestos subsidios para que no suban los precios, con lo cual el estado panameño les ha asegurado el lucro sin mayor esfuerzo? ¿O Cable and Wirless, Movistar, Claro y Digicel con la privatización del INTEL?

¿Qué decir del flamante ex presidente del Partido Panameñista, y ex ministro asesor de Varela, el archiconocido Ramón Fonseca Mora, cuya empresa Mossack-Fonseca, que ha lucrado más de 200 millones de dólares creando empresas “offshore” para evadir impuestos, lleva más de 10 años sin pagar la Tasa Única a la Dirección General de Ingresos? Eso que la Tasa Única es de apenas B/. 300 anuales, más recargo de B/. 50.00 por atrasarse (Panamá América, 5/5/16). ¿No es un parásito este abogado?

Pero el caso de esa empresa es apenas la punta de iceberg. Según un experto, Publio Ricardo Cortés C., en Panamá no se cobra impuestos ni a las transacciones financieras, ni a los intereses bancarios, como sí se hace en otros países de la región. Es decir, que uno de los sectores más privilegiados del país, como los bancos,  está fuertemente exonerado de impuestos, o sea, son subsidiados.

Resulta que también están exonerados de impuesto sobre  la renta los sectores punta de la economía, como los puertos y los suplidores de las naves que cruzan el canal. Siendo que Panamá tiene un “tipo imponible de ISR… menor al promedio regional” y “el IVA es el más bajo” y “carecemos de tributación provincial y la tributación municipal es mínima”. También nos dice el Sr. Publio Cortés que “ciertos contribuyentes de alto nivel económico, se benefician de la opacidad de los refugios fiscales…”, además que utilizan gastos ficticios para declarar mucho menos de lo que se debe pagar en impuestos (La Estrella, 3/5/16).

¿Quiénes son los parásitos que viven de subsidios, exoneraciones y juega vivos a costa del Estado, los habitantes de Curundú o estos empresarios que lucran a costa de nuestros impuestos? Para colmo del descaro, los patrones agrupados en la Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) le han solicitado al gobierno una rebaja de su Impuesto Sobre la Renta (ISR), del 25% que ahora pagan, al 15% en el sector urbano y al 10% en el interior del país  (Panamá América, 29/3/16). 

A los que habría que agregar los dueños del negocio más lucrativo del país, que mueve hasta 20.000 millones de balboas en mercancías cada año, la Zona Libre de Colón, pese a que están exonerados de casi todos los impuestos, acaban de lograr una rebajita adicional porque los negocios “les está yendo mal”. Pero cuando el negocio iba bien no lo compartían ni siquiera con la ciudad de Colón que tiene 60 años de decadencia.

Con los datos aportados aquí, y otros que pueden averiguarse, podemos concluir que los verdaderos parásitos sociales, que viven del Estado panameño y sus subsidios, NO SON LOS HABITANTES DE CURUNDÚ, SINO LA CLASE EMPRESARIAL. 


Por eso no es descabellado que un grupo de moradores de bajísimos ingresos le pida al Estado que les exonere el pago de sus apartamentos mal construidos, si ese mismo estado subsidia a los millonarios del país.

VICTORIANO LORENZO, EL EMILIANO ZAPATA PANAMEÑO - OB

Desde Panamá
Fecha: 11/Julio/2016


Victoriano Lorenzo, El Emiliano Zapata Panameño
Por Olmedo Beluche

Toda la década de 1890 está plagada de reclamos de las comunidades indígenas de Coclé contra los abusos de las autoridades especialmente en la imposición de trabajos forzados e ilegales.

Conte-Porras cita una carta del obispo Fermín Jované (1890) que, prueba que está al tanto del problema, lo que no significa que haya hecho nada al respecto; un Memorial (30/1/1891) firmado por cien indígenas de Penonomé, entre ellos Victoriano Lorenzo, quejándose contra los abusos del regidor de Capira Pedro Hoyos obligándoles a pagar tributos a ese distrito cuando ellos vivían fuera de su jurisdicción; otra nota de los indígenas al obispo de Panamá sobre el mismo asunto; y otra de 1897 dirigida al Secretario de Gobierno de Colombia.

De manera que, cuando el 23 de julio de 1891, se suscita el conocido incidente en que el regidor de la Trinidad y El Cacao, Victoriano Lorenzo, mata en defensa propia al regidor de Capira Pedro Hoyos, estamos ante un hecho que parece aislado, pero que es un reflejo de una cadena de injusticias. Todos sabemos que Lorenzo purgó 9 años de cárcel sin que ninguna autoridad de las que estaba informada de la situación hiciera nada por defenderlo, igual que sucedería en 1903 cuando fue fusilado.

La cadena de hechos escritos abona el terreno para la explosión social que fue la Guerra de los Mil Días. De modo que, cuando esta estalla, el caudillo liberal azuerense, Belisario Porrras podía pensar: "¿Cómo no debían tener esos indios hambre de reparaciones? Son una raza de proscritos en la cordillera, a donde los arrincona cada día más la codicia torpe de la autoridad de nuestra tierra. Claro está que siendo ellos así, y nosotros descastados y filibusteros sin patria, había cierta similitud en nuestra común desgracia y bien podíamos hacerlos de nuestra propia mesnada"[i].

No vamos a detenernos en cómo se desarrolló la guerra, pues no es nuestro tema. Baste clarificar aquí que, en un artículo[ii] hemos desarrollado la tesis de que la Guerra de los Mil Días tuvo en el Istmo de Panamá, dos fases: la primera, sintonizada políticamente con las demandas del liberalismo colombiano contra el gobierno de La Regeneración, que llega hasta la derrota del Puente de Calidonia (24 de julio de 1900); la segunda, que empieza la guerra indígeno-campesina contra los terratenientes, cuando Victoriano Lorenzo es nombrado general por 500 pobladores indignados por la quema de El Cacao, la destrucción de los cultivos y la violación de las mujeres (20 de octubre de 1900).

"Victoriano Lorenzo abre la campaña contra el Gobierno por el saqueo del caserío de El Cacao. No habla de liberalismo y conservatismo. Es la lucha de los campesinos recluidos en las montañas que sufren la carga de los impuestos (incluyendo los diezmos y primicias), la escasez de alimentos y los ultrajes de las autoridades y de arrogantes oficiales militares"[iii].

Desde octubre de 1900 llevó la guerra a los terratenientes de Penonomé, cercando la ciudad y postrándola de hambre, sumando al campesinado de toda la región y aislando al gobierno conservador de la ciudad de Panamá del interior. Así se desarrolló la guerra hasta que, en noviembre de 1902, los liberales y conservadores de Panamá firmaron el Tratado del Wisconsin, por obligación impuesta por Estados Unidos para finiquitar las negociaciones sobre el canal, sin resolver ninguna de las demandas campesinas e indígenas.

Norteamericanos, autoridades y civiles conservadores, y los mismos liberales moderados veían en Victoriano un peligro que podía echar por tierra sus aspiraciones a un acuerdo canalero. Por esa razón fue traicionado por los dirigentes liberales, detenido desde noviembre de 1902, enjuiciado sumariamente cuando la negociación canalera estaba en su apogeo y fusilado sin poder defenderse el 15 de mayo de 1903.

Victoriano Lorenzo fue el equivalente panameño de Emiliano Zapata, aunque lo precede en el tiempo, es decir, un general que salió de lo más profundo del campesinado-indígena panameño para levantar su programa de lucha por la tierra consecuentemente y con gran éxito militar. Llegó a controlar todo el interior panameño y doblegó a la capital de los latifundistas en el Istmo: Penonomé.

Victoriano Lorenzo no tiene nada que ver con la separación de Colombia, salvo el hecho de que fue asesinado por los “próceres” del 3 de Noviembre, para que no les echara a perder la traición que estaban urdiendo en ese momento.  Victoriano era la única persona capaz de hacer fracasar la entrega del Istmo a Estados Unidos, porque era el único con prestigio suficiente para alzar a las masas populares. Él y el otro gran líder liberal panameño, Belisario Porras, quien también se opuso a la separación de Colombia y al Tratado de 1903.

Contrario a lo que dice la historia oficial panameña, Victoriano no fue fusilado por “el ejército colombiano”, como queriendo decir que la oligarquía panameña de 1903 no tuvo nada que ver. Falso. Victoriano fue fusilado por orden de la oligarquía terrateniente coclesana y la alta dirigencia del Partido Conservador en Panamá (cuyas cabezas eran Manuel Amador Guerrero, José A. Arango, y otros “próceres”). Quien presidió el sumarísimo y manipulado juicio que lo condenó a muerte en menos de 24 horas, fue el “prócer” Esteban Huertas.

Matando a Victoriano creyeron matar las voces de nuestros campesinos e indígenas, pero no ha sido así. Pese a las vicisitudes, la lucha continúa por la tierra, contra el extractivismo, por salarios justos y precios justos para los productos del campo. Porque, como dijo Victoriano: “¡La pelea es peleando!”.


[i] Conte-Porras, Jorge. Meditaciones en torno a Victoriano Lorenzo. Impreandes, S.A. Santa fe de Bogotá, octubre de 1997. Pág. 193.
[ii] Beluche, Olmedo. El Cholo Guerrillero. Victoriano Lorenzo en la historia política panameña. Editorial Portobelo. Panamá, 2010.

[iii] Vásquez Vásquez, Claudio. Mis memorias sobre el General Victoriano Lorenzo: relatos de viva voz del Tte. Col. Juan José Quirós Mendoza. 1900 - 1902. Segunda Edición. Imprenta ARTICSA. Panamá, 2003. Pág. 49.

PARA COMPRENDER EL MOMENTO POLÍTICO ACTUAL DE AMÉRICA LATINA Y EL MUNDO - OB

Desde Panamá
Fecha: 07/Julio/2016


Para Comprender El Momento Político Actual De América Latina Y El Mundo
Por Olmedo Beluche

Comprender el momento actual que atraviesa Latinoamérica no es posible sin comprender lo que sucede en el mundo, cada vez más integrado por la globalización. Los acontecimientos dramáticos de Brasil, Venezuela, México o Argentina, solo pueden ser entendidos en ese marco general que aquí procuramos fotografiar en pocas páginas:

1. Una crisis dramática atraviesa a la humanidad entera. Una crisis que ha reducido a cenizas, literalmente hablando, países enteros en Medio Oriente (como Libia, Siria, Irak, Afganistán) y parte de África. Una crisis que conduce a millones de seres humanos, niños incluidos, a deambular hacia los países del norte en busca de una esperanza, ya sea que lleguen a pie desde Oriente a tocar las puertas de Europa, en pateras desde África, cruzando el río Grande y el desierto en Estados Unidos. Esa crisis humanitaria es la crisis sin salida del sistema capitalista mundial, como lo ha llamado el compañero Fred Goldstein. Crisis del capitalismo depredador que saquea países enteros, lucra con las armas, destruye los derechos sociales de los pueblos, todo para asegurar la sacrosanta ganancia de un puñado de empresas y sus dueños.

2. Esa enorme crisis humana es más grave aún, porque también están sumidos en ella los países a los que acuden en busca de esperanza de un pedazo de pan para sus hijos y de un trabajo, esas millones de personas. Europa occidental y Estados Unidos están sumidos en una crisis económica de gran envergadura, con grandes segmentos de su población sumidos en la pobreza, bajos salarios, desempleo y marginalidad. De manera que los millones de pobres que tocan a la puerta de los países capitalistas industrializados se suman a los millones de pobres que ya viven ahí. Una crisis humana de esa envergadura no se veía desde la Segunda Guerra Mundial y, como aquella, es una crisis del capitalismo sin salida.

3. Pero la crisis actual tiene una dimensión adicional que no existía antes: una catástrofe ambiental gigantesca, cuyo aspecto más dramático es el llamado cambio climático y sus consecuencias a escala global. Que también se expresa en cada país, ya sea como polución industrial o como resultado de la destrucción masiva de la naturaleza con la industria extractiva de minerales y el abuso de las hidroeléctricas. Catástrofe ambiental producida por la depredación del modo de producción capitalista cuyo objetivo es una absurda e irracional búsqueda de la ganancia, pasando por encima de la naturaleza, la gente y las comunidades. Es la crisis del capitalismo sin salida.

4. La crisis económica y humana tiene sus claras expresiones en la política. La "anomalía" que han representado en el sistema político norteamericano las candidaturas del socialista Bernie Sanders, por los demócratas, y del ultraderechista Donald Trump, por los republicanos, son la expresión de la búsqueda de una salida de millones de ciudadanos que intuyen o son conscientes de que "las cosas no pueden seguir como antes". Se acerca el final de doscientos años de estabilidad política en Washington, centro del capitalismo mundial. Europa también ve crecer las alternativas a la izquierda y a la extrema derecha, mientras se desvanecen los partidos de "centro" (como la socialdemocracia) que garantizaron la gobernabilidad los últimos sesenta años. Fenómenos como los indignados en España o Francia, o el nuevo laborismo en Inglaterra, así como el crecimiento de los partidos xenófobos en Alemania y Austria son expresiones de esa crisis del capitalismo y de la búsqueda de una salida por parte de la gente.

5.  América Latina vive de manera particular la crisis de la globalización neoliberal. Tal vez su aspecto más dramático, por ser el que destacan los medios de comunicación de masas siguiendo objetivos políticos inconfesables, es la crisis de aprovisionamientos (tanto de alimentos, como de medicinas) que vive la República Bolivariana de Venezuela, y las dificultades del gobierno de Maduro para resolverla. Aunque los medios no lo destacan, la crisis golpea al conjunto de los países, no importa si gobierna la derecha neoliberal o el llamado "progresismo". La enorme crisis social, humana y la guerra civil no declarada que vive México es otra cara dramática de la crisis latinoamericana. Las maras de Centroamérica y el extendido fenómeno del narcotráfico, son otra cara de la crisis, así como la crisis social que hace décadas vive Colombia que siguen expulsando millones de emigrantes. A lo que se suma ahora la crisis brasileña y el rápido desprestigio del recién subido gobierno derechista de Macri en Argentina, y los problemas de la "socialista" Bachelet en Chile. Cada una a su manera, expresa la crisis sin salida del capitalismo mundial.

6. La crisis de América Latina es, en primer lugar, una crisis de la economía dependiente y mono exportadora de materias primas, que asiste al final del auge momentáneo de sus exportaciones (petroleras y mineras) por el creciente estancamiento de la economía China, su principal comprador. La crisis de los precios de las materias primas, se expresa como caída de los ingresos de las  exportaciones, lo que lleva a crisis presupuestarias, que conducen a una disyuntiva: o se rompe con el modelo capitalista dependiente y el pago de la deuda a la banca, o se cortan los beneficios sociales (transferencias, misiones, programas de asistencia, salud y educación). Es la crisis sin salida del capitalismo.

7. La disyuntiva que vive América Latina es concreta: o se rompe con el capitalismo, y su crisis sin salida, adoptando verdaderas medidas socialistas (como la expropiación de la banca, la gran industria y la nacionalización del comercio exterior), o se debe atacar a los pueblos y sus derechos sociales para asegurar los beneficios capitalistas. Los gobiernos de derecha neoliberales, apoyados por el imperialismo norteamericano, no tienen problemas de disyuntiva, pues saben bien de qué lado están, por lo que sus programas atacan directamente los derechos sociales y defienden el capitalismo en su crisis agónica.

8. La disyuntiva es más dramática para los gobiernos progresistas latinoamericanos porque sufren las presiones políticas, las campañas sucias internacionales y el sabotaje económico permanente del imperialismo yanqui y sus socios internos de la oligarquía, para que rompan con los programas sus programas sociales o directamente cedan el gobierno a la derecha, como pasó en Brasil o pretenden que suceda en Venezuela. Los sectores reformistas de esos gobiernos, quienes no desean ir más allá de reformas moderadas dentro del capitalismo, creen equivocadamente que haciendo algunas concesiones políticas y económicas a la burguesía puede salvarse la situación. Ese fue el error de Dilma Rousseff, que derivó en su separación del poder por sus socios derechistas en el gobierno. Venezuela sufre una agresión mayor y más descarada del imperialismo norteamericano y la burguesía interna, con un sabotaje económico inhumano. El presidente Maduro, para enfrentar el sabotaje económico y la agresión extranjera, asegurando la comida para el pueblo, está obligado a golpear el corazón económico de la burguesía venezolana nacionalizando el comercio exterior, la banca y la gran industria alimentaria, apelando a la movilización popular. O avanzar a verdaderas medidas socialistas o la derrota estará asegurada lamentablemente, como ha pasado antes en otros países.

8. Enfrentar con éxito la crisis del capitalismo requiere la construcción alternativas políticas consecuentemente revolucionarias que comprendan que la verdadera esencia del problema está en un sistema de clases sociales llamado capitalismo, y que la única salida es caminar hacia una sociedad sin explotadores, donde el bienestar de los seres humanos sea el objetivo y no el enriquecimiento de unos pocos. Vencer al capitalismo no será obra de un grupito de conspiradores, sino de la acción consciente de millones de personas que actúen y lo hagan debatiendo democráticamente en grandes asambleas que preludian la democracia socialista, como ha hecho la juventud indignada que se reunía en la Plaza del Sol en Madrid y que ahora lo hace en la Plaza de la República de París. Ese es el germen de un nuevo tipo de democracia. Esa democracia asamblearia, que en Rusia llamaron "soviets", fue lo que posibilitó la victoria de la primera revolución socialista hace cien años, y es la que parirá las revoluciones del siglo XXI, que darán salida a la crisis del capitalismo.

9. La enormidad de la crisis humana y planetaria que ha producido el capitalismo obliga a construir una nueva dirección política revolucionaria que supere dos obstáculos que afectan a la clase trabajadora: los partidos reformistas que pretenden amarrar a los pueblos al carro capitalista alegando que "no hay condiciones objetivas para ir más allá"; y los sectarios, que pretenden actuar sólo con el "programa máximo", sin entender las mediaciones de la conciencia de la clase trabajadora, sin tener la paciencia para acompañar que madure y haga sus experiencias. Como dijo Trotsky, la revolución no tiene etapas, pero la conciencia de las masas que la deben hacer sí pasa por etapas, que no se pueden saltar artificialmente.

10. La crisis actual de la humanidad se parece a la crisis de los años 20 y 30 del siglo pasado que terminó en la Segunda Guerra Mundial, con sus 40 millones de muertos. La humanidad está en la disyuntiva que señaló Rosa Luxemburgo: o socialismo o barbarie. Para salvarnos de la barbarie capitalista hay que construir partidos revolucionarios que levanten un  programa de lucha que combine la ferviente defensa de los derechos democráticos, sociales y antiimperialistas, con la lucha por medidas socialistas como el control obrero, la nacionalización de la banca y del comercio exterior. Un partido que levante con inteligencia un "programa de transición" al socialismo, como dijera Trotsky antes de la guerra.


HUELE A PODRIDO - OB

Desde Panamá
Fecha: 11/Julio/2016


Huele A Podrido
Por Olmedo Beluche

Huele a podrido, pero no en Dinamarca, sino aquí mismo, en Panamá. Salen emanaciones ponzoñosas de todos los poros del estado nación panameño, que algunos llaman "patria". Donde quiera que uno voltee a mirar sólo se aprecian pústulas, donde se apriete sale pus. El "sistema bancario" parece un tinaco donde se lavan cosas sucias. El "sistema político" es un cadáver maloliente que carroñan desde hace 20 años un grupo de gallinazos que se hacen llamar "políticos" junto a sus capitalistas amigos, llamados "círculo cero".

Se tambalea el ideario de la nación con "vocación al transitismo", al "pro mundi beneficio". Las bases de la "Dubai centroamericana" se resquebrajan.  El "paraíso financiero" se les está convirtiendo en un infierno. Está en duda el futuro de un tipo de país, de una forma de hacer negocios, de una oligarquía financiera que flotaba en la riqueza mientras la inmensa mayoría del pueblo panameño sufría la desigualdad social, la pobreza, el desempleo y todas las lacras de este capitalismo decadente.

Que no hagan apelaciones al "patriotismo" aquellos cuya única patria han sido las cajas registradoras. Que no hagan insinuaciones "antiimperialistas", sobre los motivos de los países del OCDE, quienes han lucrado de lo peor de la globalización y han apoyado las tropelías neoliberales desde la época de Noriega, pasando por la invasión de 1989, y durante los 26 años de régimen seudo democrático. No señores, la patria de ustedes, si es que la tienen, no es la patria de los 4 millones de panameños que salen a trabajar cada día para mantener sus familias, pasando páramo con los bajos salarios, el transporte público, la crisis de la salud y la educación.

Síntomas de la gangrena que corroe a la República son: la casi totalidad del gabinete del pasado gobierno de Ricardo Martinelli, incluido él mismo, acusado de peculado (y eso que los fiscales no han querido escarbar más porque la corrupción ha atravesado todos los gobiernos); el escándalo de los "papeles de Mossack - Fonseca", que evidencia el uso del sistema financiero y los grandes bufetes para operaciones ilícitas a través de empresas "offshore"; ahora la acusación judicial de blanqueo de capitales contra uno de los principales grupos económicos del país (WISA) que amenaza dejar en la calle a 6 mil trabajadores.

A todo lo cual podríamos sumar un sistema político antidemocrático, controlado por un puñado de partidos y políticos, que administra un estado que ha empobrecido a la población, conculcando sus derechos sociales, llevando a la inoperancia los servicios públicos. Un sistema corrupto que descuenta los impuestos a los asalariados y exonera de los mismos a las empresas extranjeras que lucran con nuestra posición geográfica. Un sistema en que unos cuantos se enriquecen con los contratos públicos.


Pero de la crisis puede salir algo positivo, si los panameños y panameñas conscientes, junto a las organizaciones populares nos disponemos a diseñar un país alternativo, productivo y democrático, distinto al parasitismo oligárquico que tenemos; si actuamos para sacar a la caterva de corruptos e imponemos en las calles una Asamblea Constituyente originaria. 

EL SABOR AGRIDULCE DE LA AMPLIACIÓN DEL CANAL DE PANAMÁ - OB

Desde Panamá
Fecha: 11/Julio/2016


El Sabor Agridulce De La Ampliación Del Canal De Panamá
Por Olmedo Beluche

El Canal de Panamá es una de las maravillas del mundo que demuestra la capacidad del ingenio humano de transformar la naturaleza, doblegar la geografía y controlar la hidrología para acercar a los pueblos del mundo, su comercio y su cultura. Esta obra se hace más admirable con el tercer juego de esclusas, que se inaugura el 26 de junio de 2016, y que permitirá el paso de buques de las mayores dimensiones que circulan por los mares.

Sin embargo, queda un sabor amargo en la boca pues hacemos conciencia de que, en su momento el canal se realizó a costa del coloniaje imperialista, el apartheid y el racismo, así como el bloqueo hacia nuestro país de su principal recurso. Colonialismo contra el que hubo que luchar por décadas.

Y ahora, la ampliación del Canal de Panamá ha sido impuesta recurriendo a mentiras, que le han escamoteado recursos para la solución de las necesidades sociales más urgentes al pueblo panameño. Además,  el consorcio constructor y los bancos ya se han embolsado más de lo presupuestado y esperan saquear mucho más con diversas demandas. Todo esto gracias a que el canal está dirigido por una camarilla de empresarios "lagartos" y que en su Junta Directiva no está representado el verdadero pueblo panameño.

Una maravilla de la ingeniería y el trabajo colectivo

Si el canal ya era un portento desde que Lesseps inició los trabajos, por 1880, aunque fracasara después; si la ingeniería norteamericana, junto a decenas de miles de trabajadores de todo el mundo, especialmente afroantillanos, habían creado una obra magnífica que hemos admirado por más de cien años; esta ampliación no sólo es espectacular por sus dimensiones, sino que, al margen del consorcio internacional que la dirigió, es producto del trabajo de miles de obreros de origen netamente panameño cuya capacidad demostrada se suma a los que ya hacían funcionar el canal "viejo".

Es inevitable que la emoción infle el pecho ante semejante fruto del trabajo humano, de las actuales y las pasadas generaciones, sin caer en el patrioterismo barato que promueven el gobierno y la ACP. Esta ampliación es una obra colectiva, de quienes directamente trabajaron allí durante poco más de un lustro, y de quienes desde las generaciones anteriores hicieron posible un canal sin "zona", con un solo territorio y una sola bandera.

Un recuerdo obligado a los mártires de la lucha por la soberanía

En este momento debemos un recuerdo a los Mártires del 9 de Enero de 1964, que dieron su vida por la soberanía; a la generación de jóvenes de 1947 que derrotó el Convenio de Bases Militares; a los trabajadores de la Huelga Inquilinaria masacrados en Santa Ana, en octubre de 1925, por las tropas norteamericanas convocadas por un gobierno oligárquico; a los miles de hombre y mujeres que construyeron el canal entre 1904 y 1914, y a los que lo intentaron de 1880 a 1888; incluso a quienes dejaron sus vidas en el Istmo durante la construcción del ferrocarril entre 1850 y 1855.

La invasión de 1989 le birló el canal al pueblo panameño

Al pueblo panameño se le ha escamoteado "el uso más colectivo posible" del canal y sus áreas adyacentes que prometió el general Omar Torrijos, cuando firmó los Tratados de 1977. Si bien el canal estuvo bajo un proyecto militarista dirigido por Noriega en los 80, la invasión lo recolocó bajo un proyecto empresarial.

Entre los objetivos de la invasión norteamericana de 1989 estuvo imponer una forma de administrar el Canal de Panamá que escapara a la soberanía real del pueblo panameño, para colocarlo bajo control de una élite oligárquica corrupta y complaciente con Estados Unidos, poniendo en función de negociados capitalistas sus instalaciones.

Dos fueron los instrumentos acordados por la burguesía panameña bajo la tutela norteamericana para escamotearle al pueblo la soberanía conquistada el 31 de Diciembre de 1999: el título constitucional sobre el canal y el plan de uso de suelos  e instalaciones de las áreas revertidas.

El título constitucional, aprobado en 1994,  creó una Autoridad del Canal (ACP), en manos de un administrador y una Junta Directiva con poderes omnímodos que escapan a cualquier forma de supervisión y control nacional. Se creo una "zonita del canal" sin gringos dirigida por los hijos de burguesía que no luchó por la soberanía. De hecho hoy, la Junta Directiva está controlada por un puñado de banqueros y empresarios inmobiliarios.

Por su parte, las áreas revertidas que no son parte del funcionamiento del canal, han sido privatizadas en favor de empresas transnacionales que están exoneradas de impuestos y que pagan salarios mínimos, como es el caso del sistema portuario o el área especial de Panamá-Pacífico.

La Junta Directiva de la ACP en manos de la oligarquía

Basta observar la composición de la actual Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) para ver cómo está puesta al servicio de la oligarquía panameña: Roberto Roy (empresa Ingeniería R-M), Marco Ameglio (grupo Borden), Nicolás Corcione (intereses inmobiliarios de la Cámara de Comercio), Ricardo del Espriella T. (Grupo MEDCOM, Comisión Nacional de Valores, representante del FMI y la AID), Henri Mizrachi (Consorcio General S.A.), Francisco Sierra Fábrega (Banco General), Alberto Vallarino Clement (Grupo Verdeazul S.A.), José Sosa A. (miembro de CAPAC), Ricardo Arango (Bolsa de Valores y miembro de la firma Arias, Fábrega y Fábrega), Lourdes Castillo (Naves Supply).

Los únicos dos miembros que no son directamente del sector empresarial de todos modos son personas al servicio del régimen político: Elías Castillo, político y diputado de mucha influencia en el PRD (perteneciente a la facción que se entiende con el presidente Varela) y el ingeniero Óscar Ramírez (un tecnócrata de la Universidad Tecnológica ex becario de Fullbright-LASPAU).

El actual administrador, Aníbal Quijano, es un tecnócrata de confianza de los Estados Unidos, pues laboró muchos años bajo la administración norteamericana del canal. Su antecesor por dos período seguidos, Alberto Alemán Zubieta, es miembro de la junta directiva del Banco General y dueño de Constructora Urbana S.A. (CUSA), empresa que "ganó" importantes concesiones bajo su administración (como la autopista del puente Centenario) y es socio del Grupo Unidos Por el Canal (GUPC) constructor del tercer juego de esclusas. ¿Casualidad?

Como se aprecia, no hay en la Junta Directiva ningún miembro que represente a las organizaciones gremiales de la clase trabajadora o los sectores populares.

Las mentiras de la ampliación para llenar los bolsillos de unos cuantos

Esos grupos oligárquicos que controlan el canal, en asocio con el conjunto de los partidos políticos, encabezados por el PRD y Martín Torrijos siendo presidente, idearon la propuesta de dar carácter de urgencia a un proyecto de tercer juego de esclusas (o ampliación), que Estados Unidos había congelado desde la década de 1940. Para justificarlo se adujeron toda clase de falsedades como que la vía se quedaba obsoleta, o que la mayoría de las naves se construían en tamaño postpanamax, que hacia 2020 el canal ya no serviría para nada, etc. Todas estas falacias fueron desmentidas en su momento por especialistas como Jorge y Aníbal Illueca o Roberto Méndez, entre otros.

Todas esas mentiras infundadas tenían como objetivo hipotecar los ingresos presentes y futuros del canal para una obra que, si bien es bonita, no era urgente. De manera que los recursos del canal, que recién habían revertido al país cayeran en manos de los banqueros que financiarían la obra y de los consorcios inmobiliarios que la construirían.

De nada valió que la mayoría de las organizaciones populares y sindicales propusieran la postergación de esa obra para que los recursos que recién empezaban a revertir a Panamá sirvieran para pagar la enorme deuda social que el país tiene con la población: desempleo juvenil, delincuencia, pobreza, sistemas de salud, educación, alcantarillado, transporte y recolección de basura en pésimas condiciones.

Los gobiernos de Torrijos, Martinelli y Varela dieron prioridad a poner los recursos del canal para pagar una ampliación que enriquece a unos pocos a costa del deterioro catastrófico que sufre el nivel de vida de la población panameña. Pese a que en el referéndum de 2007, la mayoría de la población tuvo dudas suficientes para no ir a votar (70% de abstención), lo cual invalidaría su aprobación, se siguió adelante con el proyecto.

Se caen las mentiras de la ACP sobre la ampliación

Entre las tantas mentiras aducidas por los gobiernos y la ACP para justificar la urgencia de la ampliación estuvo la promesa de un crecimiento imparable del comercio mundial y con ello del tráfico marítimo que redundaría a enormes ingresos del canal que redundaría en mayores ingresos para el estado panameño para obras sociales. De nada valieron las advertencias de importantes analistas de que las proyecciones de la ACP eran demasiado optimistas y no tomaban en cuenta la crisis capitalista internacional.

Ahora que está apunto de inaugurarse la ampliación la ACP anuncia una reducción de sus ingresos por la vía de una reducción de los fletes de los barcos que transitan el canal. "Demasiados barcos disponibles, poca demanda y un bajo precio del petróleo impactan de forma negativa en los ingresos de las rutas de transporte como el Canal de Panamá... La ACP había estimado que el barril de petróleo no bajaría de menos de 50 dólares, sin embargo llegó a 27 dólares"  (La Prensa, 27/3/2016).

Además la ACP anuncia que los aportes del canal al Estado panameño serán 45,3% inferiores a lo proyectado para el período 2014 a 2021, es decir, B/. 9.419 millones menos! La ACP atribuye esta disminución a retraso en las obras, nuevo escenario macroeconómico, competencia Suez y pretende culpar a un pequeño aumento salarial que dieron a los empleados (La Estrella, 3/5/2016).

Pero si todo el proyecto se fundamentó en un supuesto aumento considerable del canal al erario público para que cumpliera sus compromisos sociales. Ahora resulta que "se equivocaron" o que todo era una burda mentira.

Los números chuecos de la ampliación, un robo descarado

El idilio con el consorcio constructor del tercer juego de esclusas, GUPC, se acabó en 2014, a pocos meses de la fecha en que debía inaugurarse. GUPC, liderizado por la empresa española SACYR, acusada en España de casos de corrupción, decidió demandar adelantos y pagos de sobre costos por sus trabajos. Llegando incluso a paralizar la construcción para imponer su criterio.

Pese a que supuestamente parte de los reclamos de sobre costos de SACYR - GUPC están en litigio, el hecho es que ya se ha pagado por la obra más de lo proyectado inicialmente y, si los tribunales dieran la razón a esa empresa terminaríamos pagando casi el doble de lo anunciado por la ACP en 2007. Veamos:

El costo original de la ampliación fue estimado en 5.250 millones de dólares, divididos así: 3.118 millones por la construcción de la esclusas a GUPC y 2.132 millones de dólares para dragado y excavaciones.

SACYR indica que sobre los 3.118 millones, que parece se le han cancelado en su totalidad, ha logrado que la ACP le haya reconocido 460 millones adicionales y anuncia que tiene en disputa otros 3.525 millones de dólares (La Prensa, 30/5/2016).

Si SACYR lograra que se le paguen la totalidad de esos reclamos terminaría cobrando: 3.578 (que ya se le pagaron) más 3.525 (reclamos) = 7.103 millones de dólares, o sea, MÁS DEL DOBLE DE LO CONTRATADO!

Si así fuera, a esos 7.103 millones hay que agregar los 2.132 millones destinados a dragados y excavaciones, lo que da un gran total de 9.233 millones de dólares para el costo total de la obra, que excede en 75,87 % el costo proyectado originalmente. Con lo cual se cae otra de las mentiras de la ACP y los gobiernos oligárquicos.

Si se suma esta deuda a los 21.400 millones de deuda pública, tendríamos que el endeudamiento total del Estado panameño sobrepasa los 30.000 millones de dólares, es decir, más del 50% del P.I.B.

Se requiere un proyecto político alternativo de los sectores populares

El gobierno de Juan C. Varela y la Junta Directiva de la ACP pretenden esconder las mentiras y el costo real de la ampliación para el pueblo panameño, envolviendo esta realidad en un manto de patrioterismo y costosa publicidad.

Con el tercer juego de esclusas de por medio, y su indudable magnificencia ingenieril, se pretenden que el pueblo panameño se olvide por unos días que la inauguración se hace en medio de una enorme crisis de salud a partir de la pandemia de la influenza, que se añade a la crisis del sistema viejo; que el modelo de acumulación por la vía del "paraíso fiscal" está en crisis por denuncias externas; que la inseguridad ciudadana campea por doquier; que los docentes marcharán unos días después por estado catatónico de la educación, etc.

Que Panamá logre recuperar el canal para que sirva realmente a los intereses de su pueblo; que evitemos el saqueo a mansalva de los ingresos futuros del canal por parte de un puñado de empresarios; que se haga realidad la aspiración de los Mártires de un canal para el pueblo panameño; requiere todo esto la construcción de una alternativa política popular independiente.


Sólo un gobierno de los sectores populares podrá poner orden en el saqueo que algunos han montado contra el canal y sus recursos.

LOS PAPELES DE PANAMÁ Y EL CAPITALISMO PUTREFACTO - OB

Desde Panamá
Fecha: 20/Abril/2016


Los Papeles De Panamá Y El Capitalismo Putrefacto
Por Olmedo Beluche

Lo que ponen en evidencia los 11 millones de documentos del bufete Mossack-Fonseca, conocidos como "los papeles de Panamá", es el grado de podredumbre del sistema capitalista internacional, no solo por el tipo de delitos que se esconden detrás de las "empresas off shore" (fuga de capitales, lavado de divisas, peculados, evasión fiscal, etc.), sino por la extensión del mismo por una multiplicidad de países del mundo globalizado, abarcando una pléyade de personalidades políticas, empresariales, deportivas y hasta artísticas.

Este caso es apenas la punta del iceberg, pues se trata de una sola firma de las que se dedican a fabricar "empresas de maletín" a pedido de todo tipo de  personajes, algunos de ellos dedicados a robar a sus pueblos, ya sea por la vía de la evasión fiscal u otros delitos.

Hay que tomar en cuenta que en Panamá hay al menos media docena de firmas de alto vuelo dedicadas a este negocio, y que nuestro país es apenas uno de una docena de naciones que cuentan con sistemas financieros y legales construidos para la labor de ocultamiento de riquezas, mal llamadas "paraísos fiscales". Tampoco hay que olvidar que varios de esos paraísos están ubicados en el corazón de Estados Unidos (como Reno y Miami) y de Europa occidental (como Liechtenstein).

El hedor que emana de las oficinas de Fonseca Mora, hasta hace unas semanas ministro asesor del presidente Juan Carlos Varela, dirigente del partido panameñista y donante de su campaña electoral (no se sabe con cuánto), es el olor a podrido del sistema capitalista mundial el cual, en su fase decadencia, ya no le basta arrebatar plusvalía a la clase trabajadora por vías "legales", sino que necesita complementar su sed irracional de ganancia mediante el robo y la depredación, lo que el insigne David Harvey llama "acumulación por desposesión", o sea, capitalismo del saqueo.

Rosa Luxemburgo lo vaticinó a inicios del siglo XX, la disyuntiva de la humanidad es avanzar al socialismo o recaer en la barbarie. Las dificultades objetivas y subjetivas que han impedido llevar a la humanidad a una sociedad sin explotadores, han propiciado la forma de capitalismo degenerado (salvaje) que no le basta la simple explotación del trabajo asalariado, sino que necesita robar y saquear por todos los medios, esconder su botín, y luego presentar la cara de hipócrita moralidad.

En Panamá hace tiempo que sabemos que estamos gobernados por oligarcas corruptos y ladrones descarados. Ellos mismos se sacan los papeles a cada rato para deslegitimarse mutuamente. Todos los gobiernos de los últimos 26 años han estado manchados por la corrupción. Todos esos gobiernos han estado manipulados por un puñado de bufetes de abogados, que viven de los mismos negociados que Fonseca, las directivas de un par de bancos y dos o tres medios de comunicación. Como ejemplo, basta recordar la corte de ministros de Martinelli juzgados por peculado al día de hoy.

Por esa razón, desde la clase trabajadora, desde abajo de la sociedad panameña, hablando desde los explotados, no podemos dejarnos manipular y caer en la falacia "nacionalista" que el gobierno de Varela, los bufetes y los políticos quieren vendernos de la "defensa del honor de Panamá", frente a una supuesta "difamación" extranjera. Esa suciedad y ese deshonor son de ellos, no del pueblo panameño.

Ese Panamá que ellos, los oligarcas, quieren defender, del secreto bancario y otras jugadas sucias que sirven para esconder la plata robada a pueblos hermanos; esa corrupción es de ellos, no de los trabajadores panameños. Esas empresas que sirven de refugio a los maleantes extranjeros y nacionales, son responsabilidad de ese grupito que se ha enriquecido con ese tipo de negocios, no del pueblo panameño. Los que ayudan a robarle a otros pueblos mediante empresas de maletín, son los mismos que asesoran a los que roban al pueblo panameño. Que ellos carguen con sus responsabilidades y hagan frente a la justicia, que aspiramos que esta vez llegue.

Lo que ha quedado al descubierto es que no solo Martinelli y sus secuaces eran unos delincuentes, sino que Varela también está rodeado de maleantes. La única forma de limpiar el nombre de Panamá y al país es sacándolos del poder con la movilización popular y refundar la nación barriendo a los corruptos con una Asamblea Constituyente originaria.


VENEZUELA Y EL FUTURO DE LA REVOLUCIÓN LATINOAMERICANA - OB

Desde Panamá
Fecha: 05/Marzo/2016


Venezuela Y El Futuro De La Revolución Latinoamericana
Por Olmedo Beluche

(A propósito de las relativas victorias electorales de la derecha en Argentina y Venezuela a fines de 2015, volvemos a traer  a la reflexión estas opiniones que publicamos a raíz de los preocupantes resultados electorales del PSUV en la elecciones presidenciales de abril de 2013. Creemos que las ideas planteadas entonces siguen siendo válidas ahora, en febrero de 2016):

En Venezuela se juega el futuro de la revolución latinoamericana. Por esa razón el resultado de las elecciones del 14 de abril ha preocupado a la vanguardia socialista de todo el continente. Pese a que el triunfo de Nicolás Maduro es incuestionable, y llamamos a defenderlo con lo que haga falta, admitamos que el avance electoral de la derecha en tan poco tiempo ha sido un balde de agua fría para quienes creíamos en la solidez de la Revolución Bolivariana aún en la ausencia de su gran líder, Hugo Chávez. De pronto hemos caído en cuenta en algo que ya sabíamos pero que estaba hundido en el subconsciente: no hay procesos políticos irreversibles.

Preocupa que el resultado electoral porque, al menos en apariencia, pueda significar un cambio de la correlación de fuerzas, pasando la reacción venezolana y el imperialismo yanqui de una situación defensiva desde el fracasado golpe contra Hugo Chávez de 2002, a una ofensiva cada vez más virulenta contra la Revolución Bolivariana y contra el proceso de cambios abierto a inicios del siglo en todo el continente.

¿Por qué se ha producido este viraje? ¿Qué hay que hacer ahora? Ese es el debate planteado.

Una realidad compleja

Debate siempre complicado pues, la realidad es que, mientras la derecha latinoamericana y su cabeza, el imperialismo yanqui, saben lo que quieren; en la izquierda parece que las cosas no están claras. Hay confusión y/o diferencias respecto a los objetivos estratégicos y tácticos en materia política, social y económica. Pero en el fondo es el viejo dilema, que otras generaciones ya tuvieron, entre reforma y revolución.

Dilema que obliga también a revisar la historia de América Latina a ver si hay algunas lecciones que sacar de nuestro pasado porque, pese a que las circunstancias específicas puedan ser diferentes, estos procesos no son completamente nuevos.

Dilema que, obviamente, no tiene fácil resolución pese a lo que crean los sectarios (que todo lo tienen resuelto en sus cabezas) porque la realidad a la que hay que enfrentar tiene diversos planos que se entrelazan:

1. Una realidad externa, muy difícil de controlar, como el sistema mundo capitalista (Wallerstein) o mercado mundial, que impone condiciones de explotación y subordinación que caben en los conceptos: imperialismo, dependencia, naciones opresoras y naciones oprimidas, etc. El control imperialista del mundo es un factor complejo que se expresa en múltiples sentidos: político, económico, militar, propagandístico, cultural. Factor que impone límites y exige respuestas.

2. Una realidad interna de cada país, en que la contradicción básica se dirime entre el capital y los llamados "sectores populares", encabezados por la clase trabajadora. Pero donde el número (la cantidad) no es el factor decisivo, sino la calidad de la correlación de fuerzas está marcada por el grado de conciencia, de experiencia y de acción (movilización) de la clase trabajadora.

El "populismo desarrollista" ¿qué nos enseñó?

Las circunstancias obligan a mirar al pasado si no queremos repetir viejos errores. A mitad del siglo XX, hubo en América Latina procesos de cambio semejantes a los actuales, que la historia económica registra como el período de "industrialización sustitutiva" y la historia política como "populismo desarrollista". Aunque no compartimos todas sus conclusiones, para la comprensión de este período siempre recomiendo un libro que en su tiempo fue un clásico, aunque luego uno de sus autores se desacreditó como presidente y cabeza del neoliberalismo brasileño: "Dependencia y desarrollo en América Latina", de F. H. Cardoso y E. Faletto, publicado en 1969.

El "populismo desarrollista" tuvo su momento estelar, entre los años 30 y 60 del siglo pasado, con los regímenes de Perón en Argentina, Getulio Vargas en Brasil, Lázaro Cárdenas en México, también Jacobo Arbenz en Guatemala, y otros; tardíamente a inicios de los 70, con los regímenes de Morales Bermúdez en Perú y Omar Torrijos en Panamá (quienes inspiraron al joven militar Hugo Chávez, a decir de él mismo en una famosa conversación con García Márquez). Creo que el trágico gobierno Allende en Chile, y la "vía pacífica al socialismo", cae en esta categoría.

¿Qué circunstancias dieron origen y sustentación al "populismo desarrollista"?

Primero, la crisis mundial capitalista de los años 20 y las dos guerras mundiales, que debilitaron de alguna manera el control económico y político del mundo por parte de las potencias capitalistas.

Segundo, en el plano interno un rápido proceso de urbanización, que produjo la masificación de un nuevo sujeto social: la clase obrera, combinado con el nacimiento de una industria para el consumo (mercado interno) que "sustituía" la importación de bienes que antes se hacía de países centrales. También en la clase dominante se produjeron cambios: la oligarquía exportadora y terrateniente, sin desaparecer, cedió espacios a una naciente burguesía industrial y las llamadas "clases medias modernas".

Los regímenes de "populismo desarrollista" procuraron inaugurar una fase de desarrollo capitalista autónomo (nacional), con independencia del imperialismo extranjero, apoyándose en un equilibrio de las clases sociales internas que, con políticas sociales de redistribución  de la renta y una gran intervención estatal procuraron atenuar las contradicciones de clase.

De hecho, entre los 40 y 50, Argentina llegó a estar entre las 10 principales economías del mundo. Cárdenas nacionalizó el petróleo usando sus ingresos para sufragar el crecimiento del mercado interior, etc. Brasil requiere un análisis particular, y sólo diré que, mientras algunos analistas consideran a las BRICs (que este país encabeza) como potencias autónomas emergentes, otros lo ven como apéndices del capital imperialista del OCDE.

En fin, el asunto es que todos esos procesos de desarrollo nacional autónomo y de equilibrios sociales internos se rompieron a partir de la post guerra en los años 50. ¿Por qué? Porque Estados Unidos, que emergió de la Segunda Guerra Mundial, como la principal potencia capitalista, volteó sus ojos hacia el "patio trasero" y, en alianza con sectores internos (principalmente de las oligarquías tradicionales y la oficialidad militar, pero también de propios sectores de "capas medias" e industriales), decidió cortar el desarrollo capitalista autónomo y someter a estos países a un régimen de dependencia económica y política, para beneficio de sus empresas monopólicas. Se impuso la dependencia económica y política.

Una ola de sangrientos golpes de estado militar se esparció por el continente. La represión fue la manera de imponer a la clase trabajadora un capitalismo poco "redistributivo" en beneficio de un capital industrial que, de "sustitutivo", pasó a apéndice del capital monopólico yanqui.

La Teoría dela Revolución Permanente, Trotsky y el Che

¿Qué habría impedido el retroceso de estos procesos desarrollistas? Lo que no hicieron los "populistas" de entonces: apelar a la movilización de la clase obrera, dándoles verdadero poder político, junto con la destrucción de la base material que sirve de sustento a la reacción: expropiando a la oligarquía y a la burguesía golpista.

Ese fue el gran debate en la izquierda latinoamericana de los años 50, 60 y 70. Debate que la Revolución Cubana puso a la orden del día y que remitió a otras circunstancias parecidas al otro lado del mundo: la Revolución Rusa, y los debates entre la dirección del PCUS y la Oposición de Izquierda; entre José Stalin y León Trotsky.

Entonces, como ahora, el problema que ocupaba a la socialdemocracia rusa luego de la Revolución de 1905, es el carácter de las revoluciones sociales del presente, cuya mejor solución expresó León Trotsky con su Teoría de la Revolución Permanente: a partir del siglo XX, en la fase histórica del capitalismo imperialista, las burguesías nacionales de los estados periféricos están imposibilitadas de seguir el proceso de desarrollo autónomo que siguieron los países "centrales" durante el siglo XIX (lo que pretendía el "desarrollismo" de la CEPAL y la teoría stalinista de "la revolución por etapas"), porque nuestras burguesías han perdido su filo revolucionario, ya que le temen más a su clase trabajadora que a supeditarse al capital imperialista. 

Según Trotsky,, el factor dinámico, en los países de "capitalismo atrasado" o dependiente, debe ser jugado por la clase trabajadora que, a un mismo tiempo, debe resolver las tareas "nacionales" que la burguesía no puede cumplir (como industrialización, reforma agraria e independencia nacional) a la vez que impone medidas de tipo socialista (como la nacionalización de la industria y el poder obrero). Así lo probó la Revolución Rusa de 1917

Esta teoría fue sintetizada genialmente por el Che Guevara en los años 60, y es lo que explica la sobrevivencia de la revolución cubana y el fracaso del "nacionalismo populista", en la famosa consigna: "O revolución socialista, o caricatura de revolución".

Unas revoluciones a medio camino

El problema de la Revolución Bolivariana, y los procesos semejantes en Bolivia o Ecuador, es que son revoluciones a medio camino. Son revoluciones en el sentido de que han surgido de la lucha de las clase trabajadoras, el campesinado y sectores populares, contra las consecuencias sociales del neoliberalismo (que a partir de los años 80 profundizó la dependencia, terminó de debilitar las industrias nacionales y extremó las disparidades sociales).

Esas revoluciones se expresaron en Venezuela con el Caracazo del 89, la rebelión militar del 92 dirigida por Chávez, y otros hechos dramáticos; en Bolivia con la "Guerra del Agua" y demás revueltas populares; en Ecuador con las movilizaciones que tumbaron un sinnúmero de gobiernos en los 90.

 Esos procesos se canalizaron y hallaron sus límites por la vía de procesos electorales. No han tocado la base económica de la burguesía "nacional" apéndice del capital extranjero y no han terminado de cuajar organismos de poder obrero.

Peor aún, en el plano económico, no se ha superado el modelo extractivista mono exportador. La base para las políticas redistributivas de los programas sociales han sido los buenos precios de las materias primas en el mercado internacional, particularmente el gas y el petróleo, o la soja para el caso argentino y los biocombustibles para Brasil.

La repartición un poco más social y equilibrada de la renta exportadora ("renta petrolera" en Venezuela) es lo que ha aportado estabilidad, hasta ahora, a los llamados gobiernos "populistas" de este inicio de siglo.

Para nada se ha roto el poder económico de la derecha, cuya base social es la burguesía "nacional", aliada del imperialismo yanqui. Por ejemplo, en Venezuela, pese a las nacionalizaciones, el peso del sector privado en el PIB sigue siendo tan abrumador, que mal podría caracterizarse su economía como "capitalismo de estado", menos de "socialista".

Marcelo Colussi, en un artículo reciente sobre este tema decía: “Según las Cuentas Nacionales, explicitadas por el Banco Central de Venezuela (BCV), el PIB privado (el porcentaje de la actividad económica del país en manos directas del empresariado) corresponde al 71% del total (año 2010). En el año de 1999 el PIB privado era de 68%. Es decir que, a pesar de las nacionalizaciones, el PIB sigue siendo mayoritariamente privado, y comparado con países que nada tienen que ver con el comunismo –como Suecia, Francia e Italia, donde el PIB es mayoritariamente público (estatal)–, el estado venezolano no tiene en sus manos (salvo el petróleo) ningún resorte económico importante de la economía”, nos informa un economista marxista como Manuel Sutherland" (Venezuela post Chávez: una prueba de fuego y un laboratorio para la izquierda (venezolana y mundial).
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¿Qué sucederá cuando se "deterioren los términos de intercambio", para usar la jerga de los economistas? ¿Qué pasará cuando los precios de las materias primas decaigan y cuando el crecimiento económico de los últimos diez años decaiga, se estanque o entre en recesión, por efecto de la crisis abierta en Norteamérica y Europa? Lo que puede estar empezando a suceder.

La respuesta es simple: el capital monopólico y las burguesías locales exigirán una parte mayor de la "renta" exportadora para tapar sus déficits, lo que implica cortar los subsidios sociales y cortar los procesos políticos "populistas", así sea a sangre y fuego. ¿No es el proceso abierto en Venezuela?

"O revolución socialista" o victoria de la reacción

La disyuntiva está colocada entre dos opciones:

1. Tratar de mantener reformas moderadas al capitalismo latinoamericano, repartiendo un poco más la riqueza social mediante esquemas redistributivos, en lo económico, y un régimen político democrático burgués un poco más "participativo" (es decir, tratar de congelar el proceso revolucionario en los marcos actuales);

2. O avanzar en el proceso de revolución social, fomentando organismos de poder obrero y popular, cortando a su vez la "yugular" económica que da sustento a la reacción, nacionalizando la gran industria y la banca, y sentando las bases para una economía nacional que rompa con la dependencia. Lo que no es lo mismo que nacionalizar toda la economía.

Porque, como dice el compañero Héctor Menéndez: "La idea de que gobernando “bien”, haciendo crecer la economía y mejorando la situación social de las amplias masas como hizo el gobierno de Venezuela en estos años se puede, evolutivamente, transformar la sociedad quitándole el poder a la burguesía pacíficamente, manteniendo el sistema democrático burgués electoral y las formas burguesas del Estado y la representación esencial del ejército profesional no conoce ninguna verificación empírica" (Revolución y contrarrevolución en Venezuela).

La clase trabajadora, y el pueblo en general, no aspiran a la revolución por consignas abstractas y voluntaristas. Visto el proceso desde lejos, pareciera que gran parte de los votos perdidos por el chavismo se debió a la devaluación que tumbó el 40% del poder adquisitivo de los trabajadores. Medida que se tomó una semana antes del fallecimiento del presidente Chávez, por parte del gobierno encabezado por Maduro en ese momento. Lo que dio argumentos concretos a la campaña de Capriles que, entre otras propuestas demagógicas, levantó la promesa de un aumento salarial inmediato.

Como ha mencionado un comunicado de la corriente Marea Socialista la devaluación requería contrapesos, como el control de los precios de los artículos de primera necesidad, lo que a su vez fuerza al control estatal del comercio exterior y el control de las divisas. Esos contrapesos no se tomaron hasta ahora.

Guillermo Almeyra ha señalado las tareas mínimas pendientes: "En efecto, todo depende de hacia dónde se incline finalmente la balanza en la lucha por profundizar el proceso democrático venezolano, dar golpes reales al capitalismo, construir elementos de autonomía y de autogestión reforzando las comunas y los gérmenes de poder popular. Para derrotar a la derecha oligárquica y proimperialista hay que vencer a la burocracia, al centralismo autoritario, al verticalismo decisionista. Ese es el desafío para el próximo periodo, y del desenlace de esa batalla depende hacia dónde irá Venezuela, si hacia el pasado prechavista o hacia la construcción de elementos socialistas" (Los gobiernos latinoamericanos después de Chávez).

En el ámbito externo se requiere que los organismos de cooperación económica a nivel regional, cuyas bases sentó el presidente Hugo Chávez (ALBA, Petrocaribe, CELAC, Mercosur), avancen como verdaderos órganos de integración y colaboración solidaria para que puedan dar paso a un desarrollo económico endogámico que permita romper los mecanismos de la dependencia externa. Lamentablemente, al respecto existen grandes dudas de que ese sea el camino que se está tomando, al menos por parte de algunos gobiernos de la región.

Es el viejo dilema entre reforma y revolución (que sólo puede ser permanente, si quiere sostenerse). El problema del reformismo es que tiene patas cortas. Mil veces la experiencia latinoamericana ha demostrado que los procesos revolucionarios no pueden congelarse, estancarse o quedarse a medio camino. Mil veces se ha demostrado que las fuerzas de la reacción apoyadas por el imperialismo no vacilarán en corromper desde adentro, o aplastar sangrientamente desde afuera, los procesos revolucionarios que han quedado a medio camino.

No pretendemos, desde nuestras limitadas capacidades dar lecciones a nadie. Porque hablar de revolución es fácil, lo difícil es hacerlas. Pero sí deseamos colocar el dedo sobre el problema, para que juntas, las fuerzas sociales y políticas que aspiramos a la revolución social, encontremos el camino de la revolución, exorcizando el fantasma de la contrarrevolución, que ya ha golpeado en el pasado no tan lejano y amenaza de nuevo.


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